En el panorama bélico contemporáneo, los sistemas no tripulados han pasado de ser una novedad a convertirse en herramientas fundamentales. Actualmente, los pequeños cuadricópteros representan la causa principal de bajas en el conflicto de Ucrania. Paralelamente, en las últimas semanas, Irán ha desplegado miles de dispositivos de mayor envergadura sobre centros urbanos, infraestructuras petroleras y aeródromos en el Medio Oriente.
Pese a su letalidad, la operatividad actual de estos equipos demanda una cantidad considerable de recursos humanos. Salvo en misiones con trayectorias fijas, incluso los drones de menor tamaño requieren hasta seis personas para labores de control y mantenimiento técnico. El objetivo estratégico de las potencias militares es revertir esta ecuación: lograr que un único operador supervise múltiples unidades simultáneamente y que estas, a su vez, se coordinen entre sí para golpear objetivos específicos. Esta tecnología de enjambres está dejando de ser teoría para volverse una realidad palpable.
Inspiración biológica y niveles de autonomía
El concepto se fundamenta en la observación de la naturaleza, específicamente en el comportamiento de bancos de peces o bandadas de estorninos. En estos sistemas, el movimiento colectivo no depende de un mando centralizado ni de una programación rígida individual, sino de reglas simples de interacción que cada miembro acata. Aplicado al ámbito castrense, esto permitiría que un comandante de misión se enfoque exclusivamente en el análisis de inteligencia y en la selección de blancos, dejando la ejecución táctica al grupo coordinado.
Existen diversos grados de complejidad en estos sistemas. Los modelos más rudimentarios cuentan con protocolos de resolución de conflictos para evitar la redundancia de ataques sobre un mismo punto. Un precursor de esta lógica es el misil antitanque Brimstone de origen británico, operativo desde hace más de dos décadas, el cual puede lanzarse en ráfagas donde cada proyectil asigna prioridades de manera sucesiva.
Por otro lado, el dron de ataque V2U desarrollado por Rusia emplea un sistema visual cromático: cada unidad posee alas de distinto color para establecer una jerarquía. Por ejemplo, si un dron rojo falla en su objetivo prioritario, el dron naranja asume la misión. Sin embargo, este método presenta vulnerabilidades, ya que si una unidad pierde el contacto visual con su predecesora, la cadena de ataque puede romperse por completo.
El campo de pruebas: De Gaza a Ucrania
Las Fuerzas de Defensa de Israel registraron el primer uso de un enjambre de combate en Gaza durante el año 2021, con el fin de neutralizar células de Hamás dedicadas al lanzamiento de cohetes. No obstante, los avances más disruptivos se localizan hoy en territorio ucraniano. En febrero de 2025, Mykhailo Fedorov, quien ejercía como ministro de Transformación Digital y actualmente lidera la cartera de Defensa, reveló que una docena de firmas locales trabajaban en estas tecnologías.
Empresas como Sine Engineering, con sede en Lviv, ya comercializan el sistema Pasika (Colmena). Esta plataforma gestiona la navegación, comunicaciones y trayectorias autónomas para drones de visión en primera persona (FPV). Los desarrolladores definen a Pasika como una
“herramienta de trucos”
para los pilotos, permitiendo que las unidades se desplacen a zonas designadas y orbiten de forma autónoma, comunicándose por radio hasta que el operador ordene el impacto final.
De acuerdo con testimonios de la 11.ª Brigada de la Guardia Nacional de Ucrania, específicamente del operador apodado Samosud, el uso de Pasika ha resultado determinante para frenar ofensivas rusas masivas que superaban la capacidad de respuesta de drones operados individualmente.
La carrera por la inteligencia artificial
Otra firma relevante es Swarmer, que en septiembre pasado reportó el éxito de un minienjambre coordinado por un solo humano, donde un dron de reconocimiento guiaba automáticamente a dos unidades bombarderas. Sus pruebas actuales ya involucran formaciones de hasta 25 aeronaves. Por su parte, la compañía La Cuarta Ley, cuyo nombre rinde tributo a la obra de Isaac Asimov, persigue lo que denominan
“autonomía masivamente escalable”
.
Sus esfuerzos se centran en el uso de Inteligencia Artificial (IA) para que grandes grupos de drones realicen bombardeos, identifiquen blancos y naveguen sin dependencia de señales GPS. Lograr un despegue y aterrizaje autónomo permitiría que misiones completas se ejecuten con una supervisión humana marginal.
En el plano internacional, la estadounidense Auterion compite activamente tras haber suministrado miles de kits Skynode a Ucrania. Estos dispositivos dotan a los drones de capacidades de IA para vuelo coordinado y fijación de objetivos. En enero, el Departamento de Guerra de Estados Unidos exhibió el programa “Swarm Forge”, utilizando el software Nemyx de Auterion para que múltiples drones FPV impacten blancos en cadena tras una única selección del operador.
Lorenz Meier, CEO de Auterion, destaca que Nemyx facilita la comunicación interna del grupo para priorizar amenazas.
Es posible que esta capacidad ya se esté utilizando en Ucrania
, señala Meier, sugiriendo que el sistema redistribuye objetivos automáticamente si una unidad es derribada o se pierde.
Perspectivas y cambios en el frente
Aunque especialistas estiman que la madurez de enjambres compuestos por cientos de unidades podría tardar entre dos y tres años debido a las limitaciones en las redes de malla de datos, los eventos recientes sugieren una aceleración. El pasado 13 de marzo, fuentes militares rusas informaron sobre ataques ucranianos de gran escala con entre 300 y 400 drones concentrados en un sector estrecho del frente, logrando penetraciones de hasta 20 kilómetros.
Hasta el momento, la abundancia de drones FPV individuales ha favorecido a las posiciones defensivas, dificultando los avances terrestres. Sin embargo, la implementación efectiva de enjambres autónomos, capaces de concentrar una potencia de fuego rápida y coordinada, tiene el potencial de alterar drásticamente la dinámica de las operaciones militares en el corto plazo.
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