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¿Por qué los Oscar pierden audiencia? El declive de la gala del cine

La más reciente entrega de los galardones de la Academia de Hollywood ha encendido nuevamente el debate acerca de la vigencia y el peso real de los premios Oscar dentro de la industria cinematográfica a nivel mundial. El reconocido crítico Leonardo D’espósito profundizó en las razones que explican la disminución en el interés del público hacia esta gala, sugiriendo que las nuevas tendencias de consumo audiovisual han obligado a replantear el rol de la premiación más icónica del cine.

De acuerdo con el especialista, la época dorada de este evento quedó atrás hace tiempo.

La última gran década de los Oscar fueron los años ’90. En ese momento ganaron Forrest Gump, Los imperdonables, Corazón valiente, Titanic, La lista de Schindler. Estuvo nominada Pulp Fiction

, afirmó D’espósito, destacando que la consolidación de internet y el acceso masivo a contenidos diversos han transformado profundamente el vínculo entre la audiencia, las películas y la ceremonia de premiación.

Asimismo, el analista puntualizó que el Oscar siempre ha funcionado como un mecanismo de validación corporativa. Según su visión, este evento representa anualmente un informe de situación de Hollywood, funcionando tanto para el consumo interno como para proyectar una imagen al exterior.

Es como una especie de balance de la industria de Hollywood para sí misma y para afuera

, sentenció el crítico.

Transformaciones en el consumo y los retos de la televisión

Para Leonardo D’espósito, la modificación en los hábitos de los espectadores es un pilar fundamental para entender la pérdida de relevancia de los premios. El experto sostiene que, aunque actualmente se consume una cantidad significativamente mayor de productos audiovisuales, la asistencia física a las salas de cine ha disminuido. Este fenómeno afecta directamente a la gala, cuya sostenibilidad depende de la transmisión televisiva y de los ingresos por publicidad, factores que registran un declive constante año tras año.

La influencia del streaming y la tecnología ha transformado la manera en que el público accede y disfruta el cine actual REUTERS/Mike Blake

En su análisis, estableció una comparación con el Super Bowl, evento que logra retener audiencias masivas gracias a su imprevisibilidad y la emoción del deporte en directo.

La televisión de aire vive de lo que está pasando en el momento. Para las noticias, para el reality show y los deportes en vivo”

, explicó, contrastándolo con la estructura de los Oscar. En un partido, el espectador no conoce el desenlace, lo que mantiene el interés hasta el último segundo.

Otro punto crítico abordado fue la creciente carga política en la ceremonia. El especialista argumentó que existe una percepción errónea de que el público demanda este tipo de contenido. Para D’espósito, hay un fenómeno de complejo de culpa entre las élites millonarias de Hollywood, lo que provoca que la industria intente balancear sus gustos personales con lo que se considera políticamente correcto premiar, generando una desconexión con el espectador promedio.

La era del streaming y el poder de las salas IMAX

El auge de las plataformas digitales es otro factor que ha reconfigurado el panorama. El crítico reveló cifras interesantes sobre el comportamiento del usuario: un 30% de la población prefiere esperar el estreno en streaming antes que ir al cine. En Estados Unidos, el promedio de suscripciones por familia es de cuatro servicios, mientras que en Argentina esa cifra se sitúa en dos.

El auge de las plataformas de streaming reduce la asistencia a salas, impactando en la relevancia global de la ceremonia de los Oscar (NY, EE.UU.). EFE/Justin Lane

Ante este escenario, la industria cinematográfica ha encontrado un refugio en las experiencias inmersivas y el formato IMAX. Según D’espósito, durante el último año, el 54% de la recaudación bruta en los cines estadounidenses provino precisamente de salas de gran formato. Aunque la afluencia de público es menor, la rentabilidad se mantiene debido a que un boleto de IMAX puede costar alrededor de 40 dólares, frente a los 12 o 14 dólares de una entrada convencional.

Este fenómeno se reflejó en las nominaciones de la pasada edición. Películas como Una batalla tras otra y Pecadores fueron grandes éxitos gracias a estos formatos tecnológicos. Incluso, se destacó que la ganadora del premio a Mejor Fotografía por Pecadores obtuvo el reconocimiento por su excepcional trabajo utilizando lentes diseñados para IMAX.

Valoración de los rubros técnicos y nuevas narrativas

El experto también resaltó la precisión en la entrega de los galardones técnicos en la edición más reciente de los premios.

Fueron premios en general muy correctos. Los premios técnicos están todos bien, todo bien, todos perfectos. El montaje para Una batalla tras otra y la fotografía para Pecadores”

, señaló, dando validez a las decisiones de la Academia en estas categorías específicas.

De cara al futuro, Leonardo D’espósito cree que la clave reside en la fusión de la narrativa tradicional con el espectáculo tecnológico moderno. Existe la posibilidad de integrar tramas complejas y personajes bien desarrollados con las nuevas formas de exhibición inmersiva, mencionando nuevamente a Pecadores y Una batalla tras otra como ejemplos de este camino a seguir.

Los premios técnicos como mejor montaje y fotografía cobran más importancia en las últimas ediciones de los Oscar, destaca D’Espósito Richard Harbaugh/The Academy/Handout vía REUTERS

El mercado global y el futuro de Hollywood

Finalmente, se analizó el carácter internacional de la industria. Hollywood no produce exclusivamente para el mercado doméstico, ya que la mayor parte de sus beneficios económicos provienen del extranjero. Un ejemplo claro es Avatar, que recaudó cerca de 1.600 millones de dólares a nivel global, de los cuales solo poco más de 500 millones se generaron en territorio estadounidense.

El crítico hizo un llamado a recuperar la mística de la pantalla grande y valoró positivamente las iniciativas de programar ciclos de cine clásico para que el público vuelva a valorar la experiencia cinematográfica original. En sus conclusiones finales, D’espósito manifestó que los Oscar se encuentran en un periodo de transición crítica, donde la adaptación a las nuevas tecnologías y la diversificación de audiencias determinarán si la gala logra recuperar su brillo o si continuará perdiendo espacio en un ecosistema mediático cada vez más fragmentado.

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