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La importancia del descanso nocturno para consolidar la memoria

El descanso nocturno no es simplemente un periodo de inactividad, sino un proceso biológico fundamental para el aprendizaje y la salud mental. Según la neuropsicóloga Lucía Crivelli (MN 33.849), quien se desempeña como jefa de Neuropsicología en Adultos de Fleni, la relación entre el sueño y la capacidad de recordar es directa y profunda.

“Dormir es entrenar la memoria”

La especialista sostuvo que, contrario a la creencia popular, el momento en el que el cerebro se esfuerza más por retener información no es durante las horas de estudio, sino mientras descansamos. De acuerdo con Crivelli, es en el sueño donde se produce la verdadera consolidación de lo aprendido durante la jornada.

Las etapas críticas del descanso

La experta detalló que el proceso de descanso se divide fundamentalmente en dos etapas: la fase no REM (o de ondas lentas) y la fase REM (de movimientos oculares rápidos). Estas etapas no son estáticas, sino que se alternan en ciclos de cuatro a seis veces a lo largo de una noche de sueño reparador.

En la fase no REM, el cerebro realiza una labor de selección de datos. Lucía Crivelli explicó que en este punto se decide qué información se consolidará y cuál se desechará, permitiendo el paso de la memoria del corto al largo plazo. Para ilustrarlo, la profesional comparó al hipocampo con un “pendrive” que se carga de datos durante el día y se vacía hacia la corteza cerebral durante la noche. Un sueño fragmentado interrumpe esta descarga esencial.

Limpieza neuronal y conexiones sinápticas

Posteriormente, al alcanzar el sueño REM, se activa la conexión y la poda sináptica. En esta instancia, se generan nuevas uniones entre neuronas y se eliminan los recuerdos irrelevantes del día. Además, Crivelli destacó que durante la noche ocurre una limpieza cerebral vital, donde se eliminan sustancias como las proteínas tau y amiloide, cuya acumulación excesiva está vinculada estrechamente con el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas.

La experta enfatizó que los recuerdos que poseen una impronta emocional o aquellos a los que se les dedicó mayor atención durante el día tienen una probabilidad significativamente más alta de ser almacenados de forma permanente en la memoria a largo plazo.

Riesgos de la falta de descanso y la “deuda de sueño”

Un descanso nocturno adecuado reduce el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, indica la evidencia científica

Sobre la cantidad mínima de horas necesarias para un buen funcionamiento cerebral, la jefa de Neuropsicología de Fleni fue tajante al señalar que “si dormís menos de cinco horas, es lo mismo que si no hubieses dormido nada en términos de memoria”. Desmitificó la idea de que la llamada “deuda de sueño” se puede recuperar acumulando horas en un solo día, ya que el proceso de memoria exige que ambas fases del sueño ocurran de manera sucesiva y sin interrupciones.

La especialista precisó los requerimientos según la edad:

  • Bebés: Requieren dormir entre 9 y 11 horas.
  • Adolescentes: Necesitan de 7 a 8 horas.
  • Adultos: El estándar recomendado es de 7 horas.
  • Mínimo para la memoria: El piso indispensable para que la memoria funcione correctamente es de seis horas y media.

Impacto a largo plazo y riesgo de demencia

La neuropsicóloga hizo referencia a una investigación publicada en 2021 por la revista Science. Dicho estudio realizó un seguimiento durante tres décadas a personas de entre 50 y 70 años, concluyendo que aquellos que dormían menos de seis horas diarias presentaban un 30 % más de probabilidades de desarrollar demencia. Si bien el sueño insuficiente no figura todavía como un factor de riesgo formal para el Alzheimer, se considera entre los principales “factores candidatos”.

Finalmente, Crivelli recomendó evitar el consumo de azúcar antes de ir a la cama, ya que esto activa el metabolismo y puede dificultar el descanso profundo. También sugirió que los horarios escolares deberían adaptarse mejor a los ritmos circadianos naturales de los adolescentes para optimizar su rendimiento cognitivo. “Sabemos que somos una entidad integral y hay mucho para hacer”, concluyó, recordando la importancia de mantener una mente sana en un cuerpo sano.

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