El mandatario de Ucrania, Volodimir Zelensky, ha revelado que su próxima visita a Estados Unidos durante este fin de semana será fundamental para intentar establecer una fecha específica de cara a un nuevo proceso de diálogo trilateral en el que participe Rusia.
En este encuentro diplomático, el jefe de Estado ucraniano tiene previsto poner sobre la mesa temas críticos como las sanciones internacionales contra el Kremlin, el diseño de acuerdos bilaterales sobre garantías de seguridad y las estrategias para la futura reconstrucción del país tras la invasión.
Zelensky se mostró optimista sobre los resultados de esta cita con el gobierno estadounidense, esperando que se logre concretar un cronograma preliminar para el retorno a la mesa de negociaciones con los delegados rusos.

Según han reportado fuentes oficiales, las comitivas se centrarán en discutir el alivio o endurecimiento de sanciones, así como la arquitectura de seguridad que Kiev requiere para el largo plazo.
Por el momento, el Kremlin ha ratificado lo que denomina como una “pausa situacional” en las conversaciones de paz entre Moscú, Kiev y Washington. Este enfriamiento del canal diplomático coincide con el recrudecimiento de las tensiones en Medio Oriente, donde el conflicto que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán ha desviado la atención internacional.

Debido a la negativa de Rusia de enviar representantes a suelo norteamericano, el formato y la ubicación de las próximas reuniones permanecen inciertos. Mientras tanto, el equipo negociador de Ucrania ya se encuentra en camino a territorio estadounidense, esperando que todas las partes confirmen su asistencia a la convocatoria.
“Ha habido una pausa en las negociaciones. Es hora de terminar con eso, y haremos todo lo posible para que las conversaciones puedan ser verdaderamente significativas”
El representante del Kremlin, Dmitri Peskov, ha indicado que el retorno a las negociaciones está condicionado a que Washington pueda priorizar nuevamente la crisis en Europa del Este. El portavoz señaló que Moscú aguarda una nueva invitación formal una vez que el contexto político lo facilite.

Antecedentes del proceso diplomático
Es importante recordar que este formato de diálogo entre las tres naciones se instauró a principios de año, con encuentros previos desarrollados en Abu Dabi y Ginebra. La sesión presencial más reciente ocurrió en la ciudad suiza de Ginebra a mediados del mes de febrero.
En dicho encuentro, las delegaciones obtuvieron ciertos consensos en el ámbito militar y acuerdos de carácter humanitario, destacando especialmente el intercambio de prisioneros de guerra.

A pesar de esos pequeños pasos, siguen existiendo brechas profundas respecto al estatus político de los territorios ocupados por las tropas del Kremlin en el oriente ucraniano y el manejo de la estratégica central nuclear de Zaporiyia.

La que debía ser la tercera ronda de conversaciones, programada originalmente para el 5 de marzo en Abu Dabi, fue cancelada tras las acciones militares lideradas por Estados Unidos e Israel contra posiciones en Irán. Desde ese incidente, no se ha logrado pactar una nueva cita, dejando un vacío en el proceso de paz.
Incremento de la violencia y desafíos estratégicos
Mientras el canal diplomático permanece bloqueado, los enfrentamientos armados no han cesado. Tan solo en la semana previa a la declaratoria de pausa, las fuerzas de Rusia ejecutaron ataques masivos que incluyeron:
- El lanzamiento de 1.770 drones de ataque.
- El uso de más de 1.530 bombas aéreas guiadas.
- El disparo de 86 misiles contra diversas regiones ucranianas.

La coyuntura global también presiona a Kiev. Actualmente, once naciones han solicitado el apoyo técnico de Ucrania para combatir el uso de drones tipo Shahed en el contexto de la crisis de Medio Oriente. Esta situación podría mermar la disponibilidad de sistemas de defensa aérea necesarios para proteger a la población ucraniana de la ofensiva rusa.

Las condiciones de fondo para una paz duradera siguen distantes. El líder ruso, Vladimir Putin, mantiene exigencias inamovibles: que Ucrania desista de entrar en la OTAN y que abandone su soberanía sobre Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón. Moscú reclama estas cuatro regiones como propias, a pesar de que sus tropas no ejercen el control total de ninguna de ellas.

Por el contrario, la administración de Zelensky ha sido tajante al rechazar cualquier cesión de soberanía sobre territorios que el ejército ruso no ha logrado conquistar militarmente.
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