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Desmantelan en Asia centros de ciberestafas que acechan a brasileños

Durante la semana pasada, las fuerzas militares de Tailandia localizaron una vasta infraestructura dedicada a la ejecución de fraudes informáticos en la región de O’Smach, situada en la línea fronteriza con Camboya. El hallazgo se produjo de manera fortuita tras los enfrentamientos armados de diciembre pasado por disputas territoriales entre ambas naciones. Al tomar control de la zona, los uniformados tailandeses descubrieron las ruinas de un gigantesco centro logístico de estafas digitales. Los hallazgos en el sitio incluyeron estaciones de trabajo con monitores y computadoras destruidas, indumentaria policial apócrifa, moneda falsa, manuales detallados para realizar llamadas engañosas y extensos listados con contactos de víctimas potenciales a nivel mundial; sin embargo, lo más impactante fue la localización de una sala diseñada específicamente para replicar una oficina de la Policía Federal de Brasil.

Este escenario sugiere que Brasil figuraba como uno de los objetivos principales de las operaciones fraudulentas orquestadas por la red criminal que operaba en dicho recinto. Las autoridades locales sospechan que los delincuentes realizaban videollamadas fingiendo ser agentes federales para coaccionar a ciudadanos brasileños, exigiéndoles el pago de supuestas multas, la transferencia de activos o la entrega de datos sensibles. Estos delitos, que evidencian la sofisticación y globalización de las mafias, suelen valerse de redes sociales para captar objetivos y de criptomonedas para movilizar sus ganancias ilícitas de forma difícil de rastrear.

Escenarios de engaño y suplantación de identidad

En el complejo intervenido por la policía tailandesa, además de la representación de la autoridad brasileña, se habían montado oficinas ficticias de cuerpos policiales de naciones como China, India, Canadá y Australia. Entre las modalidades de estafa más recurrentes se encontraban las denominadas “estafas románticas”, donde los atacantes simulan vínculos afectivos en línea; también se reportaron fraudes de inversión en criptomonedas y llamadas donde los criminales se hacían pasar por funcionarios gubernamentales. Según estimaciones del ejército tailandés, en las inmediaciones de los casinos de O’Smach operaban hasta 20.000 personas dedicadas a estas labores ilícitas. Ante el bombardeo de la zona durante el conflicto bélico, los delincuentes huyeron dejando atrás su equipamiento informático. Las investigaciones apuntan a que estas redes son lideradas mayoritariamente por ciudadanos de origen chino, quienes reclutan a personas en situaciones de vulnerabilidad extrema de países como Indonesia y Vietnam bajo falsas promesas de empleo. Cabe destacar que el recinto se ubica cerca de un resort vinculado al senador camboyano Ly Yong Phat, quien en el año 2024 fue sancionado por el gobierno de Estados Unidos debido a su presunta conexión con abusos a los derechos humanos y explotación laboral en centros de fraude, acusaciones que el empresario ha negado tajantemente.

Brasil figura entre las principales víctimas de estafas virtuales gestadas en complejos asiáticos, que simulan ser autoridades locales y utilizan criptomonedas (REUTERS/ARCHIVO)

“Fue durísimo vivir allí. Nos golpeaban casi todos los días. También había una pistola eléctrica. Sufrimos mucho. Estas son las marcas de las esposas, fuimos mantenidos así durante 17 horas”

