En una comparecencia ante el Pleno del Congreso este miércoles, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ratificó la postura de su administración en contra de la guerra en Irán. Durante su intervención, el líder del Ejecutivo detalló las acciones emprendidas para mitigar las repercusiones de este conflicto armado en el país.
Un rechazo histórico y diplomático
El primer mandatario fue enfático al asegurar que España no permitirá ser arrastrada a una confrontación bélica que calificó de “ilegal”. Para contextualizar su postura, Sánchez recordó la intervención española en la guerra de Irak hace dos décadas, lanzando una severa crítica al expresidente José María Aznar.
“Aznar nos arrastró a esta locura porque quería sentirse importante. Quería que el presidente de EEUU le invitara a un puro. La dignidad de todo un país a cambio de esa foto. Ese fue el mayor desastre geopolítico del mundo desde la guerra de Vietnam”
Según la visión de Pedro Sánchez, el escenario actual sugiere que “la historia se repite”, aunque advirtió que el conflicto en Irán presenta una amenaza mucho más severa y profunda a escala global.
El fuerte impacto en la economía española
El jefe de Estado presentó cifras alarmantes sobre el impacto financiero que la guerra ha generado en menos de 30 días. Informó que el Ibex 35 ya registra una caída acumulada del 9%. Esta cifra se traduce en que las compañías españolas han visto desaparecer más de 100.000 millones de euros en capitalización, lo que equivale a pérdidas de aproximadamente 5.000 millones de euros por cada jornada de hostilidades.
Además del golpe bursátil, Sánchez subrayó otros perjuicios económicos significativos durante este primer mes de enfrentamientos:
- Un gasto de 12.000 millones de euros en fondos públicos destinados a operaciones de carácter militar.
- Una contracción severa en los sectores del turismo, el transporte marítimo y la aviación comercial a nivel mundial.
- Un incremento desmesurado en los precios de insumos críticos como los hidrocarburos, los fertilizantes y el helio, elementos vitales para la estabilidad económica y la seguridad alimentaria de millones de ciudadanos.
Tensión política y medidas de contingencia
En el ámbito político, el presidente arremetió contra las bancadas del Partido Popular (PP) y Vox, señalándolos por su supuesta complicidad ante la situación bélica. Sánchez fue contundente al declarar que “callar no es prudencia, es un acto de cobardía y complicidad”, instando a la oposición a tomar una postura clara.
Durante su discurso, el líder del PSOE defendió la implementación de su decreto anticrisis, diseñado para contener los daños económicos derivados de la guerra. No obstante, recordó que estas medidas requieren el respaldo mayoritario del Legislativo para mantenerse vigentes.
Por su parte, el líder de la oposición y presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, respondió con dureza, acusando al jefe del Gobierno de utilizar su discurso pacifista como una herramienta política para desviar la atención de sus propios problemas internos. “Lo único que ha hecho usted es enfrentar a todos los españoles”, sentenció el representante popular durante su turno de réplica.
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