La ciencia médica sostiene con firmeza que el cáncer no es necesariamente una sentencia de muerte si se identifica en sus fases iniciales. Gracias a los progresos contemporáneos en métodos de diagnóstico, el inicio de un tratamiento prematuro puede derivar en la cura total de los pacientes. Este es precisamente el escenario del cáncer de colon, una patología que se sitúa como el segundo tumor con mayor índice de mortalidad a escala global.
En el marco del mes dedicado a la sensibilización sobre esta dolencia, el doctor Luis Caro, quien se desempeña como gastroenterólogo, presidente de la Fundación Gedyt y director de la especialización en Endoscopía Digestiva en la Universidad de Buenos Aires (UBA), subrayó que los controles de carácter preventivo son el pilar fundamental para salvar vidas. No obstante, advirtió que una gran parte de la población omite estas revisiones debido al desconocimiento o al temor.
De acuerdo con las estadísticas proporcionadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer colorrectal se posiciona como el tercer tipo de tumor más común en todo el planeta, representando aproximadamente el 10% del total de diagnósticos oncológicos.

Esta afección impacta mayoritariamente a individuos de 50 años o más. Sin embargo, se ha detectado una tendencia preocupante en diversas regiones: un incremento en los casos registrados en adultos jóvenes, en un rango que va de los 30 a los 50 años. En Argentina, las cifras oficiales del Ministerio de Salud de la Nación indican que anualmente se diagnostican 15.500 nuevos casos y ocurren más de 7.600 fallecimientos vinculados a esta enfermedad.
El doctor Caro, quien también ejerce como presidente para Latinoamérica de screening de cáncer de colon en la Asociación Mundial de Endoscopía (WEO), explicó la situación de la siguiente manera:
“El cáncer de colon, en sus etapas iniciales, no suele dar síntomas. Hoy tenemos herramientas simples, seguras y accesibles que realmente pueden cambiar el curso de la enfermedad. Por eso insistimos en la importancia de los chequeos antes de que haya manifestaciones clínicas”.
Tasas de éxito y detección en fases prematuras

Para mejorar la detección temprana en el país, el especialista considera que el primer paso es derribar las barreras de desinformación que existen. El reto principal radica en que la ciudadanía entienda la relevancia de acudir a consulta, incluso en ausencia de malestares físicos. Es vital que las personas se acerquen a sus médicos de cabecera o gastroenterólogos para una evaluación oportuna.
El experto enfatizó que, incluso ante la presencia de la enfermedad, si se logra hallar en sus estadios iniciales, la probabilidad de curación oscila entre el 90% y el 95%, lo cual representa una diferencia drástica en el pronóstico del paciente.
Los datos de la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo revelan una realidad compleja: apenas tres de cada diez personas en el rango de edad de 50 a 75 años se someten a estudios preventivos. Esto ocurre a pesar de que una de cada 24 personas desarrollará este cáncer en algún punto de su existencia. Un diagnóstico tardío no solo compromete la calidad de vida, sino que obliga a recurrir a tratamientos de alta complejidad y elevado costo.
¿Cuál es la edad recomendada para los estudios preventivos?

Según las directrices de la iniciativa nacional Hablemos del Cáncer de Colon, el inicio de los chequeos preventivos debe darse a los 50 años para quienes no poseen antecedentes familiares. No obstante, para aquellos que presentan factores de riesgo o familiares directos con la enfermedad, la edad de inicio se adelanta a los 45 años.
Llevar a cabo estos estudios es determinante para localizar lesiones antes de que evolucionen, incrementando las opciones de un tratamiento exitoso. Entre los métodos más sugeridos se encuentran el test inmunoquímico fecal cuantitativo (QFIT), que detecta sangre no visible en las heces y puede hacerse desde el hogar, y la colonoscopía, que permite examinar el colon y extraer pólipos de forma simultánea.
Innovaciones tecnológicas en la detección del cáncer
El funcionamiento del QFIT se basa en la identificación de cantidades mínimas de sangre —específicamente hemoglobina de origen humano, sin interferencias por ingesta de hierro— en la materia fecal. Esto permite hallar lesiones precancerosas o tumores antes de que presenten sintomatología.
Caro puntualizó que, aunque el QFIT ha estado disponible internacionalmente por años, su incorporación reciente al mercado argentino abre la puerta a estrategias de salud mucho más masivas en el territorio nacional.

