La reciente declaración judicial de Simeone Pérez Marroquín, conocido bajo el alias de el Viejo, ha arrojado luz sobre la presunta autoría de la Segunda Marquetalia en el asesinato del senador Miguel Uribe Turbay. Según el testimonio, una de las disidencias más poderosas de las FARC habría orquestado el crimen mientras se mantenían diálogos en el marco de la Paz Total con el gobierno de Gustavo Petro.
Las revelaciones indican que, a pesar de los acercamientos oficiales para la desmovilización, facciones bajo el mando de “Iván Márquez” persistían en la planificación de acciones violentas de gran calado político. Pérez Marroquín, quien recibió una sentencia de 22 años de cárcel por su participación en el plan magnicida, detalló que el ataque se consumó el pasado 7 de junio en las inmediaciones del parque El Golfito, ubicado en el occidente de Bogotá.
Dentro de las pruebas aportadas, destaca el señalamiento directo contra José Manuel Sierra Sabogal, alias Zarco Aldinever —abatido por el ELN en agosto de 2023— como el cabecilla que dio la instrucción para el asesinato. La operación criminal contemplaba un pago de $1.000 millones de pesos por la ejecución del senador, además de un fondo adicional de $600 millones destinado a la corrupción de funcionarios o la eliminación de testigos que pudieran comprometer a la organización.
La planificación y los nexos internos del atentado
El esquema para acabar con la vida del congresista se activó cuando Kendry Téllez Álvarez, alias Yako, un excombatiente reincorporado que volvió a las armas bajo la jerarquía de “Iván Márquez” y el “Zarco Aldinever”, contactó a “el Viejo” poco antes del suceso.
En su comparecencia ante la Fiscalía General de la Nación, el confesor fue tajante:
“Quien me informó que la Segunda Marquetalia era la que había ordenado esta operación en contra del senador Miguel Uribe fue Kendry Téllez Álvarez, alias Yako”
. Según el relato, el uso de la palabra “operación” era una clave interna para referirse a homicidios de alto nivel, advirtiendo que cualquier filtración de información se castigaría con la muerte de los involucrados.

El vínculo entre «el Viejo» y “Yako” se remontaba a su tiempo en el centro penitenciario La Picota, donde ambos purgaron penas por homicidio. Tras recuperar la libertad, Yako habría reclutado a Pérez Marroquín invitándolo a Cúcuta para involucrarse en actividades ilícitas, lugar donde fue presentado formalmente al “Zarco Aldinever” bajo estrictos protocolos de seguridad.
Fracasos previos y la ejecución en el parque El Golfito
La investigación judicial revela que el grupo armado intentó inicialmente atacar en el barrio Villa Amalia, en la localidad de Engativá. No obstante, dicho plan fue abortado debido a que el senador no se presentó en el sitio previsto. Días después, la logística se trasladó al barrio Modelia, específicamente al parque El Golfito. Allí, Pérez Marroquín coordinó las acciones con Élder José Arteaga Hernández (alias el Costeño o Chipi) y una mujer identificada como “Katherine”, quien fue la proveedora del armamento.
Para la ejecución del magnicidio, “Chipi” reclutó a un menor de edad encargado de accionar el arma. El crimen se llevó a cabo cerca del mediodía, seguido de un intento por parte de los responsables de destruir evidencias y evitar cualquier registro en cámaras de seguridad. A pesar de la millonaria promesa económica, “el Viejo” afirmó que solo recibió 500.000 pesos para gastos menores, ya que el grueso del dinero estaba condicionado a la confirmación del deceso del legislador.
Posteriormente, se intentó ocultar a “Katherine” trasladándola hacia Florencia bajo la fachada de un refugio guerrillero. Sin embargo, las autoridades lograron interceptar las comunicaciones y concretaron su detención el 14 de junio, una semana después del atentado.

Redes de encubrimiento y motivaciones económicas
El testimonio de “el Viejo” expuso una robusta estrategia de impunidad. Parte de los recursos pactados debían servir para frenar el avance de las investigaciones mediante el soborno de agentes judiciales o, en última instancia, mediante actos violentos contra los investigadores.
Sobre este punto, el testigo declaró:
“600 millones de pesos que se iban a pagar para que no metieran en esa investigación a Kendry o no llegaran más arriba (…). Esa plata era para tenerla lista por si se podía llegar a los que llevaban la investigación; si comían (se dejaban sobornar), se los daban; pero si no lo hacían, para que no llegaran a los autores. Tocaba ‘mochar la cabeza’…”
Simeone Pérez Marroquín aseguró que su participación estuvo motivada por el miedo, afirmando que recibió amenazas de muerte en caso de querer retirarse. Asimismo, describió un panorama desideologizado dentro de la estructura armada:
“La causa es prácticamente el dinero”
, confesó ante los fiscales al referirse a las motivaciones actuales de los milicianos urbanos.
En su organigrama, el testigo situó a “Iván Márquez” como el máximo responsable de la Segunda Marquetalia, asistido por Zarco Aldinever y Gonzalo (Diógenes Medina). Este testimonio permitió a la fuerza pública identificar cómo la organización utiliza bandas delincuenciales comunes en Bogotá para operar sin ser detectados fácilmente.

Consecuencias en el panorama nacional
El asesinato de Miguel Uribe Turbay ha causado una profunda conmoción en Colombia, rememorando los periodos más oscuros de violencia política vividos en las décadas de 1980 y 1990. Ante la gravedad de los hechos, la Fiscalía y la Policía Nacional intensificaron sus esfuerzos para desarticular la red de apoyo de la disidencia en la capital.
Actualmente, Kendry Téllez Álvarez, alias Yako, se encuentra en calidad de prófugo. Informes de inteligencia sugieren que podría estar escondido en territorio venezolano bajo la protección de “Iván Márquez”. Debido a esto, el ente acusador estudia la emisión de nuevas órdenes de captura contra la cúpula de la organización criminal.
Este caso ha puesto en evidencia la capacidad operativa de las disidencias de las FARC y cómo mantienen sus prácticas delictivas de forma simultánea a los procesos políticos. La declaración de «el Viejo» ha sido fundamental para comprender los engranajes de violencia, traición y lealtades económicas que mueven a la Segunda Marquetalia en la actualidad.
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