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La UE busca salida diplomática en Ormuz ante riesgo de crisis global

En una reciente intervención ante medios internacionales, Kaja Kallas, jefa de la diplomacia de la Unión Europea, ha subrayado la urgencia de establecer canales diplomáticos efectivos para que Irán restablezca el tránsito comercial a través del Estrecho de Ormuz. Esta zona estratégica se encuentra actualmente bajo restricciones de navegación impuestas por el régimen iraní desde el inicio de las hostilidades con Estados Unidos e Israel, conflicto que estalló el pasado sábado 28 de febrero.

La postura europea surge como respuesta al rechazo mayoritario de los aliados a la propuesta de Donald Trump. El mandatario estadounidense había solicitado el despliegue de naves de combate en la región para forzar el flujo de mercancías por este punto crítico, una medida que no ha encontrado respaldo entre las potencias internacionales que prefieren evitar una escalada militar directa.

La amenaza de una crisis de suministros a escala mundial

Durante una rueda de prensa este lunes, Kallas advirtió sobre las repercusiones económicas que el bloqueo está generando tras apenas dos semanas de enfrentamientos. Aunque las capacidades militares de Irán se han visto mermadas, el impacto en la seguridad y la economía global es profundo. La alta representante señaló que la prioridad actual de los ministros europeos es la desescalada y garantizar la libertad de navegación.

“Nadie está dispuesto a poner en peligro a su población en el estrecho de Ormuz. Tenemos que encontrar vías diplomáticas para mantenerlo abierto, de modo que no tengamos una crisis alimentaria, una crisis de fertilizantes, ni una crisis energética”, declaró la diplomática este martes.

Las cifras que respaldan esta preocupación son contundentes: por el Estrecho de Ormuz circula el 20% del petróleo y gas del mundo. Kallas enfatizó que el bloqueo afecta de manera directa a regiones como Asia y África, especialmente por la interrupción del comercio de fertilizantes. La funcionaria fue enfática al advertir: “Si este año no hay fertilizantes, el año próximo habrá hambruna”. Ante este escenario de guerra híbrida, la Unión Europea busca consensos con socios internacionales para detener las hostilidades.

Gestiones internacionales y seguridad marítima

En el marco de esta “prioridad urgente”, Kaja Kallas ha mantenido diálogos con Antònio Guterres, secretario general de las Naciones Unidas (ONU), con el objetivo de reactivar el transporte de energía y suministros agrícolas. Si bien se analizan opciones para blindar el tráfico marítimo, la UE ha descartado, por ahora, expandir su presencia militar en la zona.

Actualmente, Europa opera la misión ASPIDES en el Mar Rojo para salvaguardar la navegación, pero trasladar estos recursos a Ormuz implica riesgos considerables. Según Kallas, “el riesgo de una implicación de los hutíes es real”, lo que ha frenado la voluntad de desplazar activos navales hacia el nuevo foco de tensión, a pesar de que el enclave está en el centro de la agenda europea.

Finalmente, la representante europea explicó que la complejidad del problema radica en factores económicos y de seguridad humana. Las aseguradoras han elevado sus tarifas ante el riesgo percibido, y la decisión final de navegar recae en los capitanes y sus tripulaciones. “Nadie puede obligar a las tripulaciones a ir a una situación peligrosa”, afirmó, reiterando que se necesitan “resultados concretos y tangibles” de paz para normalizar el tráfico. Líderes como el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, han ratificado que no habrá intervención militar directa, una postura que Kallas reafirmó al declarar: “No somos parte de esta guerra, no la hemos iniciado”.

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