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Duelo amoroso: claves psicológicas para superar a una ex pareja

En la década de los 80, la agrupación argentina Virus entonaba un verso que hoy sigue vigente en el imaginario del desamor:

“Tengo que ordenar esta confusión, quiero estar libre para un nuevo amor”

. Esta sencilla lírica resume la pesada carga que el pasado amoroso suele depositar sobre el presente, dificultando el avance emocional de quienes atraviesan una ruptura.

La gran interrogante que surge ante el fin de un ciclo es cómo soltar definitivamente. Durante el silencio nocturno, los recuerdos tienden a aflorar sin invitación, provocando una nostalgia recurrente que ancla a las personas a vínculos que, aunque terminados formalmente hace años, persisten en la mente.

La formación del lazo afectivo y la ilusión de totalidad

¿Cómo soltar el pasado? La pregunta resurge en la soledad y la nostalgia (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con la psicóloga Rosalía Álvarez, quien se desempeñó como coordinadora del Departamento de Parejas y Familias de la APA, el establecimiento de una relación no es meramente un acto racional o la búsqueda de compañía. En muchas instancias, el vínculo se convierte en un espacio donde el individuo intenta alcanzar una sensación de integridad personal.

La especialista sostiene que

“una relación de pareja es como la fantasía de encontrar algo que nos falta, una ilusión de completud”

. Según Álvarez, esta conexión íntima suele reactivar memorias de la infancia, tales como la necesidad de protección, el anhelo de ser cuidado y la esperanza de subsanar vacíos emocionales tempranos. Así, de forma inconsciente, se busca en el compañero sentimental aquello que se percibió como ausente durante la niñez. En esta dinámica, el otro funciona como un espejo donde se proyectan carencias, expectativas y deseos profundos.

El fin de la relación: una crisis de identidad

Concluir una etapa sentimental va mucho más allá del distanciamiento físico. El proceso de duelo por una expareja resulta intrincado porque impacta directamente en los cimientos de la identidad. La separación no solo implica la ausencia de la persona, sino el colapso de la idea de que ese vínculo lograría sanar heridas antiguas.

La memoria emocional activa recuerdos y dificulta desprenderse de lo vivido (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante este tránsito, el organismo y la psique experimentan una serie de reacciones. Es común la aparición de insomnio, opresión en la garganta y una fijación en objetos o lugares compartidos. El dolor puede manifestarse a través de estímulos cotidianos: un aroma, un sabor o una melodía. Estas sensaciones se traducen frecuentemente en síntomas físicos, angustia persistente, irritabilidad o incluso el desarrollo de enfermedades.

Al romperse la unión, emergen pactos tácitos que solo se hacen evidentes ante el vacío. En ese escenario, surgen cuestionamientos sobre el valor propio. Rosalía Álvarez precisa que

“nuestra identidad se constituye en prevalencia a partir de ser reconocidos por los otros, por el otro”

, subrayando la importancia del reconocimiento externo en la autopercepción.

La persistencia del vínculo en la memoria emocional

El lazo emocional con una expareja puede extenderse por años. El Dr. Ricardo A. Rubinstein, médico psicoanalista e integrante de la APA, señala que

“se puede seguir emocionalmente conectado a una expareja porque ha formado parte de la vida afectiva de cada uno. La intensidad de esta implicación afectiva queda en la memoria emocional”

.

El apego sentimental se forma por la búsqueda de completud en la pareja (Freepik)

Las promesas no cumplidas y las vivencias conjuntas se asientan en la memoria, influyendo en la cotidianidad. La nostalgia se alimenta de la comparación constante entre el presente y lo que fue, manteniendo vivo un vínculo invisible. Según el Dr. Rubinstein, este apego se intensifica si lo vivido no se encuentra en nuevos vínculos:

“Queda este fantasma o esa nostalgia dando vueltas, como una parte de la vida que ha quedado allí soldada y atada a eso que se encontró en esa relación”

.

Por su parte, la psicóloga Suzanne Lachmann describe la resistencia interna a aceptar el final:

“Luchaste para aferrarte a la relación hasta el punto de terminar consumido. No quieres creer que en realidad está terminando. No lo puedes creer. Incluso si la relación era horrible, incluso insoportable a veces, la idea de vivir sin tu pareja es inaceptable”

.

Lachmann advierte que, al cesar el contacto, la realidad de la pérdida golpea con fuerza, iniciando un proceso que define como brutal.

“En el momento en que cuelgas el teléfono con tu ex, o los mensajes de texto finalmente se detienen, o dejas el espacio del otro, experimentas la retirada y te golpea implacablemente la realidad de la pérdida”

, indica la experta. Agrega que el sentimiento de desesperación y la inmovilidad son comunes en las diversas etapas del desapego.

Estrategias para transitar el desapego

El proceso de separación puede despertar sensaciones físicas y emocionales intensas (Imagen Ilustrativa Infobae)

No existen atajos universales para disolver el lazo emocional. Álvarez observa que mientras algunos individuos inician el desapego antes de la ruptura oficial, otros arrastran el peso del pasado durante mucho tiempo. La clave reside en la reconstrucción de la identidad y en la generación de nuevas esperanzas.

El acompañamiento terapéutico se presenta como un recurso fundamental para procesar el dolor y evitar el estancamiento. Este trabajo personal permite redistribuir las cargas afectivas que estaban depositadas en la otra persona, abriendo paso a nuevas vivencias. Para el Dr. Rubinstein, la clave es mantener

“una actitud de apertura y de esperanza en el futuro y no una actitud de dolor, pérdida y desesperanza”

.

Finalmente, el reto mayor es responder a la pregunta: ¿Quién soy sin esa persona? Reconstruirse tras un duelo amoroso es una de las tareas más complejas de la experiencia humana, pero los especialistas coinciden en que, aunque no existan recetas mágicas, el paso del tiempo y el trabajo personal permiten habitar el vacío y permitir que la vida continúe.

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