En el marco de la intensa ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel contra territorio iraní, se ha confirmado el deceso de al menos doce personas tras recientes ataques aéreos dirigidos a las localidades de Jorramabad y Tabriz. Estas acciones bélicas, que dieron inicio el pasado 28 de febrero, ocurren de manera simultánea a los diálogos diplomáticos que mantenían Washington y Teherán con el objetivo de negociar un nuevo tratado nuclear.
El balance de daños en la provincia de Lorestán, situada al oeste del país, es alarmante. Según declaraciones del vicegobernador regional, los impactos contra diversos «numerosos edificios residenciales» en la urbe de Jorramabad segaron la vida de seis ciudadanos y dejaron a otros 43 heridos. El funcionario precisó la magnitud del desastre al señalar que:
«Cuatro edificios residenciales han quedado destruidos en este ataque y numerosas casas han sufrido daños»
, evidenciando la afectación directa a la población civil en sus propios hogares.
Simultáneamente, en el extremo noroeste de la nación, la provincia de Azerbaiyán Oriental también fue blanco de los proyectiles. El responsable de la oficina de Gestión de Crisis provincial informó que en la ciudad de Tabriz se registraron otras seis víctimas mortales y seis heridos adicionales. Los informes preliminares indican que los objetivos alcanzados fueron nuevamente «edificios residenciales», aunque no se han proporcionado pormenores adicionales sobre la magnitud total de estos incidentes específicos.
La cifra global de la tragedia sigue en aumento y genera preocupación internacional. Los reportes oficiales emitidos por el gobierno de Irán contabilizan ya más de 1.500 fallecidos desde el inicio de las hostilidades por parte de la coalición israelí-estadounidense, una estadística desgarradora que incluye a 210 niños. No obstante, organizaciones externas como Human Rights Activists in Iran, cuya sede se encuentra en suelo norteamericano, manejan cifras significativamente más altas, elevando la cantidad real de decesos a más de 3.000 personas.
Bajas de alto mando en Teherán
El conflicto ha impactado directamente en los niveles más altos de la estructura de poder iraní, eliminando a figuras de máxima relevancia jerárquica. Entre las bajas confirmadas se encuentran el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani. Asimismo, el gabinete de gobierno sufrió pérdidas críticas con la muerte de los ministros de Defensa e Inteligencia, Aziz Nasirzadé y Esmaeil Jatib, respectivamente. El reporte de víctimas incluye además a diversos mandos de alto rango de las Fuerzas Armadas y otros integrantes clave de los organismos de seguridad del Estado.
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