A través de las primeras capturas satelitales obtenidas tras el estallido de las hostilidades con Irán, se han hecho públicos registros de embarcaciones en llamas en la zona de Bandar Abbas y la destrucción de infraestructura en un recinto militar de Estados Unidos ubicado en Bahréin. Los datos, suministrados por la firma Planet Labs PBC junto a otras organizaciones, revelan detalles previamente desconocidos sobre el impacto en puntos estratégicos del Golfo Pérsico.
Desde que el enfrentamiento inició el pasado 28 de febrero, la visibilidad sobre los daños reales había sido sumamente restringida. Sin embargo, la reciente difusión de material visual en diversas resoluciones permite dimensionar, por primera vez, la magnitud de las agresiones y contraataques entre Irán, Estados Unidos e Israel en territorio regional.
Las fotografías de Planet Labs, con sede en San Francisco, han llegado al ojo público con un diferimiento de 14 días. De acuerdo con la empresa, este retraso en la entrega de información a medios de comunicación tiene como objetivo prevenir que actores hostiles utilicen la información para fines tácticos u operaciones bélicas inmediatas.
Siniestros navales y operativos en Bandar Abbas
En las inmediaciones del estrecho de Ormuz, el puerto de Bandar Abbas —uno de los centros de operaciones militares más relevantes para el gobierno iraní— muestra indicios de graves daños. En las tomas del 2 de marzo, se aprecian múltiples naves bajo fuego. Al respecto, el Comando Central de las fuerzas estadounidenses confirmó la ejecución de misiones dirigidas contra la flota de Irán.
“Hemos hundido o dañado más de 100 buques iraníes desde el inicio de la guerra”
Gracias al monitoreo de Planet Labs, diversos especialistas han logrado evaluar el nivel de las afectaciones casi en tiempo real, rompiendo el hermetismo que las partes implicadas han intentado mantener sobre el estado de sus activos militares.

Ataques directos contra la Quinta Flota en Bahréin
Las imágenes del 1 de marzo documentan que la base de la Quinta Flota de la Armada de Estados Unidos, en el reino de Bahréin, sufrió el colapso total de un edificio principal y afectaciones en dos de sus radomos o cúpulas de radar. Estos incidentes han sido vinculados al uso de drones y misiles iraníes, los cuales también habrían alcanzado centros de producción petrolera en la periferia.
Mientras que Irán ha sostenido repetidamente haber impactado dicho complejo militar, y circulan grabaciones en redes que muestran fuego directo sobre el recinto, el ejército estadounidense no ha proporcionado un balance pormenorizado del saldo total de los daños.
En otro frente, la base aérea de Al Udeid, situada en Qatar, también fue objeto de proyectiles iraníes, lo que resultó en la pérdida de un radomo esencial para las comunicaciones militares de alta seguridad.

Instalaciones militares francesas afectadas en Abu Dabi
La escalada bélica también ha golpeado la presencia de Francia en la zona. El pasado 3 de marzo, los registros satelitales captaron daños estructurales en dos hangares de grandes dimensiones dentro de la base Camp de la Paix, localizada en Abu Dabi. Esta instalación se encuentra cerca del puerto Zayed y del distrito que alberga el prestigioso museo Louvre Abu Dabi.
A pesar de que las autoridades de Francia han optado por no ofrecer declaraciones públicas al respecto, la vulnerabilidad de una base tan próxima a centros culturales e infraestructuras civiles resalta la gravedad y el alcance del conflicto actual.

Fuego en aeropuertos y terminales marítimas del Golfo
El empleo de tecnología de los satélites Landsat, operados por el Servicio Geológico de Estados Unidos, resultó clave para la detección de incendios a gran escala en la región. Destaca un suceso ocurrido el lunes en el Aeropuerto Internacional de Dubái —considerado el de mayor tráfico internacional a nivel global—, donde un dron iraní impactó contra un camión cisterna, generando una densa columna de humo negro sobre la terminal.
Asimismo, se verificó otro foco de incendio en el puerto de Salalah, en Omán. Este ataque, fechado el 11 de marzo, se atribuye a aeronaves no tripuladas presuntamente operadas por Irán, aunque el gobierno de Teherán ha rechazado cualquier responsabilidad. No obstante, la evidencia visual confirma que las llamas persistieron en el sitio varios días después de la agresión inicial.
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