La ingesta de suplementos de omega-3 se ha consolidado como una rutina frecuente para miles de personas que buscan optimizar su bienestar cardiovascular o combatir procesos inflamatorios en el organismo. No obstante, una parte considerable de los usuarios no percibe los resultados prometidos. De acuerdo con las advertencias del cardiólogo Aurelio Rojas, existen tres errores frecuentes que pueden provocar que estas cápsulas pierdan su utilidad o, en el peor de los casos, resulten perjudiciales.
El especialista señala que, si bien el propósito de proteger el sistema cardíaco es loable, ciertas omisiones técnicas pueden invalidar por completo las propiedades del omega-3. En este sentido, el experto enfatiza que es fundamental dominar la forma correcta de administración y los controles de calidad necesarios.
“Si estás tomando omega tres, quiero que sepas esto que hace que pierda efectividad y no sirva para nada o incluso te genere efectos adversos”
, manifiesta el cardiólogo respecto a la importancia de una suplementación informada.
En la actualidad, aunque estos productos gozan de gran popularidad, la escasez de conocimientos técnicos por parte del consumidor deriva en hábitos incorrectos. El doctor Rojas identifica tres fallas críticas en su práctica clínica habitual y propone soluciones directas para maximizar los beneficios de este ácido graso esencial.
Primer error: El consumo en estado de ayunas
Una de las equivocaciones más recurrentes mencionadas por Rojas es ingerir el omega-3 con el estómago vacío, habitualmente al despertar. El médico es categórico al respecto:
“El omega tres es una grasa y si lo tomas en ayunas o con el estómago vacío al levantarte, no se absorbe”
. Esta falta de asimilación ocurre porque los lípidos necesitan interactuar con otras grasas presentes en el tracto digestivo para ser procesados correctamente por el cuerpo.
La recomendación del profesional es clara: el omega-3 debe consumirse durante una comida que incluya grasas saludables. Alimentos como el aguacate, los frutos secos o el aceite de oliva funcionan como vehículos de absorción que potencian la eficacia del suplemento. Realizar este ajuste cotidiano es vital para evitar que el nutriente sea desechado por el sistema digestivo sin ser aprovechado, garantizando así que la inversión en salud sea efectiva.
Segundo error: Ignorar los niveles de EPA y DHA
La segunda falla crítica es no verificar la concentración de los componentes activos: el EPA (ácido eicosapentaenoico) y el DHA (ácido docosahexaenoico). El doctor Rojas indica que
“Muchas personas eligen suplementos de omega tres sin mirar la cantidad real de EPA o DHA, que son los ácidos grasos con efectos beneficiosos para tu salud”
. El riesgo reside en adquirir productos que, aunque declaren grandes cantidades de aceite de pescado, poseen una concentración ínfima de estos principios activos.
Para obtener resultados reales, el cardiólogo sugiere que la dosis diaria combinada alcance al menos los 1.000 miligramos. Además, destaca que para lograr propiedades antiinflamatorias potentes, es ideal que la proporción de EPA sea el doble que la de DHA. Esto obliga al consumidor a realizar una lectura exhaustiva del etiquetado nutricional más allá del nombre comercial o el tamaño de la cápsula.

El médico recalca que no se debe juzgar el producto por el volumen total del envase, sino por la pureza de sus ingredientes. Para maximizar el impacto en la salud, Rojas aconseja buscar
“un ratio del doble de EPA que de DHA para efectos antiinflamatorios y cardiovasculares potentes”
, asegurando así que se está consumiendo un suplemento de alto valor terapéutico.
Tercer error: Falta de control en la calidad y almacenamiento
Finalmente, el cardiólogo advierte sobre el error que considera de mayor riesgo: descuidar la procedencia y la conservación del producto. Debido a su naturaleza, los aceites de pescado son altamente vulnerables a la oxidación. Cuando el aceite se oxida, se vuelve rancio, pierde sus propiedades y puede generar radicales libres dañinos para el organismo.
Existen señales de alerta claras para detectar un producto en mal estado, como un olor penetrante a pescado o la presencia de eructos con sabor desagradable tras la ingesta. Para mitigar estos riesgos, el doctor Rojas recomienda seguir estas pautas:
- Adquirir suplementos que cuenten con certificaciones internacionales de pureza como IFOS o GOED.
- Asegurarse de que el producto esté libre de metales pesados.
- Almacenar el frasco en la nevera para prevenir el proceso de oxidación inducido por el calor.
Adoptar estas precauciones permite salvaguardar la integridad del omega-3 y garantizar que su consumo sea una herramienta segura y eficiente para la salud del paciente.
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