La multinacional automotriz Nissan ha tomado la determinación de disminuir en 1.200 unidades mensuales su ritmo de fabricación en la planta de Kyushu, ubicada en Japón. Esta decisión surge como respuesta directa al excedente de inventario o ‘stock’ acumulado, provocado por un descenso en las exportaciones destinadas a la región de Oriente Medio a raíz del enfrentamiento bélico entre Estados Unidos e Irán.
De acuerdo con la información oficial, la corporación se encuentra actualmente «realizando los ajustes necesarios» en sus procesos de producción y esquemas logísticos. Estas maniobras buscan mitigar las dificultades derivadas de la inestabilidad en la zona de conflicto, la cual está perturbando severamente el flujo de cargueros en el Estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más críticos para el petróleo y el comercio mundial.
Incertidumbre en el sector automotriz
Por el momento, diversas compañías del sector permanecen vigilantes y han optado por la cautela antes de tomar nuevas resoluciones. Las organizaciones internacionales esperan evaluar la duración proyectada de la guerra y determinar con exactitud cuáles serán los efectos definitivos sobre el intercambio comercial en dicha latitud geográfica.
Con este anuncio, Nissan sigue la tendencia de otros fabricantes nipones como Toyota. Cabe recordar que esta última firma resolvió, a principios del mes de marzo, aplicar un recorte en su producción de 40.000 unidades entre los meses de marzo y abril, afectando específicamente a los vehículos ensamblados con destino a los mercados de Oriente Medio.
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