El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, describió este viernes a la administración que rige en Cuba como un “desastre”. Estas declaraciones se produjeron poco después de que el presidente Donald Trump revelara que se han establecido contactos con La Habana para buscar una salida a la profunda crisis humanitaria que afecta a la isla.
“Cuba es un desastre, y se debe a su gobierno comunista“
Así lo manifestó el máximo responsable de la diplomacia estadounidense ante los medios de comunicación, al momento de partir junto a Trump desde la Casa Blanca con destino al estado de Florida.
En su intervención, Rubio enfatizó que el modelo político y económico actual no es viable para la nación caribeña. Aunque aclaró que no existen actualizaciones inmediatas sobre los diálogos, recalcó que la ineficiencia gubernamental ha sido una constante en los últimos seis o siete años. Bajo esa premisa, el funcionario fue tajante sobre el estado actual del país: “La situación está peor que nunca”.
Es importante recordar que la comunicación entre Washington y el régimen cubano se reactivó tras la detención del exdictador Nicolás Maduro, ocurrida durante una operación de fuerzas estadounidenses en Caracas el pasado 3 de enero. No obstante, Rubio negó las versiones que indicaban que el Gobierno de Trump habría solicitado formalmente la dimisión de Miguel Díaz-Canel sin exigir cambios profundos al sistema o la salida definitiva de la familia Castro de las esferas del poder.

Postura militar y estratégica de Estados Unidos
Por otro lado, la posibilidad de una intervención armada fue abordada por Francis Donovan, jefe del Comando Sur de Estados Unidos. El alto mando militar aseguró ante el Congreso este jueves que las tropas norteamericanas no están realizando preparativos para una incursión en territorio cubano. Donovan especificó que el despliegue de soldados solo se contemplaría ante una “amenaza a la seguridad” de la Embajada de EE.UU. o de la base naval de Guantánamo, con el único fin de proteger la integridad de los ciudadanos estadounidenses.
En paralelo, el presidente Donald Trump señaló el pasado domingo que su gestión mantiene vínculos con el régimen isleño y sugirió que un acuerdo podría concretarse “muy pronto”. Sin embargo, aclaró que la prioridad absoluta de su agenda internacional es actualmente la resolución del conflicto en Medio Oriente contra Irán.
“Cuba también quiere llegar a un acuerdo, y creo que muy pronto llegaremos a un acuerdo o haremos lo que sea necesario”
El mandatario republicano añadió que, si bien se están entablando conversaciones con Cuba, el país resolverá primero la situación con Irán. Este panorama ocurre en medio de una tensión bilateral creciente, agudizada por el bloqueo petrolero impuesto por la Casa Blanca en enero y la consecuente interrupción del suministro de crudo proveniente de Venezuela.
Recientemente, Trump advirtió sobre la posibilidad de que su país tome el control de la isla, ya sea por una vía diplomática o mediante mecanismos hostiles, asegurando que el sistema de La Habana está próximo a colapsar debido a la precariedad interna.

Respuesta de La Habana y colapso energético
Desde la capital cubana, Miguel Díaz-Canel ratificó la existencia de estos acercamientos con la administración estadounidense para intentar resolver las discrepancias entre ambos países. Durante un encuentro con la prensa, el dirigente señaló que se busca evaluar si existe voluntad política para la cooperación.
“Funcionarios cubanos sostuvieron recientemente conversaciones con representantes del gobierno de EEUU para buscar, por la vía del diálogo, soluciones para las diferencias que tenemos. El objetivo es detectar los problemas bilaterales, cuáles son las vías, ver si hay voluntad de las partes y encontrar áreas de cooperación”
Actualmente, Cuba enfrenta su crisis de electricidad más grave en 67 años, superando incluso las dificultades registradas desde el inicio de la era de Fidel Castro. El Ministerio de Energía reportó el lunes pasado una “desconexión total” de la red eléctrica nacional, dejando al país en un apagón absoluto tras semanas de fallas recurrentes.
La dependencia del petróleo para generar electricidad ha sido el punto débil de la isla. Por casi tres décadas, el apoyo de Venezuela fue el pilar energético del país; sin embargo, tras la caída de Nicolás Maduro en enero, el suministro fue suspendido por orden de Estados Unidos. A esta situación se sumó que México también detuvo sus exportaciones de crudo a la isla bajo presiones diplomáticas, dejando un vacío de suministro que, hasta el momento, ningún otro país ha logrado compensar.
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