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16 Psyche: El misterioso asteroide que revelará el origen planetario

La observación de los cráteres masivos en la superficie del asteroide 16 Psyche está proporcionando información invaluable sobre sus orígenes y una arquitectura interna que podría exponer fases todavía ignoradas del nacimiento de los planetas en los albores del sistema solar.

Especialistas del Laboratorio Lunar y Planetario de la Universidad de Arizona estiman que, con el arribo de la misión espacial Psyche de la NASA programado para el año 2029, se podrá determinar finalmente si este objeto astronómico constituye un núcleo metálico de un antiguo planeta o si se trata de una amalgama de diversos materiales. Según las investigaciones difundidas en JGR Planets, este hallazgo será determinante para comprender las circunstancias que permitieron la creación de los planetas.

A diferencia de la mayoría de los objetos que habitan el cinturón principal de asteroides, una cifra menor al 10 % posee una alta concentración de metales. El 16 Psyche sobresale en este grupo, no solo por su imponente diámetro de 225 kilómetros, sino por las evidencias que lo posicionan como un elemento fundamental para estudiar cómo se distribuyeron los metales en los cuerpos planetarios primitivos, de acuerdo con el estudio liderado por Kylianne Chadwick y su equipo de trabajo.

Una investigación reciente gestionada por el mencionado laboratorio en Arizona, y detallada por la investigadora Baijal, centró su análisis en la porosidad interna del cuerpo celeste. Este factor, que representa el espacio vacío dentro de su estructura, altera de forma drástica la profundidad y la morfología de los cráteres generados por impactos a velocidades extremas. Dicha variable suele ser omitida debido a la complejidad de integrarla en esquemas matemáticos, pero ha resultado ser crucial para anticipar el aspecto de las cuencas de colisión y el destino de los materiales expulsados.

La comparación entre fragmentos metálicos proyectados por impactos y la composición de meteoritos en la Tierra es central en la investigación de Psyche (Imagen Ilustrativa Infobae)

El coloso metálico y los secretos de su composición

Desde que fue descubierto hace casi dos siglos, la naturaleza de 16 Psyche ha sido objeto de intensos debates científicos. Los expertos intentan definir si es el remanente de un núcleo planetario que perdió su capa rocosa externa tras colisiones brutales, o si es el resultado de múltiples choques que mezclaron rocas y metales, de forma similar a los meteoritos metálicos que han caído en la Tierra.

La candidata a doctora Baijal, integrante del laboratorio que coordina Erik Asphaug, detalló que realizaron simulaciones sobre la creación de un cráter de gran escala cerca del polo norte del asteroide. Para ello, utilizaron un modelo en tres dimensiones basado en datos de telescopios, logrando replicar una depresión de 48 kilómetros de diámetro y 5 kilómetros de profundidad. Esta formación habría sido causada por un objeto de cinco kilómetros de ancho impactando a 5 kilómetros por segundo, velocidad estándar en esa región del espacio.

“la formación del cráter es coherente con ambos escenarios sobre la composición de Psyche”

De acuerdo con el estudio publicado en JGR Planets, estas conclusiones permitirán reconocer patrones visuales específicos que la misión de la NASA podrá validar cuando alcance el objetivo al finalizar la presente década.

El análisis detallado de los cráteres grandes proporcionará información clave sobre la evolución de la distribución de metales en el sistema solar primitivo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Modelos y simulaciones para descifrar a Psyche

El grupo de investigación liderado por Baijal y Asphaug ejecutó pruebas digitales evaluando dos tipos de estructuras internas posibles para el asteroide:

  • Estratificada: Un diseño con un núcleo central metálico envuelto por un manto de roca, producto de un desmantelamiento parcial.
  • Homogénea: Una combinación uniforme de silicato y metal derivada de impactos de gran energía que mezclaron los componentes.

Los resultados indicaron que cada modelo genera cráteres con formas distintas. En el caso de una estructura por capas, las simulaciones prevén la existencia de restos metálicos entre los escombros del impacto. Por el contrario, una mezcla heterogénea resultaría en distribuciones de material más desordenadas, consistentes con ciertos meteoritos de origen asteroidal.

