Es una práctica recurrente tras el fin de una relación: pasar horas analizando las plataformas digitales de quien fuera nuestro compañero sentimental. Aunque parezca un comportamiento habitual, la especialista en salud mental Silvia Severino advierte sobre las consecuencias negativas de esta conducta. A través de sus intervenciones en redes sociales, específicamente en su cuenta de TikTok (@silviaseverinopsico), la experta señala que esta dinámica solo logra estirar el sufrimiento.
Para aquellos que mantienen la ilusión de retomar el vínculo, Severino es tajante en su diagnóstico:
“No estás sanando, estás alimentando la herida”
. Según la profesional, ese deseo irrefrenable de inspeccionar un perfil a altas horas de la madrugada no responde a una simple curiosidad, sino que representa un acto de autosabotaje.
El ciclo de la dependencia digital
La psicóloga enfatiza que monitorear la vida digital de una expareja impide cerrar ciclos de manera saludable. En sus recientes intervenciones, ha destacado que esta actitud puede derivar en un proceso adictivo. Incluso sugiere que medidas externas como el bloqueo no son suficientes si no se aborda el conflicto interno, pues el inconveniente real reside en “la historia que te sigues contando”, cuando la realidad suele ser muy distinta a lo que se proyecta en la mente tras una ruptura.
Mientras una persona se dedica a desglosar cada publicación o historia subida por el otro, la realidad suele ser cruda:
“Mientras tú analizas cada historia que él sube, él ni siquiera se acuerda de que tú lo puedes ver”
. Esta vigilancia constante, lejos de otorgar respuestas, intensifica la ansiedad y el malestar del individuo.
Para Silvia Severino, cada búsqueda activa en la red funciona como una agresión a la propia recuperación emocional:
“Cada vez que lo buscas y lo miras en redes, es como arrancarte una crosta que se estaba cerrando; y sé que duele dejarlo ir, también sé que da miedo, pero quedarte ahí en ese ciclo no es amor, es adicción al dolor; la sanación real empieza cuando apagas tu teléfono, respiras hondo y eliges tu paz por encima de la curiosidad; no vas a encontrar las respuestas que buscas en su perfil, las respuestas están dentro de ti y mereces dormir en paz”
.
Identificando las trampas emocionales de un ex
En su análisis, la experta también detalla ciertos comportamientos que califica como una “trampa emocional” para quienes están vulnerables tras la separación. Severino identifica tres señales de alerta claras:
- Control emocional: Ocurre cuando la ex pareja observa todas tus historias en redes sociales pero evita el contacto directo. El objetivo es marcar presencia y mantener una puerta abierta sin asumir ningún compromiso real.
- Manipulación nostálgica: Se manifiesta a través de mensajes ambiguos como “Hola, ¿qué tal? ¿Cómo estás? Me acordé de ti”, enviados sin un contexto previo ni disculpas por lo sucedido. Según la experta, esto carece de interés genuino y no asume responsabilidades.
- Conveniencia absoluta: Es considerada la peor señal de todas. Sucede cuando el contacto se da únicamente por aburrimiento o soledad, usualmente durante las madrugadas o fines de semana, tras el fracaso de otros planes.
Finalmente, la psicóloga lanza una advertencia para quienes consideran retomar una relación bajo estas condiciones. Asegura que si alguien regresa bajo estos patrones, no es por una conexión especial, sino porque extraña los beneficios que obtenía, como la disponibilidad, el perdón incondicional y la capacidad de la otra persona para ignorar su propio orgullo.
“Si lo aceptas de vuelta sin que haya hecho un trabajo real, sin un cambio verdadero, sin responsabilidad afectiva, vas a repetir otra vez el mismo ciclo que te destruyó la primera vez; no es romántico y tampoco es una señal del destino, es una trampa emocional”
, concluye.
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