La administración de la vacuna contra el herpes zóster se ha transformado en un pilar fundamental para la salvaguarda de la salud neurológica y la prevención de cuadros clínicos complejos en la población de adultos mayores de Centroamérica. Según señalan diversos especialistas en el área médica, este biológico no solo actúa como barrera frente a la culebrilla y sus secuelas físicas.
La recomendación médica establece su aplicación a partir de los 50 años de edad, aunque puede administrarse antes en individuos con factores de vulnerabilidad. Los hallazgos científicos más recientes sugieren que esta dosis disminuye en un 30% las posibilidades de desarrollar demencias asociadas a trastornos como el Alzheimer o el Parkinson, lo que le otorga un valor agregado más allá de la dermatología.
El especialista Rodrigo Romero Peregrino, quien se desempeña como coordinador general de la Asociación Mexicana de Vacunología, destacó en una intervención radial para un medio salvadoreño que la inclusión de este tipo de fármacos preventivos es un hito médico:
“Hoy existen vacunas que se aplican en distintas etapas de la vida, desde la infancia hasta la adultez mayor. Algunas, como la del papiloma humano o el herpes zóster, son relativamente recientes y han ampliado el espectro de prevención”.

Respecto a la cobertura del herpes zóster, la inmunización es vital no solo para la tercera edad, sino también para pacientes diagnosticados con hipertensión, diabetes o estados de inmunosupresión. Actualmente, el fármaco se puede adquirir principalmente en la red de salud privada en diversos países centroamericanos, ya que su incorporación en los programas de vacunación pública aún es limitada.
En términos financieros, el acceso a esta protección implica una inversión sustancial. El doctor Iván Solano Leyva, actual presidente del Colegio Médico de El Salvador, detalló que el precio por cada dosis fluctúa entre los 220 y los 300 dólares. Esta cifra representa un obstáculo económico para gran parte de la población, aun cuando los expertos advierten que el desembolso es considerablemente menor si se compara con los gastos derivados de tratar complicaciones neurológicas crónicas.
El doctor Romero Peregrino enfatizó que el beneficio trasciende la prevención de erupciones en la piel y la dolorosa neuralgia postherpética. Según sus palabras,
“se ha observado una reducción del 30% en el riesgo de demencia tipo Parkinson o Alzheimer en personas vacunadas”
. Bajo esta premisa, el facultativo sostiene que estos efectos positivos indirectos posicionan a esta vacuna como una de las innovaciones más relevantes para el bienestar de los adultos.

Desmontando el mito de la inmunización exclusivamente pediátrica
La protección que brinda la vacuna contra el herpes zóster es parte de una tendencia creciente de inmunizaciones diseñadas para la vida adulta. Los especialistas consultados coinciden en que existe un mito profundamente arraigado en América Latina que sugiere que las vacunas son solo para niños. Esta creencia errónea deja desprotegidos a millones de ciudadanos mayores de 20 años ante patologías que podrían evitarse.
Sobre este punto, el doctor Solano Leyva puntualizó que las instituciones de enseñanza de medicina suelen concentrar sus programas en la etapa pediátrica. Del mismo modo, las entidades de salud estatal suelen limitar la disponibilidad para adultos debido a restricciones presupuestarias o falta de modernización de sus protocolos. Esta brecha informativa y de cobertura constituye un reto crítico para las políticas sanitarias regionales.
Inmunizaciones vitales en la adultez: retos y avances científicos
Dentro del catálogo de vacunas con impacto positivo probado en adultos se encuentra la del Virus del Papiloma Humano (VPH). Este biológico, cuya aplicación se sugiere desde los nueve años para ambos sexos, ha logrado reducir drásticamente los casos de cáncer cervicouterino y otras afecciones como las verrugas genitales en las naciones que han apostado por su distribución masiva.
Asimismo, la inmunización recurrente contra la influenza y el COVID-19 es parte esencial de los protocolos para mayores. El doctor Romero Peregrino aclaró que la efectividad de estas dosis depende estrechamente de las variantes que circulan en el ambiente, razón por la cual la recomendación médica es la vacunación anual.

La desinformación y los prejuicios surgidos tras la emergencia sanitaria global han alimentado cierta resistencia a estos procedimientos. No obstante, el doctor Solano Leyva subrayó que los casos de efectos secundarios graves son extremadamente inusuales y recordó que las tecnologías utilizadas en las vacunas contra el COVID-19 contaban con décadas de investigación previa antes de su uso masivo.
Finalmente, el protocolo sugerido por la Asociación Mexicana de Vacunología para una protección integral en el adulto contempla vacunas contra las siguientes enfermedades:
- Hepatitis A y B
- Varicela
- Sarampión
- Rubéola
- Parotiditis
- Neumococo
- Meningococo
- Fiebre amarilla
- Tétanos
- Difteria
- Tosferina
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