El estado de Hawái se encuentra en una situación de emergencia crítica tras registrar las inundaciones más severas de las últimas dos décadas. La intensidad del fenómeno climático ha forzado la evacuación inmediata de al menos 5.500 ciudadanos en la zona norte de Oahu, mientras las autoridades mantienen una vigilancia estricta sobre una represa de 120 años de antigüedad que presenta un alto riesgo de desbordamiento.
Desde el Departamento de Defensa de Hawái se ha advertido que el peligro para el archipiélago persiste. Los pronósticos meteorológicos anticipan la llegada de nuevos frentes lluviosos en las próximas horas, un escenario que no solo podría profundizar los daños estructurales ya existentes, sino también dificultar las labores de los equipos de respuesta inmediata.
La saturación del suelo, producto de las constantes precipitaciones, ha puesto en jaque la estabilidad de diversas infraestructuras, tanto públicas como privadas. Ante esta coyuntura, el Servicio Meteorológico Nacional ha renovado las alertas por posibles inundaciones repentinas en varios sectores de las islas.
Hasta el momento, se contabilizan más de 230 rescates exitosos realizados por los cuerpos de socorro. No obstante, el impacto económico de este desastre natural es alarmante, pues se estima que el costo de los daños totales podría sobrepasar los 1.000 millones de dólares.
Colapso de infraestructura y acumulados de lluvia récord
Los registros pluviométricos detallan que ciertas áreas de Oahu recibieron entre 20 y 30 centímetros de agua en una sola noche. El punto geográfico más elevado de la isla, Kaala, registró una acumulación cercana a los 40 centímetros en un periodo menor a 24 horas. Según declaraciones del gobernador Josh Green, la saturación previa del terreno ha incrementado exponencialmente el riesgo de deslizamientos de tierra y fallas estructurales en edificios clave.

El panorama se ha agravado por el estado de los sistemas hidráulicos antiguos y los limitados recursos operativos para enfrentar eventos de tal magnitud. Los especialistas atribuyen esta tormenta a los sistemas invernales conocidos como Kona lows, los cuales han ganado intensidad recientemente debido a los efectos del calentamiento global derivado de la actividad humana.
Entre las edificaciones que presentan afectaciones severas se encuentran:
- Centros educativos.
- Hospitales.
- Aeropuertos de la región.
- Redes viales principales.
Por su parte, el Departamento de Emergencias de Honolulu ha emitido directrices urgentes para los ciudadanos afectados. Se recomienda buscar las zonas más altas de las viviendas y evitar refugiarse en áticos que carezcan de una salida directa al techo. La representante estatal Amy Perruso describió la gravedad de la escena local señalando que:
“no hay posibilidad de salida para muchas personas, sus vehículos están bajo el agua”
.
Pronóstico extendido y advertencias vigentes
La vigilancia por inundaciones se mantiene activa en todo el territorio de Hawái, con proyecciones que se extienden hasta el próximo domingo. Se espera que el núcleo de las lluvias más intensas se concentre en Oahu durante el viernes y sábado, trasladándose hacia la Isla Grande para el cierre del fin de semana.

Los organismos de socorro recalcan la importancia de buscar refugios elevados de manera preventiva y no esperar a que el agua bloquee las salidas de las residencias.

Aunque la represa Wahiawa continúa siendo la mayor amenaza latente para los residentes de Oahu debido a su nivel crítico, afortunadamente no se han confirmado víctimas mortales ni denuncias de personas desaparecidas hasta el último reporte oficial.
Operativos de rescate y daños en viviendas
En una comparecencia ante los medios, el gobernador Josh Green confirmó que no hay fallecidos vinculados directamente al temporal. Sin embargo, se reportó que al menos 10 personas debieron ser hospitalizadas tras presentar cuadros de hipotermia. El alcalde de Honolulu, Rick Blangiardi, señaló que el número de viviendas afectadas podría contarse por decenas o incluso cientos.
Las tareas de salvamento han enfrentado obstáculos inusuales. El portavoz municipal, Ian Scheuring, denunció que el uso de drones recreativos en las zonas de desastre interfirió peligrosamente con las rutas de los helicópteros de rescate.

Durante las horas de mayor oscuridad, corrientes de lodo y escombros arrastraron vehículos en las calles de la costa norte de Oahu, un área reconocida mundialmente por su cultura del surf. Uno de los puntos de mayor actividad fue el campamento juvenil Our Lady of Kea’au, donde efectivos de la Guardia Nacional y bomberos de Honolulu lograron evacuar vía aérea a 72 personas, entre las que se encontraban menores de edad y adultos.
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