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Irán rechaza plan de paz de Trump y plantea cinco exigencias clave

El gobierno de Irán se encuentra en una etapa de revisión exhaustiva frente a un proyecto de paz que consta de 15 puntos clave, el cual fue remitido por el ejecutivo de los Estados Unidos con la intención de detener la escalada bélica en Medio Oriente. No obstante, según declaraciones de un alto funcionario iraní que prefirió mantener el anonimato, la respuesta preliminar de la República Islámica «no ha sido positiva». Mientras Teherán estudia los pormenores del plan impulsado por Donald Trump, el país ya ha comenzado a delinear sus propias exigencias para frenar un conflicto que ha dejado graves secuelas en su sistema económico e industrial.

La postura inicial de las autoridades iraníes ya habría sido trasladada a los mediadores en Pakistán para que sea entregada en Washington. Pese a que el proceso de análisis técnico y diplomático se mantiene activo, la fuente consultada recalcó que las bases del documento estadounidense no cumplen con las expectativas mínimas de los líderes en Irán. Por su parte, la cadena estatal Press TV, fundamentada en información de un representante gubernamental, calificó la respuesta como negativa.

«El fin de la guerra ocurrirá cuando Irán decida que debe terminar, no cuando Trump imagine su conclusión»

La propuesta enviada desde Washington, según trascendió a través de canales diplomáticos paquistaníes, ofrecía una reducción de las sanciones económicas y la apertura a la cooperación en materia de energía nuclear civil. A cambio, se solicitaba a Irán el desmantelamiento total de su programa nuclear, la imposición de límites estrictos a su desarrollo de misiles y garantías plenas para la libre navegación por el estratégico Estrecho de Ormuz.

Las cinco condiciones de Teherán para la paz

En lugar de plegarse a las exigencias de la Casa Blanca, Irán ha respondido con un esquema alternativo basado en cinco condiciones fundamentales para detener las operaciones militares. Según la información difundida, Teherán demanda el cese inmediato de lo que denomina «agresiones y asesinatos» dirigidos contra sus líderes y el territorio nacional. Además, el gobierno persa exige la implementación de un sistema de supervisión robusto que asegure que ni Israel ni Estados Unidos retomarán las acciones bélicas en el futuro.

  • Compensación económica por los daños infraestructurales sufridos tras casi cuatro semanas de bombardeos y apoyo para la reconstrucción de sus plantas.
  • Cese al fuego en todos los frentes de combate regionales, abarcando a los aliados del denominado eje de la «resistencia», como es el caso de Hezbollah.
  • Reconocimiento formal de la soberanía absoluta de Irán sobre el Estrecho de Ormuz.

Alertas técnicas y negociaciones en Islamabad

Este cruce de condiciones genera incertidumbre sobre las previsiones de Rafael Mariano Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). El diplomático había manifestado recientemente su esperanza de que se iniciaran diálogos directos en la capital de Pakistán durante este fin de semana. Grossi ha sido enfático al señalar que la situación es crítica y que existe una «responsabilidad por la paz» urgente, dado el progreso nuclear de la nación islámica.

El director del OIEA advirtió que Irán posee actualmente 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60% de pureza, un nivel que el experto describe como «casi militar». En sus palabras:

«Ningún país sin armas nucleares enriquece a este nivel»

. Para el organismo internacional, cualquier salida negociada debe contemplar la dilución inmediata de este material altamente enriquecido.

Escenario de presión interna y despliegue militar

Desde el lado estadounidense, el presidente Donald Trump sostiene que existe un «consenso sólido» para alcanzar un pacto definitivo. Sin embargo, estas declaraciones coinciden con un aumento de la presencia militar en la zona, ya que el Pentágono ha ordenado el despliegue de 1.000 soldados adicionales pertenecientes a la 82.ª División Aerotransportada.

La administración en Washington también enfrenta el peso de la opinión pública nacional. Datos de encuestas realizadas por AP-NORC revelan que un 59% de los ciudadanos estadounidenses considera que la intervención militar en Irán ha sido excesiva. Asimismo, un 45% de la población se muestra «extremadamente preocupada» por el incremento en los precios del combustible, consecuencia directa de la inestabilidad en el Golfo Pérsico.

Pese a la tensión y la retórica de confrontación, el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, lidera los esfuerzos de mediación en Islamabad. Los diplomáticos mantienen la expectativa de que los encuentros previstos para los próximos días logren derribar las barreras de desconfianza mutua y permitan avanzar hacia una resolución diplomática.

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