La escalada en los precios internacionales del petróleo se ha convertido en la mayor inquietud para los analistas económicos, debido a las consecuencias negativas que acarrea para el control de la inflación. A este escenario se suma el fortalecimiento global del dólar, que dificulta la gestión del tipo de cambio, y el incremento en el rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, que el pasado viernes se situó en un 4,30% mensual, marcando su nivel más alto desde enero y con una clara tendencia alcista.
Actualmente, los inversores operan bajo la premisa de que el barril de crudo podría alcanzar los USD 150, una cifra récord que no se registraba desde el año 2008. Este encarecimiento impacta de forma directa en sectores estratégicos como las aerolíneas y las compañías de transporte logístico.
Para una economía como la argentina, esto implica que las importaciones serán más costosas, pese a que el país podría beneficiarse parcialmente por el alza en los precios de las exportaciones agrícolas y energéticas. No obstante, el principal perjuicio radica en el freno a la desaceleración inflacionaria. Dentro de las esferas gubernamentales, ya no se proyecta un mes de agosto con una inflación cercana al cero por ciento; la prioridad ahora gira en torno a reactivar el consumo interno. En este contexto, las necesidades políticas comienzan a imponerse sobre las metas económicas, tal como se evidenció con la decisión de postergar los incrementos en las tarifas de energía durante el periodo invernal.
Perspectivas de las principales consultoras
Para la firma EconViews, liderada por Miguel Kiguel, la actividad económica reciente dejó un balance agridulce. Aunque la Argentina Week en Nueva York generó expectativas positivas, el dato inflacionario de febrero empañó los resultados. Mientras el Gobierno buscaba atraer capitales, los inversores mantenían su atención en los conflictos en Medio Oriente. A pesar de ello, se concretaron anuncios de inversión relevantes que mantienen al país en la vitrina internacional.
Sin embargo, el informe advierte sobre el impacto negativo del discurso oficial. En un entorno pensado para seducir inversores, el presidente Javier Milei cuestionó duramente a figuras industriales como Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla, calificándolos como empresarios que se benefician de vínculos políticos. Según la consultora:
“Este tipo de ataques parece más propio de épocas kirchneristas que de un gobierno que se presenta como promercado. Quizás es parte de la retórica para correr la discusión desde una economía floja hacia un enfrentamiento con el sector industrial, que no para de protestar por la falta de consumo y la competencia externa”.
En el ámbito estadístico, el índice de precios de febrero decepcionó al mercado al situarse en un 2,9% mensual, igualando la cifra de enero y superando las previsiones de los analistas y del propio ministro Caputo. Este dato representa nueve meses seguidos de aceleración. La consultora señala que el plan económico carece de un ancla nominal clara y que la inercia inflacionaria sigue muy activa, colocando al Ejecutivo ante el dilema de ajustar la política monetaria o permitir una mayor apreciación cambiaria, ambas opciones con altos costos sociales.

Un punto favorable que destaca el informe es la acumulación de divisas por parte del Banco Central (BCRA), que ya ha adquirido más de USD 3.300 millones en lo que va del año. Aunque las reservas netas siguen en terreno negativo, se espera que la cosecha gruesa mejore esta posición. Durante un evento, Milei le comentó al titular del BCRA, Santiago Bausili, que se preparara porque le iban a
“salir los dólares por las orejas”
, advirtiendo que dichas compras no deben trasladarse a la inflación.
El impacto del conflicto bélico y la dinámica financiera
La consultora FMyA, dirigida por Fernando Marull, resaltó la volatilidad generada por las tensiones bélicas en Irán, que provocaron un salto en el petróleo y un refugio de los inversores en activos seguros. Este fenómeno afecta el consumo global y podría perjudicar las aspiraciones electorales de figuras como Donald Trump para 2026. En Argentina, el impacto es ambivalente: se perciben más dólares por exportaciones, pero sube la inflación interna vía combustibles.
A pesar de esto, el mercado financiero local se mantiene estable con un dólar rondando los $1.400, gracias al flujo de divisas del agro, la minería y el sector energético. La liquidez en pesos mantiene las tasas de interés cerca del 2,5% mensual, mientras el Tesoro ha licitado instrumentos como las LECAP al 2,6% a dos meses de plazo.
Proyecciones para el cierre del primer trimestre
La inflación de marzo se proyecta similar a la de febrero (2,9%), impulsada por un atraso del 20% en el precio de la nafta. No obstante, se espera que desde abril los niveles de precios bajen, permitiendo una recuperación de los salarios reales y una mayor dinámica en el consumo. FMyA mantiene una proyección de crecimiento del PBI del 4% para 2026, aunque advierte que el mayor riesgo es el malestar social derivado del aumento de la pobreza en los últimos cuatro meses.

Por su parte, Aldazabal y Cía. destaca los siguientes puntos clave:
- La inflación de febrero (2,9%) superó en 0,2 puntos las expectativas del BCRA.
- Santiago Bausili descartó una eliminación inmediata del cepo cambiario hasta que el balance del Central se sanee.
- Las estimaciones de cosecha se mantienen en 48 millones de toneladas de soja y 62 millones de maíz.
- Se logró un acuerdo preliminar con fondos como Attestor Master Value y Bainbridge Fund por deudas del default de 2001.
- La postergación de las tarifas de gas busca aliviar el bolsillo del consumidor para sostener el superávit fiscal.
Desde la consultora F2, Andrés Reschini observa que el conflicto en Medio Oriente ha llevado al crudo WTI a la zona de los USD 100, acumulando un alza del 54% en tan solo 30 días. A pesar de la debilidad de otras monedas frente al dólar tras el operativo Epic Fury, el peso argentino ha mostrado una fortaleza inusual debido a una oferta firme de divisas y una política monetaria restrictiva.
Crisis de deuda en el sector privado
Un dato alarmante surge del análisis de la consultora 1816 respecto a la morosidad crediticia. La irregularidad en los pagos de préstamos familiares subió por decimoquinto mes consecutivo, pasando del 9,3% en diciembre al 10,6% en enero, alcanzando máximos no vistos en dos décadas.

En las entidades no financieras, la mora ya supera el 27%. El informe advierte que si la inflación desciende de forma abrupta, las familias tendrán serias dificultades para cancelar créditos tomados a tasas fijas, que en términos reales alcanzaron el 40% en bancos y hasta el 150% en otras entidades. Para mitigar esto, sugieren reducir la volatilidad de las tasas de corto plazo, cuya inestabilidad se incrementó tras el fin de las LEFI a mediados de 2025.
Finalmente, en los mercados internacionales, los índices de Nueva York mostraron rebotes tras caídas previas, mientras el oro y el petróleo experimentaron ligeros descensos. Se mantiene la expectativa sobre la reunión de la Reserva Federal, donde no se prevén cambios en las tasas de interés a pesar de las presiones políticas externas.
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