Tras la conclusión del programa de telerrealidad ¿Apostarías por mí?, los protagonistas Adrián Di Monte y Nuja Amar se tomaron un momento para profundizar en las lecciones de vida más significativas que obtuvieron durante su participación. En un diálogo sincero, la pareja compartió sus reflexiones sobre lo que aconsejarían a sus versiones del pasado respecto a los asuntos del corazón y cómo proyectan su futuro asumiendo roles de padres siendo figuras públicas.
Sabiduría compartida: consejos para la juventud
Al cierre de la competencia, se les consultó a Adrián y Nuja sobre aquellos aprendizajes clave que desearían haber transmitido a una etapa más temprana de sus vidas. Adrián Di Monte reflexionó que, aunque cada fase de su trayectoria fue fundamental para su formación actual, su visión del éxito y las relaciones ha evolucionado notablemente con los años.
“Cuando gané Reto cuatro elementos, era un Adrián de veintisiete años con ganas de comerse el mundo, con mucha hambre, con mucha garra, eh, que decía las cosas un poco más secas, un poco más bruscas y buscaba el triunfo a todo, a toda costa. Y yo creo que, creo que cada Adrián fue necesario y, y llegó al Adrián de ahora”, puntualizó el artista.
El finalista del reality detalló que, hoy en día, sus aspiraciones se encuentran en un punto totalmente distinto, pues su mayor deseo actual es consolidar y formar una familia propia.

Al ser consultado sobre qué le diría específicamente a su yo de hace unos años, Di Monte enfatizó la necesidad de mantener la serenidad frente a la ambición de la juventud:
“Tómatelo con calma. Tómatelo con calma. Todo va a estar bien, ¿no? Yo creo que cuando uno es joven, uno, uno quiere, quiere darle con todo, pero todo va a estar bien”.
Por su parte, Nuja Amar mostró un sentimiento de gratitud hacia su trayectoria vital. Para ella, el proceso de sanación y crecimiento personal implica abrazar cada una de las experiencias vividas, por complejas que hayan sido:
«Y yo me diría a la Nuja de antes, a la de ahorita, que primero agradecerle, agradecerle por cada etapa, por cada aprendizaje, por cada situación tan maravillosa que me ha puesto la vida. Eh, gracias, apapacharla, ¿no? A esa Nuja de antes y decirle que todo va a estar bien, eh, que todo pasa”, comentó.
Paternidad y el resguardo de la intimidad familiar
Durante la conversación, la pareja también analizó el desafío de encontrar un equilibrio si decidieran convertirse en padres, considerando que ambos están constantemente bajo el escrutinio de la opinión pública.

Nuja fue categórica al manifestar que su prioridad será salvaguardar la privacidad de sus futuros hijos del mundo del espectáculo, comparando su instinto de protección con el de una fiera:
«Él es el que es figura pública, por ende también me ha hecho pública, pero como siempre me mantuve en una vida privada, sé perfectamente bien cómo proteger. Y más cuando eres padre, cuidas como leones a tus hijos. Entonces, creo que de entrada nunca los voy a hacer públicos».
En este sentido, Adrián Di Monte coincidió plenamente, resaltando la importancia de separar estrictamente su faceta profesional del entorno doméstico y personal:
“El artista solo es el trabajo, es, es lo que te lleva la comida, la papa a la casa (…) sí es verdad que la luz pública puede ser un poco difícil. Entonces, cuidar a los nenes más chicos, este, de, del ojo de la cámara, porque realmente no pueden escoger”, concluyó.
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