Mientras gremios del sector lácteo estadounidense celebran la apertura del mercado ecuatoriano, gracias al Acuerdo de Comercio Recíproco firmado, se advierte que el país enfrenta un escenario desfavorable, marcado por la imposición de sobretasas a sus exportaciones.
Desde Estados Unidos, organizaciones como la Federación Nacional de Productores de Leche (Nmpf), el Consejo de Exportación de Lácteos (Usdec) y la Red Agrícola Estadounidense destacaron el acuerdo como un avance estratégico para ampliar su presencia en Ecuador, un mercado de más de 18 millones de consumidores.
En la misma línea, el Usdec subrayó que el acuerdo establece condiciones más favorables -especialmente en el ámbito no arancelario- que permitirán a las exportaciones estadounidenses crecer sostenidamente en el mercado ecuatoriano.
Sin embargo, la lectura en Ecuador es distinta.
El economista Alberto Acosta-Burneo cuestionó el balance del acuerdo y planteó que el país enfrenta una disyuntiva sin beneficios claros.
Días atrás, Burneo había señalado que el acuerdo es un “animal único”: en lugar de que ambos países abran sus mercados, Estados Unidos restringe el suyo mientras Ecuador abre el propio.
El señalamiento apunta a una asimetría estructural en las condiciones del acuerdo, donde Estados Unidos logra ampliar el acceso a su oferta exportable -especialmente en sectores sensibles como el lácteo-, mientras Ecuador enfrenta restricciones al 47% de exportaciones que afectan directamente su competitividad en mercados internacionales.
Además, la eliminación de barreras para productos agrícolas estadounidenses podría generar presión sobre los productores locales, quienes deberán competir con importaciones que cuentan con mayores niveles de subsidio y escala productiva.
El debate se instala en un momento clave, cuando el acuerdo aún debe atravesar instancias institucionales en Ecuador.
Radio Pichincha