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Infiltración rusa en Brasil: Estrategias de espionaje del Kremlin

Actualmente se desarrolla una guerra fría versión 2.0 orquestada por el Kremlin en territorio brasileño. Para Moscú, el gigante sudamericano representa el punto de acceso estratégico hacia América Latina y, simultáneamente, un puente hacia Occidente, incluyendo a Estados Unidos y Europa. En este contexto, el GRU (inteligencia militar rusa) ha desplegado una táctica minuciosa que combina el espionaje de factores humanos (Humint) con el uso de tecnología y señales (Sigint). No obstante, este panorama se transforma constantemente.

Recientemente, los servicios de inteligencia de los Países Bajos han alertado sobre nuevas modalidades de captación de agentes por parte de Rusia. Estas tácticas involucran cada vez más a civiles comunes para labores de sabotaje y vigilancia. El reclutamiento se realiza de forma digital, principalmente mediante Telegram, donde individuos —frecuentemente jóvenes sin antecedentes sospechosos— aceptan misiones motivados por beneficios económicos, curiosidad o el anhelo de aventura. Este ecosistema de proselitismo se nutre directamente de la propaganda estatal rusa.

La captación de talentos jóvenes

Analistas de Debunk.org, un centro de pensamiento especializado en desinformación, han encendido las alarmas sobre el enfoque de Moscú en los estudiantes brasileños. Según Matteo Pugliese, investigador asociado en la Universidad de Roma Tor Vergata, existe un paralelismo con las tácticas de la era soviética.

“El KGB soviético reclutaba en la universidad Patrice Lumumba y hoy el GRU intenta reclutar estudiantes extranjeros como facilitadores de contactos y para campañas de propaganda a favor del régimen”

, afirma el experto.

Pugliese profundiza en esta evolución histórica y su impacto actual:

“La Universidad Lumumba fue fundada en la época soviética para atraer estudiantes del llamado ‘tercer mundo’ en África, Asia y América Latina con el objetivo de crear vínculos con las futuras clases dirigentes de esos países y atraerlas a la órbita de Moscú. Lo que hace hoy Rusia no es muy diferente: mediante becas ofrecidas a estudiantes de América Latina y de Brasil para estudiar en universidades rusas, busca establecer vínculos a largo plazo e infiltrar las élites locales”

.

En la actualidad, esta institución opera bajo el nombre de Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos (RUDN). A través del programa Olimpiadas Abiertas, se ofrecen becas en áreas críticas como matemáticas, informática y química. Esta estrategia ha generado preocupación en la inteligencia local, tras detectar a jóvenes brasileños que difunden información militar prorrusa con un nivel técnico y lingüístico inusual, lo que sugiere que podrían estar recibiendo asesoramiento directo de militares del Kremlin.

Vulnerabilidades y el hub de espionaje

La situación en Brasil es crítica debido a una subestimación del riesgo externo. Beatriz Farrugia, investigadora de desinformación en Debunk, señala que el enfoque nacional está demasiado centrado en los problemas internos.

“En Brasil, la mayor criticidad reside en la falta de conciencia general de la población y de los principales stakeholders, como gobierno, prensa y organizaciones de la sociedad civil. La percepción general es que el mayor riesgo para la democracia proviene esencialmente de la desinformación interna. Se habla poco, en cambio, de interferencias externas”

, advierte ante el escenario de las próximas elecciones.

Un hacker con la bandera rusa de fondo (Imagen Ilustrativa)

Debido a la facilidad para obtener identidades falsas, Brasil se ha consolidado como el principal centro de operaciones para agentes del GRU. Se ha identificado que, durante los últimos dos años, muchos sospechosos han ingresado al país desde Bolivia y Argentina. Un caso relevante ocurrió en Bolivia en 2024, donde un equipo de siete especialistas rusos, liderado por Aleksey Evgenyevich Shilov de 33 años, fue enviado para apoyar a la administración local tras un intento de golpe. Este equipo incluía a figuras como Dmitry Viktorovich Volkov, Sergei Sergeyevich Klyukin y Sergei Vasilievich Mashkevich, todos vinculados al SVR (Servicio de Inteligencia Exterior).

El caso más emblemático sigue siendo el de Sergey Vladimirovich Cherkasov, capturado en 2022 en San Pablo. Aunque intentó infiltrarse en la Corte Penal Internacional con una identidad brasileña falsa, las autoridades locales descubrieron que recibía financiamiento a través de diplomáticos rusos en Río de Janeiro. Cherkasov permanece en prisión en Brasilia, mientras Rusia intenta repatriarlo bajo acusaciones de tráfico de drogas, una táctica común para recuperar agentes operativos.

Unidades de élite y amenazas cibernéticas

Más allá de los nombres conocidos, existe la amenaza del Centro 795, una unidad de élite que fusiona capacidades del GRU y el FSB. La detención de Denis Alimov en Bogotá, Colombia, puso en alerta a la región. El Centro 795 opera bajo la fachada de la empresa Kalashnikov Concern y cuenta con unos 500 efectivos especializados en inteligencia, asalto y apoyo táctico. Su base se encuentra en Patriot Park, cerca de Moscú, y está dirigida por Denis Fisenko.

Alimov, quien portaba una circular roja de Interpol por terrorismo y asesinato, fue descubierto por un error al usar Google Translate. Su presencia en la región sugiere planes contra opositores rusos y comunidades ucranianas en el extranjero. A esto se suma el riesgo en las rutas comerciales; investigaciones del OCCRP indican que tripulaciones de buques que transportan diésel hacia Brasil podrían incluir agentes de inteligencia y miembros del Grupo Wagner.

El director del FBI, Kash Patel (REUTERS/Kylie Cooper)

En el ámbito digital, el director del FBI, Kash Patel, y la inteligencia neerlandesa han confirmado una campaña de hackeo masivo contra WhatsApp y Signal.

“El método más frecuentemente observado utilizado por los hackers rusos consiste en hacerse pasar por un chatbot de asistencia de Signal, con el fin de inducir a las víctimas a revelar sus códigos”

, explican los informes oficiales.

La advertencia detalla además:

“Los hackers pueden luego utilizar estos códigos para tomar el control de la cuenta del usuario. Otro método utilizado por los actores rusos aprovecha la función de dispositivos vinculados presente en Signal y WhatsApp. Una vez que una cuenta ha sido comprometida con éxito, los hackers pueden leer los mensajes entrantes, incluidos los de los grupos de chat de la víctima. Es probable que, a través de esta campaña, los hackers rusos hayan obtenido acceso a información sensible”

.

Cooperación y riesgos tecnológicos

A pesar de estas alertas, en febrero pasado, Brasil y Rusia formalizaron una alianza en ciberseguridad e inteligencia artificial. El acuerdo fue ratificado por el vicepresidente Geraldo Alckmin y el primer ministro ruso Mikhail Mishustin. Además, Brasil alberga el hub exterior más importante del sistema satelital GLONASS, con estaciones en Recife, Santa Maria, Belém y Brasilia. Aunque estas bases de 26 satélites tienen fines técnicos, su naturaleza estratégica y su interoperabilidad con el sistema chino BeiDou generan dudas sobre un posible uso militar y de recolección de inteligencia en suelo brasileño.

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