La esperada gira mundial de Rosalía, denominada Lux Tour, ha comenzado con una intensidad que no ha dejado a nadie indiferente. Aunque la estrella española suele recibir una ovación unánime por su talento, su reciente incursión en el ballet clásico durante el show de apertura ha provocado un torbellino de opiniones encontradas. Este nuevo giro creativo, que busca romper esquemas, ha sido recibido con escepticismo por sectores que cuestionan su ejecución técnica en una disciplina que también ha puesto a prueba a figuras como Timothée Chalamet en tiempos recientes.
Tras superar el ruido mediático generado por sus comentarios sobre el pintor Pablo Picasso, de los cuales se retractó hace pocos días, la artista catalana dio el pistoletazo de salida en Lyon. Esta serie de espectáculos tiene paradas confirmadas en España, específicamente en el Movistar Arena de Madrid los días 30 de marzo y 1, 3 y 4 de abril. Posteriormente, la intérprete se trasladará al Palau Sant Jordi de Barcelona para presentarse el 13, 15, 17 y 18 de abril. El repertorio inaugural incluyó piezas de su nuevo material discográfico titulado Sexo, Violencia y llantas, además de temas como Reliquia, Porcelana y Divinize, ejecutados junto a una orquesta dispuesta en el centro del pabellón LDLC Arena.
A pesar de la majestuosidad de la puesta en escena, donde la cantante lució un atuendo completo de bailarina con tutú y zapatillas de punta, las críticas en plataformas digitales no se hicieron esperar. Usuarios de redes sociales señalaron lo que consideran una falta de preparación para tan compleja disciplina artística. Entre los comentarios más severos se leen expresiones como:
“Una grosería para el arte”
- “Que los cantantes de dediquen solo a cantar”
- “Doloroso ver ese empeine”
- “Vio Cisne negro de Darren Aronofsky y ahora cree que sabe ballet»
Otro detractor fue más allá en su análisis sobre la calidad de la propuesta: “Este es el problema con mi niña, las bellas artes no son fáciles, no es me hecho una opera al chaz chaz, el ballet no es me pongo unas zapatillas y asi como enchiladas sale rapido, asi se siente su disco, barato. como cuando pintas en dorado algo en vez hacerlo de oro puro”. Estas palabras reflejan el descontento de quienes ven en este acto una simplificación excesiva de una tradición académica que la cantante intenta adaptar a su propio imaginario visual.

Defensa de la propuesta artística
Por otro lado, una gran parte de su comunidad de seguidores ha salido en su defensa, argumentando que el objetivo de Rosalía no es competir con instituciones como la ópera del Bolshoi, sino integrar una estética específica a su narrativa pop. Un usuario en X destacó el valor de la experimentación: “El arte que vemos de los artistas suele ser solo la punta del iceberg de lo que realmente son capaces de hacer; el consumo excesivo y los beneficios de las grandes empresas tienden a privarnos de eso, hasta que se independizan o deciden pasar de todo. Espero que veamos a más gente dando rienda suelta a todo su talento; es maravilloso verlo“.
En el mismo sentido, otros admiradores pidieron moderar las expectativas técnicas frente a un show de entretenimiento: ”Para ver ballet se va usted al Bolshoi a ver el lago de los cisnes. Para ver una performance de Rosalia, se va al Lux Tour. Y si no entiende la diferencia es q está desubicada y q lo q son del Temu son sus expectativas“. La discusión se resume bien en la opinión de otra internauta que destaca el concepto visual: ”Cuando van a entender que el álbum no intenta ser de bellas artes, solo tomar su estética“.
Lo cierto es que el inicio del Lux Tour ha cumplido con su propósito de generar debate y mantener a la artista en el centro de la conversación global. Mientras se espera su llegada a territorio español, queda claro que Rosalía ha decidido arriesgarse creativamente, exponiéndose a las críticas con tal de ofrecer una visión distinta. Con la ópera y el ballet ahora en el foco mediático, la artista barcelonesa parece haber encontrado una nueva forma de que el público aprecie estas disciplinas, aunque no se practiquen siguiendo los cánones tradicionales.
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