El mandatario de Perú, José María Balcázar, ha manifestado su profunda preocupación ante la intención del Gobierno de Chile de construir una zanja de gran escala en la frontera compartida. Durante su pronunciamiento, el líder peruano comparó esta medida con infraestructuras históricas fallidas, advirtiendo sobre los riesgos de retroceder a políticas de aislamiento que ya han demostrado su ineficacia en el pasado.
El presidente peruano enfatizó la relevancia de mantener un diálogo diplomático constante y un respeto recíproco frente a la iniciativa impulsada por el Ejecutivo de José Antonio Kast. Este plan chileno busca enfrentar fenómenos como el crimen organizado y la migración irregular mediante la excavación de un canal kilométrico en el límite fronterizo, una medida que ha generado reacciones inmediatas en Lima.
A pesar de que el Gobierno peruano afirma ser respetuoso de las resoluciones internas de Santiago, Balcázar señaló que es vital evitar un retroceso histórico.
“Es una decisión presidencial que nosotros respetamos. Nosotros somos demócratas, pero sí hay que indicar que cuidado, cuidado vayamos a volver a los tiempos en que se construía el Muro de Berlín y todo fue un fracaso posteriormente”
, expresó el jefe de Estado, subrayando su preferencia por un enfoque fundamentado en la razón y la diplomacia para gestionar cualquier controversia bilateral.
La postura de la diplomacia peruana
Al ser consultado sobre las gestiones del ministro de Relaciones Exteriores, Hugo de Zela, el presidente indicó que el canciller estuvo presente recientemente en la ceremonia de transmisión de mando en Chile. En dicho encuentro, se habría percibido una disposición por parte de Kast para entablar vínculos de cooperación con el Perú. Por ello, Balcázar reiteró la total apertura de su administración para dialogar con el Ejecutivo chileno en el momento que sea necesario, garantizando canales de comunicación que permitan resolver diferencias de manera constructiva.
El anuncio del plan denominado “Escudo Fronterizo” por parte del presidente chileno José Antonio Kast contempla no solo la excavación de una zanja ancha y profunda en la frontera norte, sino también un despliegue significativo de efectivos militares. La administración chilena ha argumentado que el fin oficial de esta infraestructura es fortalecer el control migratorio y neutralizar las operaciones de las bandas delictivas que cruzan la frontera.
Frente a este escenario, José María Balcázar reafirmó que la política exterior del Perú se cimenta en el diálogo y la resolución conjunta de problemas. Destacó que cualquier discrepancia entre ambos países debe ser canalizada a través de mecanismos democráticos, rechazando de plano las posturas unilaterales que puedan ser vistas como un retroceso para la integración de la región.
El líder peruano optó por la prudencia al ser consultado sobre posibles acciones futuras ante el inicio de las obras en Chile. Aseguró que su administración evalúa la situación de manera cautelosa, sin descartar ningún procedimiento de discusión pacífica para llegar a acuerdos que beneficien a ambas naciones.
Vigilancia en la zona fronteriza
El despliegue de militares en la zona limítrofe mientras avanzan las tareas preliminares de la zanja ha elevado la atención en los corredores que conectan a ambos países. Esta movilización ha despertado inquietud en las autoridades peruanas, especialmente por el posible impacto en el tránsito de personas y en la infraestructura de cooperación que ya se encuentra establecida en la frontera.
Por otro lado, el Gobierno de Chile insiste en que la creación de esta trinchera es parte de un paquete de medidas para frenar la migración irregular y evitar que el hampa aproveche los sectores más vulnerables de la zona. La propuesta de Kast se presenta como una solución a la presión que sufren los servicios públicos y la seguridad ciudadana a ambos lados de la línea de frontera.
A lo largo de los años, la relación entre Perú y Chile ha requerido de esfuerzos constantes de negociación para asegurar la estabilidad y el crecimiento de las áreas fronterizas. El desarrollo del plan “Escudo Fronterizo” se mantendrá bajo estrecha observación, debido al riesgo de que se reaviven antiguas tensiones por proyectos de infraestructura en territorios limítrofes.
Finalmente, el presidente Balcázar volvió a recalcar el compromiso inamovible de su Ejecutivo con el respeto a los procesos democráticos. Sostuvo que ninguna acción unilateral que imponga barreras físicas o limite el libre tránsito se alinea con los deseos de integración y progreso económico que actualmente comparten las sociedades de Perú y Chile.
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