La alarmante intensificación de la intolerancia hacia la comunidad musulmana corre el riesgo de transformarse en una política institucional si no se combaten activamente los prejuicios y estereotipos, advirtió António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas. En el marco del Día Internacional de la Lucha contra la Islamofobia, el diplomático resaltó la necesidad de que las autoridades estatales asuman la responsabilidad de asegurar la equidad legal y prevenir la normalización de la discriminación, especialmente en el contexto de las tensiones actuales en Oriente Próximo, que han exacerbado los sentimientos de odio.
La coyuntura geopolítica actual, marcada por la intervención militar de Estados Unidos e Israel en Irán, la cual inició hace más de dos semanas y ha dejado un saldo de más de 1.200 fallecidos en suelo iraní, ha propiciado un incremento en las narrativas islamófobas. Stéfane Dujarric, vocero de Guterres, señaló en un encuentro con la prensa que existe una correlación evidente entre los enfrentamientos en la región y el rechazo hacia los musulmanes, afirmando que:
“uno solo puede ver lo que lee en los periódicos, las declaraciones y las redes sociales. Está claro que parece haber una relación”
.
Desde la perspectiva de la ONU, los discursos de odio encuentran un escenario ideal en momentos de fricción internacional, donde se buscan culpables de forma recurrente. Dujarric puntualizó que los sectores que promueven este tipo de mensajes
“encuentran muy fácil hallar excusas o chivos expiatorios para seguir vertiendo ese intolerable discurso de odio”
. Asimismo, advirtió que la situación se torna más grave cuando la retórica proviene de figuras de poder, lo que facilita que el prejuicio pase de ser una opinión individual a una norma institucionalizada.
La responsabilidad de los Estados ante el odio
El secretario general, António Guterres, puso especial énfasis en que los países deben velar por que sus legislaciones promuevan la igualdad y no el refuerzo de estigmas. Durante su intervención, manifestó lo siguiente:
“Los gobiernos tienen una responsabilidad clara. Las leyes y las políticas deben salvaguardar la igualdad, no afianzar los prejuicios. Los espacios en línea deben unir a las personas, no separarlas”
. En este sentido, hizo un llamado a la acción conjunta para eliminar la intolerancia y fomentar un orden mundial sustentado en la justicia, la inclusión y la paz.
El impacto de la guerra en la región repercute de forma directa en la percepción colectiva y en la multiplicación de falsas percepciones. El portavoz de la organización aclaró que, cuando los estereotipos no son cuestionados, estos tienden a echar raíces en los sistemas legales y políticos. Esta tendencia se ha vuelto más visible tras los recientes ataques en Irán, donde la cifra de decesos ya supera las 1.200 personas según los reportes oficiales emitidos desde Teherán.
La Organización de las Naciones Unidas ve con inquietud cómo el entorno digital se ha vuelto un campo de batalla para la difusión de ideas discriminatorias. Dujarric, hablando en representación de Guterres, enfatizó que la red debería ser un punto de encuentro y no de segregación. Subrayó además que el hecho de no confrontar los mensajes hostiles que emanan de funcionarios de alto rango solo contribuye a que el odio se asiente tanto en la sociedad como en el aparato estatal.
Durante la ceremonia conmemorativa, se instó a fortalecer la cooperación internacional para frenar el avance de la intolerancia antes de que se convierta en una práctica común. Se remarcó que para erradicar estos discursos es indispensable el esfuerzo unido de:
- Gobiernos nacionales
- Organizaciones de la sociedad civil
- Plataformas tecnológicas y digitales
Para concluir, el secretario general insistió en que los encargados de la toma de decisiones políticas tienen un papel crucial en el diseño de respuestas que sean verdaderamente inclusivas. Guterres fue enfático al señalar que el poder no debe ser utilizado para profundizar la fragmentación social ni para estigmatizar a grupos específicos, como sucede con los musulmanes en momentos de crisis. Su mensaje final fue un exhorto a mantener el compromiso con la igualdad y a enfrentar la islamofobia en todas sus expresiones.
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