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Fed y BCE mantendrían tasas estables tras tensiones en Irán

La Reserva Federal (Fed) y el Banco Central Europeo (BCE) se preparan para sus próximas sesiones de política monetaria en un clima de alta tensión internacional. Tras el reciente estallido del conflicto en Irán y el consecuente encarecimiento de la energía, los expertos del sector financiero coinciden en que ambas instituciones optarán por no modificar sus tasas de interés actuales, priorizando la cautela frente a la volatilidad de la inflación general.

En el caso de Estados Unidos, la Fed ya había decidido mantener el rango objetivo entre el 3,50% y el 3,75% durante su última reunión de enero. Bajo las actuales circunstancias geopolíticas, que han disparado los precios del petróleo y los combustibles, el economista jefe de DWS para dicho país, Christian Scherrmann, señaló que:

«resulta difícil imaginar un escenario distinto a uno en el que la Reserva Federal mantenga los tipos de interés sin cambios»

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Por otro lado, en el viejo continente, el BCE ha conservado su tasa de depósito (DFR) en el 2% desde junio de 2025. A pesar de las presiones inflacionarias, la economista de Vanguard, Josefina Rodríguez, considera que es

«demasiado pronto para que el BCE dé señales de un cambio en su orientación de política monetaria»

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Contexto inflacionario y el impacto del petróleo

Previo a la ofensiva en Irán y las complicaciones en el estrecho de Ormuz, la inflación en Estados Unidos ya registraba un 2,4% en el primer bimestre del año, mientras que en Europa se reportaba un 1,9% en febrero. Si bien el crudo podría elevar estas cifras, los bancos centrales suelen considerar este tipo de choques como fenómenos transitorios.

Scherrmann argumenta que estas crisis energéticas suelen ser volátiles y de corta duración. En ocasiones, incluso podrían frenar la inflación subyacente al reducir el presupuesto disponible de las familias para otros productos, limitando así la demanda general. No obstante, existe el temor de los llamados «efectos de segunda ronda», donde el alza de energía se traslada a las demandas salariales y los costos del transporte.

El analista de DWS añadió que:

«Desde luego, todavía no estamos en el punto en el que se estén materializando ‘efectos de segunda ronda’, y cualquier respuesta de política monetaria este mes haría poco por alterar los acontecimientos en Oriente Próximo»

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Proyecciones para Europa en el periodo estival

Aunque los mercados esperaban estabilidad en el 2% para todo el año en Europa, la crisis iraní abre la puerta a un posible incremento de 25 puntos básicos antes de que finalice el verano. Cristina Gavín, jefa de Renta Fija en Ibercaja Gestión, destacó que:

«Hacía mucho tiempo que no nos enfrentábamos a una reunión del BCE con tantas incertidumbres sobre la mesa»

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Incluso se baraja un escenario, aunque menos probable, de alzas de hasta 50 puntos básicos para finales de 2026, dependiendo de la magnitud de las consecuencias geopolíticas sobre la economía europea. Se espera que Christine Lagarde, presidenta del BCE, endurezca su discurso para evitar errores como los de 2022, cuando la entidad reaccionó tarde al incremento de precios.

Niall Scanlon, economista de MIFL, recordó que el organismo suele ignorar picos inflacionarios si son estrictamente energéticos y temporales:

«El BCE ha declarado previamente que está dispuesto a ‘mirar más allá’ de las variaciones temporales de su objetivo de inflación, y esperamos que el mismo enfoque se aplique a cualquier exceso impulsado por la energía, siempre que se considere temporal»

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Perspectivas para la Reserva Federal y el mercado de EE.UU.

David Kohl, economista jefe de Julius Baer, sugiere que un mercado laboral con tasas sobre el 4% y una caída en el gasto de los hogares podrían forzar a la Fed a realizar dos recortes de 25 puntos básicos en el segundo semestre de este año. El PIB de Estados Unidos también muestra señales de debilidad, con un crecimiento preliminar del 0,7%, cifra muy inferior al 1,4% previsto anteriormente.

Bret Kenwell, analista de eToro, advierte que este entorno de bajo dinamismo económico y persistencia inflacionaria complica cualquier decisión de flexibilización monetaria agresiva. Por ello, la Fed actualizará sus proyecciones de desempleo, PIB e inflación para reflejar su visión sobre este choque geopolítico.

Finalmente, el mandato de Jerome Powell al frente de la Fed culmina este mes de mayo, tras una gestión marcada por las presiones de Donald Trump para reducir los tipos. Paralelamente, el Banco de la Reserva de Australia ya ha tomado medidas preventivas, subiendo su tasa al 4,10%, el nivel más alto desde abril de 2025, ante el avance de las presiones inflacionarias globales.

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