Las imágenes del Flow Stage durante la jornada inaugural del Lollapalooza Argentina 2026 quedaron grabadas como una de esas vivencias que exigen ser relatadas. En medio de una noche repleta de hitos, el escenario se convirtió en el corazón del punk gracias a la llegada de Turnstile. El conjunto de Baltimore, que ya había cautivado a los seguidores locales en ocasiones previas, pisó con firmeza el suelo de Buenos Aires para brindar una experiencia de catarsis colectiva. Antes de su presentación estelar, Franz Lyons y Patt McCrory compartieron sus impresiones sobre la energía de la capital argentina.
La evolución de un vínculo inquebrantable
Este viaje representó la tercera ocasión en que Turnstile se presenta en Argentina, cada una marcada por un contexto distinto. Su debut fue en el Lollapalooza 2022 bajo un horario secundario; luego, en 2025, tuvieron su primer show propio en un teatro porteño. En esta oportunidad, con el respaldo de dos premios Grammy y el reciente estreno de su álbum Never Enough, el grupo encabezado por Brendan Yates asumió el desafío de tocar en el horario central del festival más importante de la zona ante una audiencia masiva.
“Estamos muy emocionados de estar aquí. Realmente me encanta tocar música con ellos todo el tiempo y estar acá es realmente increíble”
Así lo expresó Franz Lyons, bajista de la agrupación, quien no ocultó su ansiedad por reencontrarse con el público. Por su parte, el guitarrista Patt McCrory añadió: “Estoy emocionado de estar acá en este pequeño viaje”.
La audiencia argentina volvió a ser la coprotagonista de la velada. McCrory recordó que, en su visita anterior, notaron una pasión distinta: “se dieron cuenta de que no solo cantaban junto a la música, sino que tuvimos una experiencia en la que cantaban los riffs, los solos y las partes de batería. Es una pasión diferente, una emoción que se siente de una manera un poco distinta”. Lyons complementó esta idea señalando que en esta ciudad la música trasciende las barreras idiomáticas: “Acá la música lo supera todo. Ni siquiera hace falta entender qué nos decimos”.

Anécdotas y gastronomía en Buenos Aires
Durante su estancia, los integrantes de Turnstile aprovecharon para disfrutar de la cultura local. Franz Lyons confesó entre risas sus intentos por hablar el idioma: “Personalmente intento practicar mi español, pero después de algunas frases se pone un poco difícil”.
En cuanto a la comida, ambos músicos destacaron que disfrutan explorar opciones gastronómicas que incluyan alternativas tanto para los que consumen carne como para los vegetarianos de la banda. McCrory relató además una curiosa vivencia en la ciudad: “El jueves caminé por un sendero en el bosque mientras leía un libro y terminé en una playa, y vi un lagarto gigante en el suelo. No sé dónde estaba, pero eso era increíble”.

Un despliegue de energía en vivo
Sobre las tablas, la versión 2026 de Turnstile demostró su vigencia en la escena punk global. El setlist se concentró principalmente en los éxitos de Never Enough (2025) y el aclamado Glow On (2021). En esta ocasión, decidieron no incluir temas de Time & Space (2018) ni de sus primeros EPs como Pressure to Succeed (2011) o Move Thru Me (2016). No obstante, rescataron la potencia de “Drop”, perteneciente a Non-Stop Feeling (2016).
El baterista Daniel Fang proporcionó la base rítmica necesaria para que Brendan Yates y Franz Lyons recorrieran el escenario con una energía desbordante. Al mismo tiempo, el trabajo de guitarras de Patt McCrory y Meg Mills aportó la mezcla exacta de crudeza y melodía, logrando un sonido potente y dinámico que mantuvo a la multitud en constante movimiento.

La química entre los músicos y la entrega de los asistentes transformaron la hora de concierto en una verdadera celebración. Fanáticos de diversas edades se unieron en pogos y cánticos, ratificando que la propuesta de Turnstile alcanza su máximo esplendor en vivo, encontrando en Buenos Aires el escenario perfecto para su despliegue.
Al reflexionar sobre su arte, McCrory explicó: “La música que hacemos es simplemente una expresión de quienes somos y de partes de nosotros mismos que dejamos salir y convertimos en algo”. Según el guitarrista, es una forma de canalizar su identidad colectiva para ver si ese sentimiento original se transmite al público. Lyons concluyó con una nota emocional: “Me llena mucho el corazón escuchar eso porque, para mí, es exactamente eso. Es solo nosotros existiendo juntos, tocando música como uno solo, y es mi lugar favorito para estar todo el tiempo”.

El desenlace de la noche marcó la consagración definitiva de Turnstile en tierras argentinas. Con cada acorde y cada salto, la banda reafirmó su estatus internacional, mientras que el público local volvió a dejar en claro por qué la pasión de Buenos Aires no tiene comparación. Este nuevo capítulo en la historia de la banda asegura que la conexión con sus seguidores seguirá fortaleciéndose en futuros encuentros.
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