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Webb detecta hielo seco en la nebulosa Mariposa: hallazgo histórico

El hielo seco, que no es otra cosa que dióxido de carbono en estado sólido, se origina habitualmente en entornos de frío intenso en el cosmos. Esta sustancia suele hallarse resguardada en pequeñas motas de polvo espacial y, junto al agua congelada, desempeña un papel fundamental en la creación de nuevas estructuras moleculares dentro del medio interestelar.

Recientemente, una investigación divulgada por la publicación especializada Astronomy & Astrophysics confirmó el hallazgo de hielo seco en la nebulosa planetaria NGC 6302. Este objeto astronómico, situado a una distancia aproximada de 3.400 años luz de nuestro planeta, es popularmente reconocido como la “nebulosa Mariposa” debido a su distintiva silueta. Gracias a la potencia del telescopio espacial James Webb (JWST), se pudo constatar que el dióxido de carbono logra mantenerse en estado sólido incluso en los escenarios hostiles que caracterizan el ocaso de una estrella.

Transformación de la química en las nebulosas planetarias

Una nebulosa planetaria consiste en una extensa nube conformada por polvo y gas, la cual surge cuando un astro de masa similar al Sol consume su energía y desprende sus capas externas. Aunque su nombre pueda generar confusión, estos fenómenos no guardan relación directa con los planetas, sino que marcan una de las etapas conclusivas en la vida estelar.

De acuerdo con el reporte científico, el JWST detectó la huella del dióxido de carbono sólido en el disco de polvo que rodea al núcleo de NGC 6302. Esta zona, sometida a una potente radiación ultravioleta, alberga también gas sumamente gélido con temperaturas que oscilan entre los -253 y -223 °C. Al analizar los datos lumínicos, los expertos hallaron una “señal doble” en el espectro de absorción, lo que confirma la existencia de dióxido de carbono en una forma cristalina y pura.

Una nebulosa planetaria es una nube de gas y polvo formada cuando una estrella similar al Sol expulsa sus capas externas al espacio (NASA/ESA/Handout via REUTERS)

Los autores del artículo puntualizan que la cantidad de dióxido de carbono en fase gaseosa en comparación con el hielo es significativamente superior a la que se observa en sistemas de estrellas jóvenes. Este dato sugiere que los procesos de formación y alteración química en las nebulosas planetarias operan bajo dinámicas distintas a las de las fases tempranas de la evolución de un astro.

La detección de este elemento en la nebulosa Mariposa demuestra que la síntesis de componentes moleculares de alta complejidad es viable aun en entornos de radiación extrema, siempre que exista un escudo de protección suficiente.

Tecnología de vanguardia para el rastreo molecular

Este avance científico fue posible por el uso de un instrumento de alta precisión integrado en el James Webb, el cual tiene la capacidad de descomponer la luz de diversas áreas de la nebulosa. Para validar los hallazgos, el equipo de investigación recurrió a simulaciones informáticas avanzadas que replican la interacción del dióxido de carbono con la luz bajo distintas variables de densidad y temperatura.

El estudio se centró específicamente en un rango de la luz infrarroja, donde este compuesto químico deja un rastro inconfundible cuando está congelado. Mediante el ajuste de modelos teóricos con las señales reales, se logró determinar con exactitud la temperatura, el volumen y el comportamiento del dióxido de carbono en el área.

Las observaciones del JWST permitieron identificar la huella del hielo seco en el anillo de polvo que rodea a la estrella central de NGC 6302 (NASA, ESA and the Hubble SM4 ERO)

Para asegurar la precisión del descubrimiento de hielo seco, los investigadores separaron primero la firma del gas de dióxido de carbono. Este procedimiento dejó al descubierto una señal más sutil vinculada al hielo mezclado con otros componentes del polvo estelar. Tras contrastar los resultados con experimentos de laboratorio, se verificó que la firma corresponde a dióxido de carbono puro o en mezclas gélidas.

El futuro de la evolución química interestelar

La relevancia de hallar dióxido de carbono sólido en este tipo de nebulosa radica en que, anteriormente, solo se habían detectado hielos más resistentes al calor, como el de agua. Debido a que el hielo seco es más volátil y se evapora con facilidad, su permanencia confirma la existencia de nichos térmicos sumamente fríos y protegidos dentro de la estructura de la nebulosa.

La protección que brinda el anillo de polvo denso permite que el dióxido de carbono sólido actúe como catalizador de reacciones químicas. Este proceso facilita la aparición de moléculas orgánicas complejas, tales como el ácido fórmico y el glicolaldehído, elementos que se consideran pilares fundamentales para el desarrollo de la química biológica.

Encontrar hielo seco en la nebulosa NGC 6302 muestra que la formación de moléculas complejas puede darse en condiciones extremas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una vez que la radiación calienta estos componentes y los convierte en gas, las moléculas son liberadas al espacio, pudiendo formar parte de futuros sistemas planetarios. Los expertos subrayan que los modelos científicos actuales deben integrar estos procesos de formación de hielo para comprender cabalmente la distribución molecular en el universo.

Finalmente, el equipo de investigación anticipa que se requerirán nuevas mediciones con otros sensores del JWST para identificar la gama completa de hielos en NGC 6302, lo que incluye monóxido de carbono, metanol, amoníaco y más agua. Estas futuras fases de estudio permitirán profundizar en la relación entre los hielos y la creación de vida en el cosmos.

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