El test inmunoquímico fecal cuantitativo (QFIT o FIT) es definido por el especialista como una de las herramientas más potentes en la actualidad. Su gran beneficio es que posibilita adelantarse varios años al desarrollo del tumor, considerando que la transición de un pólipo hacia un cáncer puede demorar entre siete y nueve años.
Respecto a la colonoscopía, el doctor Caro señaló que sigue siendo un pilar fundamental. Sin embargo, debido a la disponibilidad limitada de equipos y expertos, no siempre es factible como primera opción en campañas masivas. En este contexto, el QFIT adquiere un valor estratégico, pues actúa como un filtro para identificar a quienes requieren obligatoriamente una colonoscopía, optimizando así los recursos médicos.
El test es descrito como un método sencillo y de uso domiciliario: consiste en recoger una muestra de heces con un pequeño aplicador y enviarla a un laboratorio. Su elevada precisión y sensibilidad minimizan los falsos positivos que antes causaban ciertos alimentos o lesiones irrelevantes, detectando únicamente sangre humana.

Paralelamente, la colonoscopía destaca por su capacidad terapéutica inmediata, ya que permite la extracción de pólipos adenomatosos durante el mismo examen, evitando que estos progresen hacia un estado invasivo. Como afirma el doctor Caro, “cada vez que eliminamos un pólipo, estamos ganando una batalla”.
La mayoría de estos tumores se originan en pólipos benignos que tardan entre 10 y 15 años en volverse cancerosos, lo que ofrece una ventana de tiempo ideal para la intervención preventiva.
Recientemente, un estudio internacional en el The New England Journal of Medicine validó que tanto el FIT como la colonoscopía reducen drásticamente la mortalidad. La investigación denominada SCREESCO, efectuada por expertos de la Universidad de Uppsala y el Instituto Karolinska en Suecia, analizó a más de 120.000 sujetos en Europa y América Latina, confirmando que el tamizaje reduce la aparición de tumores en etapas avanzadas.

Riesgos y medidas de prevención primaria
La probabilidad de padecer cáncer colorrectal sube significativamente al cumplir los 45 o 50 años. Factores como la obesidad, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, el sedentarismo y una dieta rica en carnes procesadas y baja en fibra actúan como detonantes. Asimismo, influyen los antecedentes de enfermedades intestinales inflamatorias.
La mejor defensa sigue siendo la prevención. Adoptar un estilo de vida saludable, con ejercicio constante y alimentación balanceada, es la base de la prevención primaria. No obstante, las autoridades aclaran que estos hábitos no sustituyen la necesidad imperativa de realizar los exámenes médicos de detección.

Acciones de concientización y testeos en Argentina
Dado que más de la mitad de los pacientes son diagnosticados en fases avanzadas, diversas entidades como LALCEC, Fundación Gedyt, Fundación Enfermeros Protagonistas (FEP), Merck y el Ministerio de Salud, impulsan campañas de acceso a diagnósticos durante el mes de marzo.
Estas iniciativas cuentan con el aval de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC) y la Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE). Se incluyen actividades como telecharlas y atención en estaciones de salud habilitadas por el Gobierno de la Ciudad.
Quienes cumplan con los perfiles médicos podrán acceder al test QFIT. La información sobre puntos de atención está disponible en la web oficial de la campaña. El cierre de estas actividades será el 31 de marzo, Día Mundial del Cáncer de Colon, con la iluminación en color azul de sitios icónicos como el Planetario, el Puente de la Mujer y la Floralis Genérica.
Cáncer en la juventud y el impacto de los ultraprocesados

Aunque tradicionalmente se consideraba una enfermedad de la vejez, el cáncer de colon está creciendo entre la población joven a nivel mundial. Investigaciones asocian la dieta occidental, cargada de productos ultraprocesados, con procesos de inflamación y cambios en la microbiota intestinal que favorecen el tumor.
Un estudio de 2025 publicado en The Lancet Oncology, que revisó datos históricos hasta 2017, mostró que la incidencia en personas de 25 a 49 años está subiendo, alcanzando tasas de 17 casos por cada 100.000 personas en países como Chile, Australia y Nueva Zelanda. Ante este panorama, los especialistas urgen a mejorar los hábitos nutricionales y las políticas de prevención en las nuevas generaciones.
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