La ministra de Energía y Ambiente, Inés Manzano, anunció este 25 de marzo de 2026 la entrada en operación de apenas 30 megavatios (MW) del fallido proyecto termoeléctrico Esmeraldas III.
Estos megavatios entrarán al Sistema Nacional Interconectado (SNI) el fin de este mes.
Mientras el Gobierno intenta presentar este hito como un alivio ante la crisis energética, este proyecto encierra un panorama gris, con graves vicios de corrupción, pues, el Estado ecuatoriano pagó una fortuna por equipos usados, incompatibles y una obra que hoy luce -según expertos eléctricos- como un cementerio de generadores oxidados.
Manzano confirmó que la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) y el Operador Nacional de Electricidad (Cenace) lideran la inyección de estos 30 MW al Sistema Nacional Interconectado (SNI) a fin de mes.
Sin embargo, esta cifra representa apenas la tercera parte de los 91 MW que la empresa uruguaya Austral Technical Management (ATM) debió entregar en enero de 2025.
Analistas eléctricos consultados por Radio Pichincha criticaron el anuncio de la ministra: “No hay nada de qué vanagloriarse. Son 91 MW que contrataron y solo recibieron una tercera parte tras 15 meses de atraso”.
“Motores chatarra” e incompatibles
La inspección técnica de Celec y la Contraloría General del Estado destapó una trama de irregularidades que desmiente la calidad de los equipos. Aunque el contrato exigía maquinaria nueva con máximo cuatro años de fabricación, Austral entregó motores marca AVK fabricados entre 2016 y 2017.
Estos equipos ya acumulaban más de 2.000 horas de uso y presentaban avanzados signos de oxidación y corrosión por estar expuestos a la intemperie sin mantenimiento.
El problema más crítico radica en la física del sistema eléctrico ecuatoriano. De los 48 generadores importados, 30 están calibrados para funcionar a 50 hercios (Hz), una frecuencia incompatible con los 60 Hz que utiliza la red nacional de Ecuador.
El costo y la complejidad técnica para adaptar estos alternadores son altísimos, lo que convierte a la mayor parte de la planta en una estructura inservible para la emergencia actual.
Expertos eléctricos insistieron: “Son motores chatarra. Capaz en poco tiempo dejan de operar. Así es que no hay nada que celebrar”.
Millones desembolsados
A pesar de que la central nunca operó en su totalidad, Celec ya pagó a Austral aproximadamente USD 71,4 millones, lo que equivale al 80% del valor total del contrato.
Estos desembolsos ocurrieron gracias a modificaciones contractuales que eliminaron la obligación de generar electricidad para recibir los pagos, reemplazándola por “hitos administrativos” como simples verificaciones visuales.
La infraestructura civil también está llena de ineficiencias. El tanque principal de combustible, diseñado para almacenar 60.000 barriles de fuel oil, apenas registra un 15% de avance y carece de revestimiento, lo que impide su uso. Debido a esto, Celec debe movilizar tanqueros constantemente, consumiendo uno cada una o dos horas para mantener encendidos los pocos motores que funcionan.
Además, las pruebas realizadas en 2025 terminaron en fracasos estrepitosos que incluyeron disparos intempestivos, inestabilidad dinámica e incluso una explosión interna en una de las unidades.
Ya es un tema legal
El conflicto escaló a las cortes penales. Celec presentó una denuncia por delincuencia organizada contra los representantes de Austral. La estatal busca sancionar a los responsables del mal uso de los recursos públicos en un contrato que el administrador del mismo, José María Estupiñán, abandonó tras denunciar hostigamientos y amenazas de muerte por parte de la contratista.
Actualmente, el proyecto se encuentra en un litigio de arbitraje ante la Cámara de Comercio de Quito. Aunque Austral obtuvo inicialmente medidas cautelares para evitar la terminación unilateral del contrato, la ministra Manzano anunció que la mediación fracasó porque la empresa no cumplió con poner en marcha las turbinas antes del 15 de febrero.
Ante la imposibilidad de un acuerdo, el Estado decidió intervenir directamente los equipos para intentar rescatar algo de energía frente al riesgo inminente de nuevos apagones.
De mal en peor
Mientras la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, la más grande del país con una potencia instalada de 1.500 megavatios, sufre por la falta de caudales y Colombia mantiene suspendida la venta de energía, Ecuador se ve obligado a recurrir a esta generación térmica precaria y costosa.
Días atrás, el exministro Fernando Santos Alvite advertía que generar electricidad quemando diésel o fuel oil en estas condiciones cuesta al menos USD 0,40 USD por kWh, cuatro veces más que la energía importada anteriormente.
Así, la entrada de estos 30 MW de Austral, es el recordatorio de un contrato fallido que dejó pérdidas millonarias, tal como lo señalan los analistas eléctricos, quienes recuerdan al Gobierno si cobrará las multas a la empresa ATM por el incumplimiento del contrato “O, ¿les van a perdonar? Son millones”.