La actual paralización parcial del gobierno federal ha generado un panorama de contrastes en la red aeroportuaria de Estados Unidos. Mientras grandes centros de conexiones como Atlanta, Houston y Nueva York enfrentan esperas superiores a las dos horas por el déficit de personal de seguridad, un grupo selecto de 20 aeropuertos, incluyendo el San Francisco International y el Kansas City International, mantiene sus operaciones con total fluidez.
Esta diferencia operativa se debe a que dichas terminales no dependen directamente de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), sino que utilizan servicios de empresas privadas. A diferencia de los empleados federales, estos trabajadores externos continúan percibiendo sus salarios, lo que evita el ausentismo que hoy afecta a los aeropuertos bajo control directo del presupuesto estatal.

Bajo el denominado Programa de Asociación de Inspección de la TSA, estos 20 puntos de entrada delegan los controles de seguridad en contratistas privados. Al respecto, Sheldon Jacobson, experto en sistemas de seguridad aérea, aclaró en entrevista:
“Estos 20 aeropuertos son completamente ajenos al cierre del gobierno”
. Por el contrario, en las terminales gestionadas por la TSA, la falta de pago ha derivado en una ola masiva de bajas laborales por parte de los funcionarios.
Contraste operativo: La eficiencia privada frente al colapso federal
Las instalaciones que dependen del personal del Estado viven momentos críticos. En el Hartsfield-Jackson Atlanta International, considerado el aeropuerto con más tráfico del planeta, las colas para seguridad alcanzaron los 125 minutos el sábado pasado. Situaciones similares se reportaron en el George Bush Intercontinental de Houston, con demoras de hasta 150 minutos, y en el JFK de Nueva York, donde las filas llegaron a los 30 minutos, según reportes de FlightAware y Daily Mail.

En la otra cara de la moneda, los pasajeros en terminales como San Francisco International, Kansas City International y Orlando Sanford International logran superar los controles en menos de tres minutos. Así lo confirmó la firma VMD Corp., responsable de la seguridad en Kansas City y Orlando Sanford, al señalar en sus plataformas oficiales:
“El equipo profesional en nuestros aeropuertos bajo el Programa SPP mantiene filas menores a tres minutos”
.
A continuación, se detallan los 20 aeródromos estadounidenses donde la inspección de seguridad corre por cuenta de entidades privadas:
- Atlantic City International Airport (Nueva Jersey)
- Charles M. Schulz–Sonoma County Airport (California)
- Dawson Community Airport (Montana)
- Great Falls International Airport (Montana)
- Glacier Park International Airport (Montana)
- Greater Rochester International Airport (Nueva York)
- Havre City-County Airport (Montana)
- Kansas City International Airport (Misuri)
- L. M. Clayton Airport (Montana)
- Orlando Sanford International Airport (Florida)
- Portsmouth International Airport (Nuevo Hampshire)
- Punta Gorda Airport (Florida)
- Roswell International Air Center (Nuevo México)
- San Francisco International Airport (California)
- Sarasota-Bradenton International Airport (Florida)
- Sidney-Richland Municipal Airport (Montana)
- Sioux Falls Regional Airport (Dakota del Sur)
- Tupelo Regional Airport (Misisipi)
- Wokal Field/Glasgow International Airport (Montana)
- Yellowstone Airport (Montana)
El modelo privado garantiza la continuidad de los pagos, lo que frena el abandono de los puestos. Nat Carmack, directivo de BOS Security (empresa a cargo del Tupelo Regional Airport), explicó la situación:
“Todas las operaciones en los aeropuertos privatizados siguen normales porque seguimos pagando a nuestros empleados durante el cierre”
.

Carmack resaltó que su personal no ha sufrido interrupciones en su sueldo en crisis previas. Aunque sostener la nómina sin recibir los fondos estatales inmediatos es un reto, la empresa asume la responsabilidad:
“Como pequeña empresa, representa un peso, pero cubrimos esas nóminas hasta que el gobierno procese nuestros pagos”
.
Ausentismo récord en la red federal de transporte
Mientras este grupo de 20 terminales se mantiene a salvo, el resto del sistema sufre una escasez de personal sin precedentes. En Atlanta, el porcentaje de ausencias (callouts) de la TSA escaló al 21,5%, la cifra más elevada en todo el país.

Otros aeropuertos con índices de ausentismo preocupantes incluyen el JFK de Nueva York (21,4%), Houston Hobby (21%) y Nueva Orleans (16,5%), de acuerdo con datos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). La falta de ingresos, que ya supera el mes para muchos agentes, ha provocado la renuncia de al menos 366 empleados. Actualmente, cerca de 50.000 trabajadores de la TSA siguen en sus puestos sin cobrar desde el 14 de febrero.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, alertó sobre la gravedad de este estancamiento presupuestario:
“Van a cerrar pequeños aeropuertos, las filas serán largas y el tráfico aéreo podría frenarse por completo”
.

La crisis también golpea a ciudades de menor tamaño. En Salt Lake City y Denver se reportan esperas de 30 minutos, mientras que en Dallas Fort-Worth el promedio es de 24 minutos. El DHS ha señalado que la situación es crítica para los agentes, quienes enfrentan dificultades para cubrir gastos esenciales como alquiler, combustible y alimentación. El pasado 21 de marzo, FlightAware contabilizó 1.284 retrasos y 425 cancelaciones de vuelos a nivel nacional.
Diferencias del modelo de seguridad y trabas para su expansión
A pesar del caos, el entrenamiento y las normativas son idénticos para el personal privado y el federal. Keith Jeffries, exdirector de seguridad de la TSA en Los Ángeles, enfatizó:
“Los puntos de control funcionan idénticamente, sin importar quién los gestione”
.
Sin embargo, la transición hacia un modelo privado no es inmediata. Según Nat Carmack, el proceso requiere el aval de la TSA y puede tardar hasta un año. Jeffries añade que, en tiempos de estabilidad, muchos prefieren no alterar el sistema si no hay fallos visibles:
“Si no hay problemas evidentes, prefieren no modificar el modelo actual”
.

Mientras sectores vinculados a la seguridad privada defienden que su modelo es más eficiente y económico, la American Federation of Government Employees (AFGE), sindicato que representa a la TSA, se opone. Argumentan que la privatización prioriza los costos bajos sobre la estabilidad del personal. Cabe recordar que, antes del 11 de septiembre de 2001, toda la seguridad aeroportuaria era privada.
Propuesta de Elon Musk ante el impago de salarios
En medio de este escenario, el empresario Elon Musk ofreció una solución financiera temporal para los agentes federales afectados.

A través de la red social X, Musk expresó:
“Quiero ofrecerme a pagar los sueldos del personal de la TSA durante este estancamiento presupuestario que afecta negativamente la vida de tantos estadounidenses en los aeropuertos del país”
.
Considerando que el salario promedio de un trabajador de la TSA ronda los USD 50.000 anuales, la propuesta busca aliviar la situación de miles de agentes que no pueden cubrir sus necesidades básicas.

Pese a la visibilidad de la oferta y las advertencias de la AFGE sobre un posible colapso logístico, el gobierno de los Estados Unidos no ha emitido una respuesta formal a la iniciativa de Musk.
Fuente: Fuente