Un violento ataque aéreo ejecutado por las fuerzas armadas de Pakistán ha sacudido el distrito nueve de Kabul, la capital de Afganistán. Diversos registros audiovisuales captaron el momento en que un centro de rehabilitación para personas con drogadicción quedó envuelto en llamas tras recibir el impacto directo de los proyectiles durante un operativo militar. Según los informes de las autoridades locales, la incursión alcanzó de forma frontal las instalaciones sanitarias, provocando un saldo de fallecidos y heridos en el lugar.
Zabihulá Muyahid, viceministro de Información y portavoz del gobierno talibán, denunció el incidente a través de canales oficiales, señalando que la operación constituye una flagrante violación del espacio aéreo afgano. El funcionario precisó que el objetivo afectado era un hospital especializado donde pacientes vulnerables recibían tratamiento médico al momento de la explosión. Ante la gravedad de los hechos, Muyahid calificó la acción como un:
“crimen contra la humanidad”
Versiones encontradas y objetivos militares
Por otro lado, el gobierno de Pakistán ha desestimado las acusaciones de haber atacado deliberadamente a la población civil. Desde el Ministerio de Información paquistaní, se calificaron los señalamientos del portavoz afgano como afirmaciones “falsas y engañosas”, además de considerarlas una “tergiversación” que buscaría ocultar un supuesto respaldo a actividades insurgentes en la frontera. Según la postura oficial de Islamabad, la intervención fue una operación quirúrgica dirigida contra “instalaciones militares e infraestructuras de apoyo al terrorismo”.
La administración paquistaní detalló que los bombardeos incluyeron la destrucción de depósitos de equipamiento y municiones tanto en Kabul como en la provincia de Nangarhar. Sostienen que estas infraestructuras estaban vinculadas a facciones de los talibán afganos y, especialmente, al grupo Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP). Para Islamabad, la eliminación de estos puntos logísticos es fundamental para neutralizar las amenazas que estos grupos representan para la seguridad de los civiles en territorio paquistaní.
Un conflicto fronterizo histórico y recurrente
Este nuevo episodio de violencia se suma a una larga lista de roces diplomáticos y armados en la extensa frontera que divide a ambas naciones. Los puntos de fricción son constantes debido a la actividad del TTP, organización a la que Pakistán responsabiliza de múltiples atentados en su suelo. En este sentido, Islamabad ha señalado repetidamente a Kabul e incluso a la India por brindar presunto soporte a estos grupos armados, acusaciones que han sido negadas categóricamente por los gobiernos de Afganistán y Nueva Delhi.
La situación crítica se intensificó a finales del mes de febrero, periodo en el que se registraron ataques aéreos previos de Pakistán contra objetivos del Estado Islámico y del TTP en suelo afgano. Como respuesta, las fuerzas talibanas iniciaron nuevas ofensivas en la franja fronteriza, lo que derivó en un incremento de los enfrentamientos directos y un deterioro significativo de la relación bilateral entre los dos estados vecinos.
En esta reciente incursión, Islamabad ha reiterado que sus maniobras no buscan afectar a ciudadanos inocentes, sino que se centran en neutralizar nodos logísticos hostiles. No obstante, desde Kabul, los representantes mantienen su postura de que las agresiones vulneran el derecho internacional al golpear objetivos civiles. Hasta el momento, no se ha proporcionado una cifra exacta de víctimas mortales mientras continúan las investigaciones y la evaluación de daños en el sitio del bombardeo, evidenciando un ciclo de hostilidad persistente entre Kabul e Islamabad.
Fuente: Fuente