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Tungsteno: el metal estratégico que sube 520% y beneficia a España

El tungsteno, también conocido como wolframio, es un metal de extrema densidad esencial para la fabricación de armamento, semiconductores y diversas herramientas industriales. En el actual escenario geopolítico, este mineral se ha transformado en un factor determinante de poder dentro de la confrontación comercial entre China y los Estados Unidos bajo el mandato de Donald Trump. Las limitaciones impuestas por Beijing a la exportación de este recurso, utilizado como una “arma económica”, han provocado severas tensiones en las cadenas de suministro globales y un incremento vertical en sus precios. En medio de esta crisis, España emerge como un potencial suministrador alternativo, justo cuando Europa intenta reducir su dependencia de las materias primas controladas por el gigante asiático.

En el transcurso de un solo año, la valoración de este metal registró un ascenso histórico del 520%. De acuerdo con informes de Bloomberg y Fastmarkets, su costo de mercado ronda actualmente los 2.250 dólares por tonelada métrica. Este fenómeno fue catalizado por las trabas a la exportación que China decretó en febrero de 2025, funcionando como una represalia directa ante los aranceles instaurados por el gobierno de Trump.

La nación asiática, que concentra el 79% de la producción mundial de este mineral, incorporó al tungsteno en su listado de controles de exportación, lo que derivó en una caída de los envíos cercana al 40%. Diversos analistas han calificado esta maniobra como un

“puñetazo en el ojo”

geopolítico que no solo ha golpeado la oferta internacional, sino que ha encendido las alarmas en las administraciones europeas sobre el riesgo de depender de un solo proveedor.

La escalada de conflictos eleva el valor del wolframio

La presión sobre el mercado del tungsteno se ha visto agravada por la creciente demanda militar, especialmente tras el incremento de las hostilidades en Oriente Medio a raíz del ataque de EE.UU. e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero. Debido a su alta densidad, el wolframio es indispensable en la elaboración de proyectiles, munición para perforar blindajes antitanque, así como en piezas para helicópteros y naves de combate. La intensificación de estos conflictos bélicos ha acelerado la búsqueda desesperada de suministros, dejando al descubierto la fragilidad de la logística global.

Cifras de Fastmarkets revelan que el precio del APT (paratungstato de amonio) escaló de un rango de 900-940 dólares por tonelada a mediados de enero de 2026, hasta alcanzar entre 1.650 y 1.900 dólares en febrero del mismo año. Por su parte, el ferrotungsteno, vital para aleaciones de defensa, pasó de costar entre 45 y 46 dólares por kilo el año anterior, a situarse actualmente entre los 200 y 210 dólares por kilo.

A block with the symbol, atomic number and mass number of Tungsten (W) element, in this illustration taken January 21, 2026. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration

El sector del tungsteno enfrenta actualmente una escasez estructural y posee una liquidez de mercado bastante reducida. Ante la falta de material suficiente para cubrir los requerimientos industriales, las fábricas en Europa y Norteamérica están enfocando sus esfuerzos en garantizar nuevas vías de abastecimiento, fomentar el reciclaje de chatarra y poner en marcha proyectos de extracción propios, bajo la premisa de que China mantendrá su influencia sobre los precios internacionales.

España y su capacidad como exportador estratégico

Dentro de este panorama turbulento, España se perfila como un protagonista con un potencial al alza en el mercado del wolframio, gracias a sus reservas geológicas y al respaldo de las políticas de la Unión Europea. El territorio español es hoy el tercer productor de tungsteno dentro de la UE y es pieza fundamental en el plan de la Comisión Europea para mitigar la dependencia externa de minerales críticos.

Para fortalecer esta posición, el Gobierno español se encuentra desarrollando el Plan de Acción para la Gestión Sostenible de las Materias Primas Minerales 2026-2030. Este proyecto busca consolidar la autonomía estratégica, promover la descarbonización y elevar la competitividad del sector industrial. Dicho marco legal facilita la llegada de nuevas inversiones y la reactivación de centros mineros en un momento donde el valor del metal se ha disparado, posicionando a España como un proveedor clave para las cadenas occidentales.

Entre los activos mineros más relevantes en España figura la mina de Barruecopardo, ubicada en Salamanca; esta explotación fue reabierta en 2019 y cuenta con reservas que superan las 10 millones de toneladas, lo que la sitúa como una de las más grandes de todo el continente europeo. Asimismo, en Galicia, la mina de A Gudiña (Pentes), operada por capital sueco, aporta cerca de 60.000 toneladas extras. En otras regiones como Castilla-La Mancha se gestiona el proyecto El Moto, mientras que en Extremadura avanzan los desarrollos de La Parrilla y Las Navas.

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