Consolidarse como un referente creativo para una nueva generación y derribar fronteras internacionales resume la actual carrera de Ejae. Ella ostenta el título de ser la primera artista ligada estrechamente al K-pop en obtener un Grammy y un Oscar gracias a su interpretación y trabajo en la canción Golden.
Durante una reveladora conversación en el podcast And The Writer Is…, conducido por Ross Golan, la intérprete de origen surcoreano profundizó en su historia personal. El relato abarcó desde su migración a temprana edad y su rigurosa formación académica en Corea del Sur, hasta los dolorosos rechazos que experimentó en la etapa inicial de su trayectoria profesional.
Su vinculación al proyecto cinematográfico K-pop: Demon Hunters representó un cambio radical en su vida, permitiéndole impulsar una visión artística basada en la diversidad y consolidándola como una pieza fundamental en la expansión mundial de este género musical.
La dura realidad del sistema de entrenamiento K-pop
La cantante recordó sus primeros años divididos entre Estados Unidos y el país asiático, analizando cómo el bilingüismo y su entorno cultural moldearon su identidad.
“Cuando era chica en Nueva Jersey, cantaba canciones de Britney Spears, H.O.T. y S.E.S., pero nunca vi a alguien que se pareciera a mí convertirse en una estrella pop allí”
, confesó la artista.
Su ingreso a la industria formal se dio bajo el sello de SM Entertainment, una de las corporaciones líderes del mercado. El régimen de preparación exigía una disciplina absoluta en múltiples disciplinas. “Es un entrenamiento riguroso de todo lo que puedas imaginar para ser estrella pop global. Necesito terapia para superar lo que viví”, admitió con sinceridad.
A lo largo de 11 años, Ejae se sometió a extenuantes rutinas que incluían danza, canto y el aprendizaje de varios idiomas, todo mientras lidiaba con evaluaciones implacables sobre su talento y su apariencia física. “Cada semana nos pesaban y decían nuestro peso en voz alta. Las críticas eran duras, sobre todo si eres adolescente”, detalló sobre el sistema de selección.
La artista, que actualmente tiene 34 años, recordó que su esfuerzo fue total: “Trabajé sangre, sudor y lágrimas… fue literal para mí. Siempre era la primera en llegar y la última en irme”. Sin embargo, tras más de una década de entrega, la empresa decidió prescindir de ella de forma drástica. “Dijeron que mi voz no encajaba ni tenía la imagen. Once años de preparación terminaron en solo dos segundos”, lamentó.

El impacto psicológico de esta decisión fue devastador para ella.
“El golpe fue devastador. Me quedé en casa llorando durante semanas”
. En ese momento crítico, el respaldo de su entorno familiar, especialmente el de su hermano, fue la clave para no abandonar su carrera en la música.
Un nuevo comienzo en la composición
Tras superar la crisis inicial, Ejae entendió que debía buscar nuevos horizontes. “Mi hermano fue quien me decía que debía moverme, hacer algo”, recordó. Fue así como comenzó a estudiar de manera autodidacta el software de producción Ableton, pasando jornadas enteras en cafeterías de Seúl para perfeccionar su técnica creativa.
Esta etapa de independencia le permitió conectar con una audiencia global fuera de los parámetros rígidos de las grandes empresas. “Me enamoré de la creatividad fuera del K-pop tradicional, produciendo canciones y encontrando mi espacio en SoundCloud”, explicó en el programa de Ross Golan. En este proceso, contó con el apoyo fundamental de Andrew Choi, un respetado productor y compositor que la guio para escribir temas para otros intérpretes.

Con el tiempo, la artista logró reconciliar sus dos identidades: “Comprendo ahora que lo coreano y lo estadounidense en mí es una fortaleza”. Su talento como autora se tradujo en éxitos para agrupaciones de renombre como Red Velvet, destacando su trabajo en el sencillo Psycho de 2017. “Por primera vez sentí que algo funcionaba y fui aceptada”, comentó con satisfacción sobre su rol como arreglista vocal.
El hito histórico con ‘K-pop: Demon Hunters’
La carrera de Ejae alcanzó un nivel superior al ser convocada para la película animada K-pop: Demon Hunters. Trabajando codo a codo con los directores Maggie Kang y Chris Appelhans, además del productor ejecutivo musical Ian Eisendrath, la cantante aportó su experiencia bicultural al filme.
Ella destacó que, a diferencia de sus experiencias previas, este proyecto se basó en la colaboración activa: “La diferencia con el trabajo habitual en K-pop estuvo en la colaboración: aquí directores y compositores participaban en cada detalle”. De esas sesiones nació Golden, el tema que simboliza el espíritu de la película y que la llevó a la cima de la industria.

Respecto a su triunfo en los premios de la Academia y la Academia de Grabación, la artista se mantiene humilde.
“Todavía estoy procesando lo del Grammy, no siento que lo haya asimilado”
. En el filme, Ejae presta su voz al personaje de Rumi, a quien considera un reflejo de su propia lucha por la autoaceptación. Este reconocimiento no solo marca un hito personal, sino que abre puertas para la música de origen asiático en el mundo.
Representación y visión a futuro
Hoy, Ejae se ha convertido en un símbolo de visibilidad para la comunidad asiática en la industria del pop. “Ver a jóvenes que se sienten representados cuando me ven en escenarios de Estados Unidos es muy importante para mí”, señaló, mencionando los mensajes de gratitud que recibe de fans que se ven reflejados en su éxito.
Como una figura pionera, la cantante asegura que su formación nunca termina. “Quiero seguir aprendiendo. La música y las personas siempre cambian, por eso seguiré siendo estudiante”, concluyó, dejando claro que continuará equilibrando su faceta como compositora con su carrera como intérprete solista.
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