La incorporación de la inteligencia artificial está reconfigurando los paradigmas de acceso y preparación para el SAT (Scholastic Assessment Test) en los Estados Unidos. Esta evolución tecnológica no solo está modificando la experiencia de aprendizaje de los jóvenes, sino que también impacta en la industria multimillonaria de la capacitación académica, mientras aviva las discusiones sobre la calidad educativa, la equidad y el futuro de los procesos de admisión universitaria.
Cada vez más estudiantes están adoptando la IA como un recurso estratégico en sus rutinas de estudio. Lo que inicialmente se veía como una herramienta teórica se ha transformado en un asistente real para la optimización del tiempo, la resolución de dudas complejas y la ejecución de autodiagnósticos precisos.
Frente al auge de plataformas y chatbots como Gemini de Google, que desde enero de este año facilita simulaciones gratuitas de exámenes completos con retroalimentación inmediata, el sector tradicional de preparación enfrenta desafíos sin precedentes. Compañías históricas como Kaplan o The Princeton Review, cuyos cursos suelen superar los USD 2.000, se ven obligadas a competir con estas alternativas tecnológicas.
Robert Batten, director ejecutivo de The Princeton Review, ha señalado que este entrenamiento basado en IA ayuda a democratizar la preparación. Según el directivo, esto permite que cualquier alumno practique de forma ilimitada, detecte sus fallos y mejore su desempeño en tiempo real, sin costo y con disponibilidad las 24 horas.

Este cambio tecnológico genera cuestionamientos sobre el valor añadido y la capacidad de diferenciación de las metodologías de enseñanza convencionales. Por ejemplo, el curso denominado “SAT Essentials” de The Princeton Review tiene un costo de USD 649 por 18 horas de instrucción, mientras que una alternativa similar en Kaplan se aproxima a los USD 2.000. Ambas organizaciones han comenzado a integrar la IA en sus servicios de manera progresiva a partir de 2024.
No obstante, el vicepresidente senior de Kaplan, Jason Bedford, advirtió que el factor humano sigue siendo un componente crítico. El ejecutivo afirmó:
“La combinación poderosa de tecnología y experiencia humana es irremplazable. Si el material no es revisado psicométricamente y alineado a la prueba real, el progreso aparente puede convertirse en confianza falsa el día del examen”
.
La adopción masiva de herramientas como ChatGPT y Gemini está facilitando un acceso más equitativo a recursos que antes estaban limitados a familias con altos ingresos. Ahora, los postulantes pueden realizar simulacros de examen y obtener retroalimentación constante sin depender de horarios fijos ni pagar altas cuotas de inscripción.
Para el director ejecutivo del AI Education Project, Alex Kotran, este escenario pone en peligro el esquema económico que predominaba hasta ahora.
“Si antes el contenido y la capacidad de entrenamiento eran activos exclusivos, la AI los ha convertido en un bien común y ha hecho casi gratuita la tutoría virtual”
, explicó el especialista.
Bajo este panorama, algunos analistas proyectan un efecto rebote en el sector de tutores y cursos privados. Se estima que, al elevar la IA el nivel base de rendimiento de todos los estudiantes, crecerá la demanda de tutores humanos altamente especializados para lograr una ventaja competitiva en procesos de admisión cada vez más exigentes.
En este sentido, Shaan Patel, fundador de Prep Expert, destacó que
“mejoras de puntaje obtenidas solo con AI tenderán a igualarse entre estudiantes, por lo que más familias buscarán instrucción personalizada para lograr avances significativos”
.

Equidad, tecnología y el impacto en el mercado educativo
El mercado de la preparación para el SAT y otras evaluaciones de ingreso —donde los programas pueden costar desde cientos hasta miles de dólares— está viendo cómo se desploman sus barreras de entrada debido a la oferta gratuita de la inteligencia artificial. En comparación, los libros físicos de estudio tienen precios que oscilan entre los USD 20 y USD 30, pero carecen de la capacidad de ofrecer acompañamiento o retroalimentación activa.
La transición hacia un SAT digital iniciada hace dos años ha traído consigo nuevos retos. Aunque la seguridad digital se ha reforzado, persisten las preocupaciones por posibles fraudes y filtraciones. Informes recientes mencionan la aparición de sitios web en China que se dedican a la comercialización de preguntas del examen oficial.
A pesar de estas alertas, el director de información y tecnología del College Board ha manifestado que, durante la aplicación del examen,
“no están viendo trampas con AI”
, debido a que la propia plataforma de evaluación restringe el uso de herramientas externas durante la prueba.
Por otro lado, investigaciones del Brookings Institution han advertido que el uso excesivo de la IA en la educación de menores de edad podría acarrear riesgos que superen los beneficios, destacando una posible disminución en el pensamiento crítico.
Asimismo, un estudio desarrollado por el MIT Media Lab el año pasado reveló que existe una menor retención de conocimientos y un menor compromiso neuronal en aquellos individuos que dependen totalmente de la IA para la redacción de ensayos, una pieza clave en las admisiones universitarias.

El valor de la evaluación presencial y las habilidades humanas
El jefe tecnológico del College Board enfatizó que, en una época donde es sencillo generar tareas o ensayos mediante inteligencia artificial, se vuelve
“más importante demostrar en un entorno vigilado lo que realmente sabes, no lo que puedes delegar a la inteligencia artificial”
.
Tras la pandemia, muchas universidades optaron por suspender la obligatoriedad del SAT por motivos de equidad y seguridad; sin embargo, diversas instituciones de prestigio han dado marcha atrás, posicionando nuevamente al examen como un pilar fundamental de sus criterios de selección.
La consultora en temas universitarios, Christine Romans, señaló que en este nuevo contexto las cualidades extracurriculares, como el impacto social y el liderazgo, cobrarán mayor relevancia.
“Esos aspectos no pueden fingirse y seguirán siendo determinantes”
, aseguró la experta.

En conclusión, la inteligencia artificial ha instaurado una nueva era en el sistema educativo de Estados Unidos. Su integración masiva está redefiniendo cómo se accede a la preparación para el SAT, desafiando la rentabilidad de los cursos privados y obligando a una reconsideración profunda sobre qué méritos y capacidades definirán al estudiante destacado en el futuro cercano.
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