Un hito marítimo se registró este lunes cuando el petrolero Karachi, de bandera paquistaní, se convirtió en el primer buque con carga no iraní en atravesar el estrecho de Ormuz manteniendo activo su sistema de transpondedor automático. Este movimiento ha sido interpretado como una señal de alivio para el comercio global, alimentando las expectativas sobre una posible reapertura de la ruta marítima más estratégica del mundo y provocando que el valor del petróleo caiga más de un 5%.
De acuerdo con la plataforma de monitoreo MarineTraffic, la embarcación tipo Aframax, que transportaba crudo Das proveniente de Abu Dhabi, completó su recorrido por el paso estratégico mientras emitía su señal AIS (Sistema de Identificación Automática), permitiendo su rastreo en tiempo real. La organización señaló a través de sus canales oficiales que
“esto sugiere que algunos envíos seleccionados podrían estar recibiendo paso seguro negociado”
.
Los registros técnicos indican que el buque posee una eslora de 237 metros y un calado de 11,5 metros, lo que confirma que navegaba con carga completa. El Karachi ingresó a la jurisdicción de Irán el domingo y para el lunes ya se encontraba navegando en el golfo de Omán con una velocidad de 9,6 nudos, tras haber superado exitosamente el estrecho con su AIS encendido. Previo a esta maniobra, el carguero estuvo posicionado en el puerto emiratí de la isla Das.
Impacto en los mercados energéticos
La noticia tuvo un efecto inmediato en las bolsas internacionales. El precio del petróleo West Texas Intermediate (WTI) sufrió un desplome superior al 5%, ubicándose en los 93,37 dólares por barril. En una tendencia similar, el Brent del mar del Norte retrocedió más de un 2% hasta alcanzar los 100,28 dólares, luego de haber cotizado por encima de los 106 dólares durante la apertura de los mercados en Asia.
Cabe recordar que el estrecho de Ormuz, por donde fluye normalmente una quinta parte del suministro mundial de gas natural licuado y crudo, ha permanecido bloqueado desde el 28 de febrero. Esta parálisis ocurrió tras los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán. En represalia, el gobierno de Teherán tomó el control de la vía marítima con el fin de presionar a la economía global y a la administración en Washington.
Pese a la travesía del Karachi, la situación general de seguridad para la navegación comercial sigue siendo crítica. Registros de Lloyd’s List Intelligence muestran que solo 77 embarcaciones han cruzado el estrecho desde que inició la guerra hasta el pasado viernes. La mayoría de estos tránsitos corresponden a la denominada “flota fantasma”, barcos que operan fuera de los marcos legales de seguros y sistemas de rastreo. Además, desde el 1 de marzo, se han reportado ataques o incidentes contra 20 naves comerciales, incluyendo nueve petroleros, según datos de las Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido.

En el plano diplomático, el presidente Donald Trump solicitó formalmente a un grupo de siete naciones —entre las que figuran Reino Unido, Francia, China y Japón— el despliegue de buques de guerra para escoltar a sus cargueros por la zona de conflicto. No obstante, la propuesta ha enfrentado resistencia. El primer ministro británico, Keir Starmer, mencionó que trabajará en un “plan colectivo viable” con sus aliados en Europa, aunque descartó tajantemente que se trate de una operación bajo la bandera de la OTAN, una postura que comparten Japón, España, Alemania, Polonia y Australia.
Finalmente, la tensión militar persiste en la región. Irán ejecutó este lunes nuevos ataques con misiles y drones contra objetivos en Arabia Saudita, Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos. Mientras tanto, el canciller iraní, Abbas Araghchi, aunque rechazó cualquier diálogo directo con Estados Unidos, manifestó que su país está abierto a conversar con otras naciones sobre las condiciones para garantizar un paso seguro por el estrecho.
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