El factor de la porosidad fue fundamental en estos experimentos. Baijal señaló que en los cuerpos porosos la energía del choque se absorbe mejor, lo que produce cráteres más profundos y con paredes más inclinadas, limitando la cantidad de material que sale despedido. Según explicó la investigadora:

“La porosidad suele ignorarse porque es difícil incluirla en los modelos, pero nuestras simulaciones muestran que puede afectar significativamente el proceso de impacto y la forma de los cráteres resultantes”

 Ilustración que representa la nave espacial de la misión Psyche de la NASA cerca del objetivo de la misión, el asteroide metálico Psyche (Europa Press)

El estudio resalta que esta característica, propia de objetos que han sufrido impactos constantes, influye no solo en la geometría de los cráteres, sino también en cómo los fragmentos de metal son proyectados, algo que será comprobado con la información recolectada por la sonda espacial en el futuro próximo.

Un espejo del pasado del sistema solar

El estudio de 16 Psyche ofrece a los científicos una vía indirecta para investigar los procesos de formación planetaria, ya que es tecnológicamente imposible acceder a los núcleos de la Tierra, Venus o Marte. El profesor Erik Asphaug utilizó una analogía para explicar este proceso:

“Los cocineros se marcharon hace mucho tiempo, pero podemos observar lo que quedó —los hornos, los restos de masa, los ingredientes— y deducir cómo se preparaban las pizzas”

Complementó señalando que: “No podemos llegar al núcleo de la Tierra, Marte o Venus, pero tal vez podamos llegar al núcleo de un asteroide primitivo”.

Determinar si este asteroide es el núcleo de un protoplaneta cuya corteza fue destruida permitiría acceder a una “ventana a una etapa violenta de la formación planetaria”, según Baijal. Si, en cambio, es una mezcla de materiales, facilitará la comparación con meteoritos terrestres para entender cómo las colisiones dispersaron los metales en el espacio.

El asteroide 16 Psyche es el mayor asteroide metálico del cinturón principal y pieza central para entender la formación planetaria /Europa Press

Resumen de la investigación científica

El 16 Psyche representa el asteroide metálico de mayor tamaño en el cinturón principal y es vital para descifrar el origen de los planetas. La Universidad de Arizona concluyó, mediante simulaciones, que la arquitectura y profundidad de sus cráteres dependen de la porosidad y su organización interna. La misión de la NASA en 2029 aclarará si es un núcleo expuesto o una mezcla rocosa-metálica.

Objetivos de la misión Psyche y su relevancia

La sonda enviada por la NASA cuenta con tecnología avanzada para medir el campo magnético, la composición, la gravedad y la superficie del asteroide. Estas herramientas permitirán contrastar las teorías actuales con observaciones directas, identificando si existe una estratificación de materiales bajo el terreno.

Adeene Denton, coautora de la investigación e investigadora postdoctoral, destacó la importancia del nuevo enfoque metodológico:

“Al tratar con rigor la forma, la porosidad y la composición de Psyche, este trabajo representa un verdadero hito para nuestra capacidad de simular de forma realista los impactos en tipos únicos de asteroides”

El estudio publicado en JGR Planets compara dos modelos para el origen de Psyche: núcleo metálico despojado o mezcla de roca y metal (Imagen ilustrativa Infobae)

Además, los modelos anticipan variaciones en la densidad interna generadas por la compresión de impactos previos y la forma en que los fragmentos metálicos se distribuyen tras una colisión. Estos indicadores permitirán estimar la ubicación de los materiales subterráneos, algo que los telescopios actuales no pueden lograr.

Al momento del arribo de la nave, un equipo multidisciplinario de geólogos y expertos en modelos matemáticos confrontará los datos en tiempo real. Asphaug concluyó mencionando que:

“Cuando la nave espacial llegue a Psyche dentro de unos años, los geoquímicos, geólogos y modeladores del equipo estarán observando el mismo objeto e intentando interpretar lo que veamos. Este trabajo nos da una ventaja inicial”

Así, el estudio del asteroide 16 Psyche se consolida como un laboratorio excepcional para poner a prueba las teorías sobre la diferenciación de los planetas y la acumulación de metales en el inicio de nuestro sistema solar.

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