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EE.UU. debilita control de Irán en Ormuz tras ofensiva contra costa

El almirante Brad Cooper, quien lidera el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), ha calificado la reciente serie de ataques contra el litoral de Irán como uno de los operativos más devastadores contra una fuerza naval en las últimas décadas. De acuerdo con el reporte oficial del alto mando, las unidades estadounidenses lograron neutralizar más de 130 embarcaciones iraníes en un lapso de tan solo tres semanas. Estos operativos forman parte de una campaña militar más amplia que ya ha impactado más de 8.000 objetivos estratégicos, con el propósito fundamental de restringir la capacidad de Teherán para comprometer la seguridad en las rutas marítimas globales, especialmente en el Estrecho de Ormuz.

Según las precisiones de Cooper, el eje de las acciones militares recientes se concentró en una infraestructura subterránea emplazada en la costa iraní. Esta base secreta estaba acondicionada para el resguardo de misiles de crucero antibuque, plataformas de lanzamiento móviles y equipos tecnológicos de alta gama que representaban un peligro latente para el comercio marítimo internacional. El jefe del CENTCOM enfatizó que la aniquilación de dicho enclave ha golpeado severamente la operatividad iraní en la zona, reduciendo su influencia y limitando las maniobras de interferencia contra naves extranjeras.

Declaraciones y objetivos estratégicos

A través de un video difundido en plataformas digitales y consignado por diversas agencias, el almirante Cooper manifestó de forma contundente:

“La capacidad de Irán para amenazar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz y sus alrededores se ha visto debilitada, y no cejaremos en nuestro empeño por alcanzar estos objetivos”.

Además de los arsenales, las fuerzas norteamericanas desmantelaron puntos de inteligencia estratégica y sistemas de repetidores de radar para misiles. Estas instalaciones permitían a las fuerzas de Irán realizar un seguimiento exhaustivo de los buques que transitaban por la región, facilitando posibles hostilidades.

Esta fase de hostilidades directas se originó hace aproximadamente veintiún días, involucrando el bombardeo sistemático de bases operativas de la Guardia Revolucionaria de Irán. Las autoridades militares señalaron que los impactos no solo alcanzaron depósitos de armamento pesado, sino también centros logísticos críticos que sostenían la presencia militar de Irán en áreas clave del Golfo.

Escalada de tensiones regionales

Por su parte, la Guardia Revolucionaria ha reportado el inicio de diversas contraofensivas contra embarcaciones que circulan por el Estrecho de Ormuz, como respuesta inmediata al avance de las fuerzas estadounidenses. Este escenario de confrontación se desarrolla en medio de una crisis regional mayor, que incluye agresiones reportadas contra bases de Estados Unidos en el Oriente Próximo y ataques en territorio de Israel.

En cuanto al balance de víctimas, las cifras presentan discrepancias significativas. Voceros oficiales de Irán han situado el número de fallecidos en más de 1.200 personas a causa de las operaciones conjuntas de Israel y Estados Unidos. Sin embargo, la organización Human Rights Activists in Iran, que opera desde territorio estadounidense, ha denunciado que la cifra real de decesos superaría los 3.000, advirtiendo que la mayoría de los afectados serían civiles.

Impacto en el comercio de hidrocarburos

La relevancia del Estrecho de Ormuz es crítica, al ser una de las vías fluviales más transitadas por buques petroleros y naves de carga en todo el planeta. La estrategia del Mando Central busca, mediante la destrucción de radares y arsenales, disminuir drásticamente las probabilidades de ataques que pongan en riesgo la libertad de tránsito marítimo en aguas internacionales.

La comunidad internacional ha expresado su preocupación por el potencial crecimiento del conflicto y su repercusión en la estabilidad del mercado global de hidrocarburos. A pesar de esto, el CENTCOM sostiene que las intervenciones actuales han logrado una reducción sustancial del riesgo para la navegación civil y comercial en la zona de conflicto.

Uso de armamento pesado y tecnología militar

Un detalle relevante de la ofensiva fue el empleo de bombas de gran calibre, incluyendo proyectiles de dos toneladas. Estos artefactos fueron utilizados específicamente para penetrar y destruir el complejo subterráneo iraní, logrando el colapso de depósitos que eran considerados vitales para la estrategia de disuasión y ataque de Teherán en el Golfo.

Las fuerzas de Estados Unidos han reiterado su compromiso de mantener las operaciones el tiempo que sea necesario para asegurar el movimiento seguro de la flota internacional. En contraposición, las autoridades de Irán han comunicado que no renunciarán a su capacidad de defensa y que responderán a cualquier acto que vulnere sus fronteras o puntos de interés estratégico.

Finalmente, diversos organismos han alertado sobre el creciente número de bajas en las zonas aledañas a los objetivos militares. La dificultad para verificar los datos de forma independiente persiste, aunque existe un consenso generalizado en los reportes sobre el alto impacto que la campaña bélica está teniendo en la población civil residente cerca de las instalaciones de la Guardia Revolucionaria.

El foco diplomático permanece sobre la creciente militarización del Estrecho de Ormuz, advirtiendo que la prolongación de estas hostilidades podría redefinir la seguridad regional y alterar de forma permanente el flujo del comercio marítimo a nivel mundial.

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