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Investigan el frenazo en el crecimiento de agujeros negros masivos

Una reciente investigación internacional encabezada por Zhibo Yu, experto de la Universidad Estatal de Pensilvania, ha logrado identificar las razones detrás de la actual desaceleración en el desarrollo de los agujeros negros supermasivos. A diferencia del ritmo acelerado que mantenían en épocas ancestrales, estos gigantes del cosmos han reducido drásticamente su velocidad de expansión en la actualidad.

A través del uso del Observatorio de Rayos X Chandra y otros instrumentos astronómicos de alta precisión, los expertos determinaron que estos entes ya no logran captar materia ni expandirse con la voracidad característica del periodo conocido como el “mediodía cósmico”.

Esta tendencia a la baja, que ha sido detallada en la revista científica The Astrophysical Journal, se origina por la marcada disminución de gas frío disponible en el espacio, elemento que funciona como el combustible vital para el crecimiento de estos objetos masivos.

El pico evolutivo y el declive posterior

Hace aproximadamente 10.000 millones de años, durante el mencionado mediodía cósmico, los agujeros negros con masas que oscilan entre millones y miles de millones de veces la del Sol alcanzaron su punto máximo de evolución en todo el universo. El equipo liderado por Yu analizó datos históricos para confirmar que, tras esa etapa dorada, se inició una caída sostenida en su tasa de crecimiento.

El análisis con observaciones multitemporales y diversas longitudes de onda permitió estimar masas y tasas de crecimiento de numerosos agujeros negros supermasivos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los hallazgos, fundamentados en observaciones detalladas de rayos X, resultan determinantes para distinguir entre la fase de expansión veloz y el estancamiento observado hoy en día. Para llegar a estas conclusiones, el equipo procesó información de aproximadamente 1,3 millones de galaxias y monitoreó cerca de 8.000 agujeros negros supermasivos en plena etapa de crecimiento.

En este esfuerzo colaborativo se utilizaron los telescopios Chandra, el XMM-Newton de la Agencia Espacial Europea y la misión eROSITA, de origen germano-ruso. Niel Brandt, docente en la Universidad Estatal de Pensilvania y coautor del trabajo, señaló lo siguiente respecto al fenómeno:

“el consumo de material por parte de los agujeros negros se ha ralentizado considerablemente a medida que el universo ha envejecido”

Una visión global con tecnología de vanguardia

Brandt enfatizó que la escasez progresiva de gas frío es la causa raíz, impidiendo que estos colosos sigan alimentándose a la misma tasa que antes. Al cruzar los datos de cada observatorio, los científicos obtuvieron una perspectiva global del fenómeno. Mientras XMM-Newton y eROSITA cubrieron áreas extensas para detectar objetos brillantes, Chandra permitió observar objetos más distantes y tenues.

Sobre esta integración de múltiples fuentes de datos, Fan Zou, investigador de la Universidad de Michigan, explicó:

“Al combinar estos datos de diferentes telescopios de rayos X, podemos obtener una imagen más precisa de cómo crecen estos agujeros negros que la que podría ofrecer un solo telescopio. Podemos descubrir por qué, a lo largo de diez mil millones de años, el crecimiento de los agujeros negros supermasivos ha pasado de ser frenético a lento y, finalmente, extremadamente lento”

La investigación descarta una disminución significativa en el número o la masa de agujeros negros activos como causa de la desaceleración (Imagen Ilustrativa Infobae)

Causas descartadas y hallazgos finales

La investigación se centró en despejar dudas sobre qué detonó este cambio y cuál es su impacto real. Se descartó que la ralentización fuera consecuencia de una baja en la cantidad de agujeros negros activos o variaciones en sus masas típicas. El factor determinante es, de manera exclusiva, la menor disponibilidad de gas frío a escala cósmica comparado con el mediodía cósmico.

El estudio se basó en el análisis sistemático de diversos factores:

  • La masa y el brillo propio de los agujeros negros detectados.
  • El conteo total de galaxias donde se verificó la presencia de fuentes de rayos X.
  • Observaciones multitemporales que incluyen desde áreas amplias del cielo hasta regiones pequeñas y profundas.

Los investigadores compararon su metodología con un “pastel de bodas” estructurado por capas, donde cada telescopio aporta un nivel diferente de profundidad informativa. Gracias a esto, pudieron confirmar que el crecimiento pausado se debe directamente a la reducción en la incorporación de nuevo material, una tendencia iniciada tras el Big Bang que se prevé continúe en el futuro.

Finalmente, para superar el reto técnico de distinguir entre los agujeros más masivos y los de crecimiento rápido, se usaron datos ópticos e infrarrojos adicionales. Esto permitió estimar con precisión las masas y definir las tasas de expansión de cada objeto identificado en el cosmos.

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