Este es el crudo testimonio de Luckas dos Santos, quien mostró las cicatrices en sus muñecas tras ser rescatado. Dos Santos fue atraído por una oferta de trabajo ficticia que prometía un sueldo de 1.500 dólares mientras se encontraba en Tailandia. “Quiero decir que tengan mucho cuidado con las oportunidades que se presentan, porque, dado que el salario aquí en Brasil no es gran cosa, se crea una ilusión, como si fuera cinco o seis veces mayor”, explicó, detallando que aceptó la propuesta tras la recomendación de un conocido. Por su parte, otro afectado de apellido Ferreira, quien ya tenía experiencia laboral en Filipinas, Dubái y Laos, recibió en agosto de 2023 una oferta vía Telegram para ganar 2.000 dólares mensuales en Tailandia. La organización incluso costeó su pasaje aéreo, pero al llegar fue secuestrado y sometido a condiciones de semiesclavitud en un centro de scam. Según los testimonios, el lugar estaba custodiado por aproximadamente 300 hombres armados. Tras tres meses de cautiverio, su liberación fue posible gracias a la intervención de la ONG Exodus Road Brasil y el apoyo del Ejército Budista Democrático Karen (DKBA), un grupo armado local. Ante esta crisis, el Itamaraty (Cancillería brasileña) ha intensificado sus campañas para alertar sobre el tráfico de personas en el Sudeste asiático, ya que los brasileños son reclutados específicamente por su dominio del portugués para estafar a víctimas lusófonas en todo el mundo.

Los fraudes incluyen estafas amorosas, suplantación de policías, inversiones falsas en criptomonedas y explotación de trabajadores bajo amenazas armadas en Tailandia (REUTERS/ARCHIVO)

El fenómeno del «scam» llega a las metrópolis brasileñas

Un reciente informe de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional (GI-TOC), con base en Suiza, titulado “Un mundo de engaño: mapa del panorama global del fenómeno de los centros de scam”, revela que esta problemática no es exclusiva de Asia. El documento identifica centros de fraude operando en las periferias de São Paulo y Río de Janeiro, utilizando oficinas en edificios comerciales de apariencia legítima. Estas células operativas alquilan espacios por periodos cortos, a menudo mediante Airbnb, para evadir la vigilancia policial. Reclutan entre 30 y 40 personas por medio de Telegram bajo el pretexto de empleos en telemarketing, y suelen abandonar las locaciones en menos de cinco días junto con sus propios routers y laptops para no dejar rastro de sus direcciones IP.

La relevancia de Brasil en este ecosistema delictivo ha llegado incluso a afectar a Corea del Sur. Debido a esto, durante la visita oficial del presidente Luiz Inácio Lula da Silva al país asiático en febrero pasado, ambas naciones suscribieron un acuerdo de cooperación policial sin precedentes.

El centro de O'Smach recreaba falsas oficinas policiales de Brasil, Australia, Canadá, India y China para perpetrar múltiples tipos de estafas en línea (REUTERS/ARCHIVO)

El encuentro entre el comisario Yoo Jae-seong, de la Agencia Nacional de Policía de Corea, y su par brasileño Andrei Passos Rodrigues, formalizó la lucha contra las estafas vinculadas a la “K-Wave” o Hallyu. Esta corriente cultural, que abarca música K-pop y producciones de K-drama, cuenta con millones de seguidores en Brasil, convirtiéndolo en el principal mercado de fans en América Latina. No obstante, esta popularidad ha sido aprovechada por criminales para vender paquetes turísticos inexistentes o merchandising falso. El Consulado General de la República de Corea en San Pablo ha advertido sobre el aumento de estafas románticas en las que delincuentes se hacen pasar por ciudadanos coreanos para extorsionar a las víctimas o incluso captarlas para explotación sexual. En un caso documentado, se descubrió que un sitio de citas con hombres coreanos era administrado en realidad por un ciudadano brasileño.

El convenio bilateral busca establecer canales de intercambio de información y cooperación investigativa. El comisario Yoo instó a Brasil a integrarse formalmente a la International Investigative Cooperation Alliance (IICA) y a participar en la operación Breaking Chains contra el tráfico humano. Asimismo, se propuso la entrada de Corea del Sur como observador en Ameripol. Según datos de la UNODC, la expansión de los mercados de cocaína hacia Asia es una preocupación creciente, ya que en Corea del Sur el valor de esta droga puede ser entre 20 y 40 veces superior al precio en el mercado brasileño, lo que motiva una mayor interconectividad entre las mafias de ambos continentes.

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