El gobierno de la República Islámica de Irán ha ratificado de manera oficial que fuerzas militares de Estados Unidos e Israel ejecutaron una ofensiva dirigida hacia el complejo de enriquecimiento de uranio Shahid Ahmadi Roshan, situado estratégicamente en la provincia de Natanz. Pese a la magnitud del incidente, los reportes iniciales de las autoridades descartan, por el momento, cualquier tipo de liberación accidental de componentes nucleares hacia el medio ambiente.
Mediante un pronunciamiento oficial difundido por la agencia de noticias Tasnim, el Centro Nacional del Sistema de Seguridad Nuclear aclaró la situación actual de las instalaciones tras el ataque. Según el organismo técnico,
«No hay constancia de ninguna fuga de materiales radiactivos en este complejo y no existe peligro alguno para los residentes de las áreas circundantes»
, lo que busca llevar tranquilidad a los ciudadanos que habitan en las zonas geográficas aledañas a este enclave atómico.
Los representantes diplomáticos y técnicos de Irán han manifestado su más enérgica protesta ante la comunidad internacional, calificando el acto como una transgresión directa a la soberanía y a los marcos legales globales vigentes. Las autoridades subrayaron que este ataque es
«contrario a las leyes y obligaciones internacionales, incluido el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) y otras normativas relacionadas con la seguridad nuclear»
, instando a una revisión de los protocolos de protección para infraestructuras críticas en la región.
Fuente: Fuente