En la actualidad, los caninos se han transformado en miembros esenciales del núcleo familiar. Esta tendencia es especialmente visible en regiones como Catalunya, donde las estadísticas reflejan que, tras la pandemia, ya se contabilizan el doble de perros que de bebés. Como resultado, una gran cantidad de propietarios ha comenzado a adaptar sus viviendas priorizando el confort de sus mascotas, aunque existen factores críticos, como la elección del color de las paredes, que no siempre se consideran adecuadamente.
Uno de los elementos menos analizados es el impacto cromático en el comportamiento animal. Pese a que la mayoría de las personas opta por tonalidades claras, especialmente el blanco, por razones de estética o amplitud, especialistas señalan que este color puede acarrear consecuencias negativas. Francisco Guerra Chai, asesor experto en interiorismo terapéutico, advierte que este tono tan popular puede resultar sumamente agresivo para los animales:
“Las habitaciones demasiado blancas, o con las paredes pintadas de blanco y con muebles de un color claro, pueden provocarles agitación”
.
A pesar de la preferencia generalizada por los colores neutros, esta elección decorativa podría estar afectando el bienestar de los animales de forma inesperada. Un espacio que para los humanos proyecta serenidad y luz, puede representar todo lo contrario para los perros, quienes perciben su entorno de manera distinta y pueden manifestar síntomas de estrés o inquietud sin que sus dueños logren identificar la causa.
El color blanco y su repercusión en el bienestar canino
El uso predominante del blanco es habitual en las casas modernas, pero según Francisco Guerra Chai, este puede ser calificado como “duro” para los canes. El profesional en interiorismo terapéutico sostiene que la presencia masiva de este color, tanto en muros como en el mobiliario, puede alterar significativamente a los animales y perjudicar su descanso. El motivo principal es que un ambiente con excesiva claridad les impide relajarse con facilidad, intensificando sus niveles de alerta o nerviosismo.
No obstante, el blanco no es el único tono que influye. Guerra Chai menciona que los colores oscuros o excesivamente llamativos también son capaces de generar estados de estrés. Las habitaciones con tonalidades intensas o que no resultan naturales para su especie pueden provocar que los perros se sientan incómodos e inseguros, elevando su ansiedad y entorpeciendo su capacidad de reposo.
Es importante destacar que, según los especialistas, el tono de las paredes no provoca un daño físico directo. Sin embargo, lo que sí ocurre es que ciertos colores fomentan un estado de mayor agitación, lo cual impacta negativamente en su calidad de vida y en la convivencia diaria dentro del hogar.
Tonalidades sugeridas y la visión real de los perros
Debido a que los colores afectan directamente el estado anímico de los caninos, expertos en veterinaria e interiorismo sugieren elegir tonos “amables”. Las opciones en beige, grises, marrones o colores tierra, aplicadas tanto en paredes como en muebles, contribuyen a disminuir la agitación de los animales.
“Estos colores destienden a las mascotas y reducen su agitación”
, detallan los especialistas, quienes aconsejan alejarse de los extremos de luminosidad u oscuridad total.

Al optar por estas paletas, los dueños pueden establecer un ambiente mucho más relajante, potenciando el descanso y la sensación de seguridad del perro en casa. Estas recomendaciones se fundamentan en observaciones conductuales y en la trayectoria de profesionales dedicados a la salud animal y al diseño de espacios.
En cuanto a la percepción visual, el equipo especializado de veterinaria IVO aclara el mito recurrente de que los perros solo ven en blanco y negro. Según explican, la visión de los canes está evolucionada para captar movimientos sutiles y contrastes lumínicos. Aunque no perciben la gama cromática igual que los humanos por tener solo dos tipos de receptores —lo que les dificulta distinguir colores como el rojo y el verde—, sí pueden diferenciar otras tonalidades y son sumamente reactivos a los cambios de luminosidad.
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