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UE rechaza presión de Trump y descarta entrar en guerra por Ormuz

La Unión Europea ha manifestado una postura firme al negarse a profundizar su involucramiento militar en la crisis de Oriente Medio, desestimando las solicitudes provenientes de Washington para incrementar su contingente naval en el estratégico estrecho de Ormuz. Kaja Kallas, alta representante de la UE para Política Exterior y Seguridad, puntualizó este lunes que los Estados miembros no tienen “intención de ampliar” la misión europea en la zona, remarcando que esta disputa no puede ser catalogada como una guerra europea.

Estas declaraciones se dieron tras una intensa jornada de diálogo entre los ministros de Asuntos Exteriores celebrada en Bruselas. Durante el encuentro, las naciones evaluaron la posibilidad de extender el radio de acción de la operación naval Aspides. Actualmente, este despliegue comunitario opera en el mar Rojo con el fin de salvaguardar el comercio marítimo frente a las agresiones de los rebeldes hutíes de Yemen. La propuesta sobre la mesa buscaba que la misión llegara hasta el estrecho de Ormuz, un corredor energético vital que hoy se encuentra cerrado por Irán.

Pese a la importancia del tema, la iniciativa no logró el consenso necesario entre los Veintisiete.

“Por el momento no hay interés para ampliar el mandato de Aspides”

, declaró Kallas en una rueda de prensa. La jefa diplomática argumentó que una mayor implicación representaría participar de forma directa en una confrontación bélica que ellos no provocaron. “Europa no es parte de esta guerra, no la hemos comenzado”, subrayó con énfasis la alta funcionaria.

Falta de consenso para la expansión naval

La misión Aspides fue originalmente concebida por el bloque para proteger el tráfico marítimo en el mar Rojo ante la amenaza de los hutíes, aliados de Teherán, quienes han puesto en jaque una de las rutas comerciales más importantes del globo. La discusión en Bruselas planteaba llevar este escudo naval hasta Ormuz, punto por donde transita gran parte del petróleo y gas con destino a los mercados internacionales.

No obstante, la moción no prosperó. Diversos gobiernos europeos consideran que trasladar la operación a ese punto implicaría asumir riesgos militares significativamente mayores, colocando a la Unión Europea en una posición demasiado cercana a la estrategia militar de Estados Unidos en la región.

“Por el momento no hay interés”, volvió a señalar Kallas al finalizar la sesión, dejando claro que la voluntad mayoritaria es preservar el mandato actual de la misión. “Nadie quiere entrar activamente en esta guerra”, fue la síntesis que ofreció la alta representante sobre la postura de los ministros.

Este debate servirá además de base para la cumbre de líderes de la UE que se llevará a cabo el próximo jueves. En ese foro, los jefes de Estado y de Gobierno analizarán la evolución de la crisis en Oriente Medio y las posibles secuelas para la seguridad europea, el intercambio comercial y la estabilidad de los mercados de energía.

Resistencia previa de Alemania y España

Es relevante anotar que la negativa no fue imprevista. Antes de la cita en Bruselas, países como Alemania y España ya habían expresado sus reticencias sobre el envío de naves al estrecho de Ormuz. El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, adelantó esta visión desde Berlín poco antes del inicio de la reunión oficial.

Pistorius fue categórico al manifestar:

“Esta no es nuestra guerra, nosotros no la hemos iniciado”

. Sus palabras guardaron una sincronía casi total con el mensaje que posteriormente difundiría la diplomacia europea. Esta alineación de criterios demuestra la extrema cautela con la que el bloque está gestionando la situación.

Aunque existe un reconocimiento unánime de que el estrecho de Ormuz es una pieza clave para el abastecimiento global, los gobiernos europeos temen que un despliegue militar mayor funcione como un catalizador para una escalada mayor del conflicto. Por ello, los cancilleres en Bruselas prefirieron mantener la misión Aspides tal como está, evitando una confrontación directa con Irán.

La vía diplomática como prioridad europea

A pesar de la negativa a ampliar la fuerza militar, la Unión Europea admite que la crisis afecta directamente sus intereses estratégicos. El bloqueo de rutas comerciales y la inestabilidad energética son amenazas reales para el continente. No obstante, la hoja de ruta de Bruselas se enfoca en fortalecer la diplomacia. Kallas enfatizó que el objetivo primordial es lograr una “desescalada” a la brevedad posible.

La diplomacia europea trabaja actualmente en una red de contactos internacionales para reducir las fricciones y encontrar salidas políticas al conflicto. La prioridad absoluta, según detalló la funcionaria, es prevenir que las hostilidades se expandan geográficamente y que la crisis desemboque en un enfrentamiento de alcance regional incontrolable.

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