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¿Por qué el dolor físico dura más en mujeres? La ciencia lo explica

De acuerdo con hallazgos científicos de reciente publicación, el dolor físico tiende a ser más persistente en las mujeres que en los hombres. Un grupo de investigadores ha determinado que las variaciones en la hormona testosterona y en la síntesis de la molécula interleucina-10 constituyen elementos determinantes en esta brecha de género.

Diversos estudios desarrollados por la Universidad de Stanford han señalado que la población femenina no solamente percibe las sensaciones dolorosas con una intensidad más elevada, sino que también experimenta una reacción inmunológica diferenciada ante tales estímulos.

Asimismo, un reporte difundido en The Journal of Neuroscience confirmó que las disparidades presentes en las células gliales, las cuales se encargan de regular el dolor en el sistema nervioso, facilitan que las mujeres atraviesen episodios de dolor más prolongados y de mayor complejidad.

La testosterona y la interleucina-10 son claves en la recuperación del dolor físico (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un estudio técnico compartido en la revista Science Immunology ha logrado demostrar que la duración extendida del dolor en el sexo femenino tiene su origen en causas estrictamente biológicas. Específicamente, se observó que los varones poseen niveles más altos de la molécula interleucina-10 tras sufrir una lesión, lo que les otorga una recuperación física más ágil.

Esta particularidad beneficiosa se asocia con una presencia superior de testosterona en el organismo de los hombres, lo cual agiliza la desaparición del dolor en comparación con la respuesta del cuerpo femenino.

Metodología aplicada en la investigación de dolor crónico

Esta investigación fue encabezada por el neuroinmunólogo Geoffroy Laumet, quien forma parte de la Universidad Estatal de Míchigan. Los especialistas se encargaron de monitorear a un grupo de 172 mujeres y 73 hombres que fueron atendidos en servicios de urgencias dentro de Estados Unidos durante el periodo comprendido entre 2017 y 2021, mayoritariamente involucrados en accidentes de tránsito.

Un estudio científico revela que las mujeres experimentan dolor más prolongado tras una lesión (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los sujetos de estudio proporcionaron una valoración de su dolor en tres momentos clave: inmediatamente después del siniestro, a las 8 semanas y finalmente a las 12 semanas. Los resultados arrojaron que los hombres alcanzaron una sanación más rápida. A través de análisis de sangre, se comprobó que la cantidad de interleucina-10 era mayor en los pacientes masculinos.

En pruebas complementarias realizadas con ratones, los científicos notaron que los machos se recuperaban antes y sus niveles de la citada molécula eran superiores a los registrados en las hembras.

La relevancia de la testosterona y la interleucina-10

Para profundizar en este sistema biológico, los expertos generaron cambios hormonales en ratones hembra. Tras un procedimiento de extracción de ovarios y la aplicación de un implante con una hormona derivada de la testosterona, los ejemplares mostraron una reducción acelerada del dolor y un incremento notable de interleucina-10.

Investigaciones recientes destacan la importancia de adaptar tratamientos del dolor según el sexo biológico (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estas conclusiones indican que la testosterona cumple una función crítica en la resolución de las dolencias físicas. En el futuro, las intervenciones fundamentadas en terapias hormonales podrían representar una vía para optimizar el abordaje del dolor crónico en las mujeres.

Nuevas perspectivas para el manejo del dolor

Se estima que aproximadamente el 25% de la población adulta en Estados Unidos convive con el dolor crónico, y un 8,5% experimenta dificultades significativas para trabajar o cumplir con sus actividades del día a día. Los métodos convencionales de tratamiento suelen resultar insuficientes o provocar reacciones secundarias indeseadas.

La especialista en neurociencia Ann Gregus, vinculada a Virginia Tech, mencionó que identificar los factores que resuelven el dolor es tan vital como conocer qué lo genera.

“Si disponemos de una vía que reduzca esa señal dolorosa, como la molécula interleucina-10, se abre una posibilidad terapéutica”

, declaró la experta.

Los expertos recomiendan considerar siempre el sexo biológico en las investigaciones clínicas sobre dolor (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por su parte, Laumet planteó que el uso controlado de parches de testosterona podría derivar en una evolución clínica positiva. Dicha propuesta abre la puerta a la creación de tratamientos para el dolor personalizados según las características biológicas de cada sexo.

El equipo de investigación enfatizó que la persistencia del dolor en la población femenina tiene una justificación fisiológica basada en factores hormonales e inmunitarios, descartando que este fenómeno responda a variables psicológicas o prejuicios.

De acuerdo con los registros de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, la brecha de género en cuanto a la duración y percepción del dolor es una constante, incluso cuando se analizan variables como la edad, la clase de lesión o el acceso a servicios médicos.

Debido a estas diferencias, los expertos sugieren que tanto los protocolos de investigación clínica como el diseño de fármacos incorporen de manera obligatoria el sexo biológico y el perfil hormonal de los individuos tratados.

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