La metrópoli costera de Zhuhai se mantiene vinculada a Hong Kong a través de una colosal obra de ingeniería: un sistema de puentes y túneles de 55 kilómetros, reconocido como el cruce marítimo más extenso del planeta. Para muchos ciudadanos de Hong Kong, esta vía es el camino hacia el Chimelong Ocean Kingdom, un complejo turístico que alberga ejemplares de tiburón ballena y hoteles con temáticas espaciales. Sin embargo, para otros conductores, el trayecto tiene un fin netamente económico: cruzar a Zhuhai para abastecerse de combustible a precios significativamente menores que los de la isla.
Estrategias de control y protección interna
El sistema de fijación de precios en China continental está diseñado para amortiguar la volatilidad de los mercados internacionales. Esta política es una de las herramientas con las que Pekín intenta proteger a sus habitantes de las repercusiones de la guerra en Irán, conflicto que ha paralizado el tránsito de buques petroleros en el Estrecho de Ormuz y ha comprometido seriamente la infraestructura de energía en el Golfo Pérsico.
Las acciones de contingencia no se detienen ahí. La principal entidad de planificación del país ha establecido una prohibición estricta sobre las exportaciones de derivados del petróleo, afectando a la gasolina, el diésel y el combustible para aviación. Paralelamente, las refinerías independientes ubicadas en la provincia de Shandong continúan procesando petróleo proveniente de Irán, el cual logra sortear el bloqueo. De prolongarse las hostilidades, el gobierno podría echar mano de sus reservas estratégicas, las cuales fueron reforzadas el año pasado aprovechando la caída de los precios.
“Esta es la peor pesadilla de China”
Así lo sentenció el senador de Estados Unidos, Lindsey Graham, a inicios de este mes. No obstante, es precisamente esa vulnerabilidad energética la que ha impulsado a los líderes chinos a implementar medidas de mitigación inmediatas.
La brecha entre producción y consumo
El desafío estructural de China radica en su demanda masiva. Aunque el país produce más crudo que potencias como Kuwait o los Emiratos Árabes Unidos, e incluso supera la extracción de Irak si se incluyen líquidos refinados, su consumo es astronómico. La demanda energética china sobrepasa la suma de Estados Unidos, Rusia e India combinados.
Actualmente, el carbón proveniente de las minas en Shanxi, Shaanxi y Mongolia Interior es el sustento principal del sistema, mientras las fuentes renovables ganan terreno rápidamente. Pese a ello, el petróleo sigue representando más del 18% de la matriz. China depende de las importaciones para cubrir entre el 13% y el 14% de sus necesidades totales de energía, y más de la mitad de ese suministro se origina en el Medio Oriente. Con el Estrecho de Ormuz bloqueado, el flujo de más de 15 millones de barriles diarios que solían transitar por allí se ha visto interrumpido, reduciendo drásticamente las entregas de los países vecinos de Irán.
Fuentes alternativas y logística de guerra
Mientras Arabia Saudita intenta desviar su producción mediante oleoductos hacia su costa oeste para evadir el conflicto, este crudo no resulta atractivo para las plantas procesadoras chinas. Por otro lado, India ha comenzado a adquirir crudo proveniente de Rusia tras obtener una suerte de anuencia por parte de Washington, que retiró sus amenazas arancelarias previas.
En este escenario, China mantiene una ventaja logística con Irán. Datos de la firma Kpler indican que este mes han circulado por el estrecho entre 1,3 y 1,4 millones de barriles diarios de crudo iraní, lo que equivale al 90% de los niveles previos al conflicto. La mayor parte de este volumen llega a territorio chino. Aunque las grandes petroleras estatales evitan estos cargamentos por miedo a las sanciones estadounidenses y la exclusión del sistema del dólar, las refinerías de menor escala (que producen una cuarta parte del combustible nacional) adquieren este petróleo, frecuentemente pagando en yuanes, según explica Muyu Xu, analista de Kpler.
Rentabilidad y riesgos en el sector refinador
Este contexto de inestabilidad ha permitido que ciertas refinerías incrementen sus márgenes de ganancia al vender productos procesados a precios elevados, utilizando crudo económico comprado antes de la crisis.
«Nuestro objetivo es obtener beneficios en marzo para todo 2026»
, admitió un directivo del sector a la agencia Reuters. Sin embargo, existe un riesgo político: si el conflicto terminara con un cambio de régimen en Irán más alineado con Occidente, las refinerías chinas perderían los descuentos actuales que obtienen por procesar crudo sancionado, poniendo en peligro su modelo de negocio.
Reservas estratégicas y límites de precios
Para resistir el embate, el gigante asiático cuenta con inventarios que podrían cubrir unos 120 días de demanda interna. Además, se mantiene firme el mecanismo de 2016 que limita las alzas de precios minoristas: si el crudo internacional supera los 130 dólares por barril, los precios internos se congelan. Como ejemplo, el pasado 9 de marzo, se autorizó un incremento de 695 yuanes (unos 100 dólares) por tonelada de gasolina, lo que significó una subida del 7,8% en Guangdong, aunque sigue siendo mucho más barato que en Hong Kong.
Perspectivas económicas y el futuro de la energía
A pesar de estas medidas, el impacto económico es inevitable debido al encarecimiento del transporte y los fletes. Con un petróleo rondando los 100 dólares, la firma Shenwan Hongyuan estima que el crecimiento industrial podría ceder 0,3 puntos porcentuales. Por su parte, Goldman Sachs ajustó a la baja su previsión del PIB chino al 4,7%, una corrección menor comparada con las realizadas para India (0,5 puntos menos) o Japón (0,3 puntos menos).
En última instancia, la inestabilidad en el Golfo Pérsico podría acelerar la transición hacia la energía eólica, solar y los vehículos eléctricos, sectores donde China posee un dominio claro. Al final del día, las naciones con inseguridad energética podrían preferir la dependencia tecnológica de China sobre la volatilidad extrema del petróleo. “Mejor ser presionado que estar en apuros”, resume la situación actual frente a la crisis global.
Fuente: Fuente