El gobierno de Estados Unidos, a través del Departamento del Tesoro, oficializó este viernes sanciones contra 16 integrantes de una compleja estructura financiera internacional que operaba en beneficio del partido milicia chií libanés Hezbolá. Esta organización estaba presuntamente liderada por el empresario Alaa Hassan Hamieh.
De acuerdo con las investigaciones del Tesoro, el acusado coordinaba una extensa red de compañías mediante la colaboración de socios y familiares directos. El objetivo principal de estas firmas era el lavado de activos y la captación de recursos para la división financiera de Hezbolá. Las operaciones de estas empresas se extendieron por diversas naciones, tales como Líbano, Siria, Polonia, Eslovenia, Qatar y Canadá, logrando desviar una cifra cercana a los 100 millones de dólares (unos 86 millones de euros) desde el año 2020.
Las autoridades estadounidenses han enfatizado que este entramado
«representa una fuente de financiación indispensable para Hezbolá»
, grupo que, según el informe, persiste en
«abrazando la violencia en Líbano a pesar de las llamadas al desarme»
.
Contexto del conflicto y hostilidades
La actividad de las milicias de Hezbolá, históricamente enfrentadas con Israel, se intensificó desde octubre de 2023 con el lanzamiento de ataques hacia territorio israelí en respaldo a la causa palestina por el conflicto en Gaza. Aunque en noviembre de 2024 ambas partes establecieron un cese al fuego, este acuerdo resultó ser sumamente inestable. Mientras el grupo chií acusaba agresiones indiscriminadas por parte de las fuerzas israelíes, Israel argumentaba que la milicia mantenía su operatividad en la zona sur libanesa.
El papel de Irán, principal aliado de Hezbolá, ha sido crucial en la dinámica del conflicto, el cual ha retomado su máxima intensidad desde el pasado 2 de marzo.
Postura del Departamento del Tesoro
En el comunicado emitido este viernes, el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, señaló directamente la influencia iraní en la desestabilización regional. El funcionario declaró lo siguiente:
«Irán es la cabeza de la serpiente en lo que respecta al terrorismo global, y sus aliados, como Hezbolá, llevan a cabo la misión de Teherán de sembrar el caos y la destrucción más allá de sus fronteras»
Bessent también subrayó que la organización continúa sustrayendo recursos que deberían ser destinados al bienestar de la población local. Según sus palabras:
«Hezbolá sigue desviando fondos que legítimamente pertenecen al pueblo libanés para financiar sus operaciones terroristas. Esta acción va dirigida contra actores clave dentro de su red financiera global que sustentan sus actividades militantes»
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