El gobierno de los Estados Unidos ha intensificado sus gestiones para que Brasil suscriba un convenio bilateral centrado en la extracción de millones de toneladas de minerales críticos. Según fuentes oficiales de ambas naciones, esta iniciativa pretende fortalecer las economías y asegurar recursos estratégicos para los escenarios de conflicto del futuro.
Brasil, que posee una de las reservas de minerales estratégicos más vastas del planeta, requiere apoyo para desarrollar su potencial técnico y transformar estas riquezas en exportaciones competitivas. Sin embargo, la administración brasileña parece renuente a concretar un pacto exclusivo con Washington, ya que su objetivo es mantener la soberanía sobre sus recursos y la libertad de negociar con múltiples socios globales.
Silencio diplomático y propuestas pendientes
En febrero, funcionarios estadounidenses remitieron a las autoridades brasileñas una propuesta formal para un acuerdo sobre minerales críticos. Hasta la fecha, el gobierno brasileño no ha emitido una respuesta, según confirmaron cuatro funcionarios que prefirieron mantener el anonimato. Esta semana, Estados Unidos organizó un foro de alto nivel en São Paulo con el fin de conectar a empresas mineras locales con capital norteamericano. El plan contempla inversiones de miles de millones de dólares en al menos 50 proyectos potenciales identificados por el servicio exterior estadounidense.
A pesar de la invitación formal, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva no envió representantes al evento. Un alto funcionario cercano al mandatario indicó que esta presión es percibida como un intento autoritario de intervenir en la política minera nacional. Mientras tanto, el principal diplomático de Estados Unidos en suelo brasileño logró firmar un memorando de entendimiento con el gobernador de Goiás, un estado con importantes reservas, aunque la legislación brasileña establece que la competencia sobre el subsuelo es estrictamente federal.
El valor estratégico del subsuelo brasileño
La relevancia de este pulso diplomático radica en la magnitud de los recursos en juego. Se estima que Brasil alberga entre el 19% y el 23% de las reservas mundiales de tierras raras, una cifra que solo es superada por China. Estos 17 elementos químicos son fundamentales para la fabricación de imanes de alta potencia utilizados en:
- Tecnología de defensa y misiles guiados.
- Motores para vehículos eléctricos.
- Infraestructura de energía verde.
Además, el país sudamericano controla casi la totalidad de la producción global de niobio, esencial para aleaciones de acero de alta resistencia usadas en motores a reacción y gasoductos. También cuenta con depósitos significativos de litio y cobalto.
La postura de Lula da Silva y el factor geopolítico
El presidente de Brasil ha manifestado públicamente su rechazo a una entrega irrestricta de los recursos naturales. Durante una visita oficial a Sudáfrica, Lula fue enfático al declarar:
«Ya se han llevado toda nuestra plata, nuestro oro, nuestros diamantes, nuestro mineral de hierro. ¿Qué más quieren llevarse?»
El objetivo de Brasilia es trascender su rol tradicional de exportador de materia prima para desarrollar una cadena de valor interna que incluya el procesamiento y la fabricación de componentes tecnológicos antes de su exportación. Por el contrario, Estados Unidos se opone a políticas que obliguen al procesamiento local de los minerales. A cambio de sus inversiones, Washington exige prioridad sobre China para la adquisición de estos insumos, una condición de exclusividad que Brasil rechaza para no comprometer sus acuerdos con el Mercosur, la Unión Europea o la India.
Incidentes diplomáticos y antecedentes políticos
La tensión ha escalado recientemente tras la revocación de la visa a un alto enviado estadounidense que planeaba visitar a Jair Bolsonaro en prisión. Las relaciones ya se habían visto afectadas durante el mandato de Donald Trump, quien impuso aranceles punitivos a Brasil en un intento por influir en la política interna antes de retirarlos tras la condena de 27 años impuesta a Bolsonaro por intentar retener el poder tras las elecciones de 2022.
Actualmente, el capital estadounidense ya tiene presencia en el sector; una mina brasileña financiada por inversores norteamericanos recientemente canceló sus contratos de 10 años con procesadores chinos. Además, la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de los Estados Unidos destinó 565 millones de dólares adicionales para expandir este proyecto, buscando establecer rutas de suministro que no dependan del control de Beijing.
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