Una organización surgida del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha concretado el desarrollo de una innovadora batería térmica. Este sistema destaca por su capacidad de resistir temperaturas que superan los 2.000 °C y por conservar energía durante un lapso superior a las 100 horas. Este avance técnico, liderado por la empresa Fourth Power —fundada por el docente e investigador Asegun Henry, experto en procesos de transferencia de calor—, promete transformar la gestión del almacenamiento energético en entornos industriales.
El mecanismo central de este dispositivo consiste en almacenar electricidad transformada en calor dentro de masivos bloques de carbono. Estos componentes alcanzan una temperatura operativa cercana a los 2.400 °C (4.350 °F), una cifra impresionante que representa aproximadamente el 50 % de la temperatura registrada en la superficie del sol. El objetivo fundamental de Fourth Power es presentar una alternativa que resulte más rentable y persistente frente a las convencionales baterías de ion-litio, especialmente en proyectos que demandan periodos de almacenamiento extensos.
La clave de su operatividad reside en el empleo de estaño fundido como fluido para el transporte del calor. Esta solución técnica es fruto de años de investigación de Henry, quien en el año 2017 obtuvo un récord Guinness tras diseñar la bomba de líquidos calientes más resistente de la historia. Respecto a este principio, Henry manifestó en un reporte oficial:
“Si aumentamos la temperatura, la transferencia de calor se acelera y el sistema puede reducirse de tamaño”
.

Durante el proceso de máxima carga, los bloques de carbono alcanzan un estado de incandescencia blanco, emitiendo una radiación lumínica de alta intensidad. Esta energía es recolectada por células termofotovoltaicas (TPV), dispositivos que guardan similitud con los paneles solares tradicionales, pero que han sido optimizados específicamente para transformar la radiación térmica directamente en corriente eléctrica.
Gracias al perfeccionamiento de estas celdas TPV, la compañía ha establecido un nuevo hito al superar el 40 % de eficiencia en la conversión de luz a energía eléctrica. Este logro, combinado con la aptitud de los materiales para trabajar bajo condiciones térmicas extremas, supone un progreso tecnológico sustancial para potenciar el uso de energías renovables a nivel global.
Fortalezas técnicas frente al litio y sistemas tradicionales
A diferencia de otras tecnologías que dependen de metales costosos que se degradan bajo calor intenso, esta batería térmica utiliza grafito. Este material es capaz de tolerar altas temperaturas sin comprometer su integridad estructural. Además, el estaño fundido utilizado no genera reacciones químicas adversas con el carbono, garantizando la estabilidad y una vida útil prolongada para todo el sistema.

En términos de conservación, la unidad presenta una tasa de pérdida de calor sumamente baja, de apenas el uno por ciento diario. Esta característica la vuelve ideal para infraestructuras críticas como redes eléctricas de gran escala, parques de generación renovable y centros de datos. La estructura del sistema es modular, lo que permite escalar su capacidad según la necesidad. Henry puntualizó sobre esta flexibilidad:
“Un módulo de almacenamiento y uno de potencia ofrecen 10 horas de energía, pero agregar módulos incrementa la duración hasta 100 horas o más”
.
La visión de Fourth Power es consolidar esta tecnología como un soporte de confianza para la transición energética, permitiendo guardar los excedentes de generación y liberarlos con precisión cuando la demanda del mercado lo exija.
Horizonte industrial y proyecciones futuras
La propuesta tecnológica está diseñada para satisfacer las necesidades de grandes consumidores energéticos, incluyendo plantas industriales y empresas de servicios públicos. Estos sectores buscan mitigar la intermitencia de fuentes como la eólica y la solar mediante opciones más baratas y sostenibles.

Para el presente año, se ha programado la puesta en marcha de un sistema de prueba con una capacidad de un megavatio-hora (MWh). En una etapa posterior, se prevé la construcción de una planta de gran escala que suministrará 25 MW de potencia y 250 MWh de almacenamiento. Una instalación de tales dimensiones ocuparía un espacio equivalente a la mitad de una cancha de fútbol.
Más allá del almacenamiento eléctrico, el sistema tiene el potencial de servir como planta generadora o proveedora de calor industrial de alta temperatura. El reto, según indica Henry, es ofrecer una alternativa
“mucho más barata que el ion-litio y tan confiable como esta tecnología, o incluso más”
. La combinación de bajos costos operativos, materiales resistentes y un diseño robusto perfila a esta batería como una pieza clave para el futuro energético.
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