En la actualidad, la información se ha transformado en un armamento de alta precisión dentro de un conflicto global por la verdad. Eduardo Lobo Almazán, quien se desempeña como comandante de transmisiones del Ejército de Tierra de España, ha analizado profundamente el esquema ruso denominado ‘Firehose of Falsehood’ o ‘Manguera de mentiras’. Según el oficial, este sistema se aprovecha de las burbujas informativas y los sesgos psicológicos para dominar la opinión pública y debilitar las bases institucionales.
“La verdad es el terreno decisivo del siglo XXI: no defenderla no es neutralidad, es capitulación estratégica”
Esta advertencia fue plasmada en un documento especializado para el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN), organismo bajo la jurisdicción del Ministerio de Defensa de España. La investigación de Lobo Almazán sostiene que la maquinaria de desinformación rusa utiliza la manipulación cognitiva y emocional como una herramienta estratégica fundamental. El objetivo primordial de estas acciones es generar polarización, restarle legitimidad a las instituciones y condicionar eventos democráticos, no solo en Europa y la OTAN, sino con un impacto creciente en América Latina y África, tal como lo ha expuesto el consorcio de periodismo Forbidden Stories.
El engranaje propagandístico del Kremlin se divide en tres pilares industriales: la creación de contenidos, su difusión masiva y un consumo dirigido a públicos específicos. Este método busca que la percepción ciudadana se convierta en un escenario de confrontación. El experto español, con formación académica en Psicología, señala que las naciones occidentales suelen reaccionar con excesiva lentitud ante la agilidad y adaptabilidad de estos ataques informativos.
“Rusia difunde una ‘avalancha de contenidos en múltiples plataformas’, incrementando la probabilidad de que sus narrativas sean interiorizadas”
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Mecanismos de control mental y repetición
El esquema diseñado por los servicios de inteligencia de Vladimir Putin se fundamenta en tres ejes psicológicos: el sesgo de confirmación, la disponibilidad de datos y la repetición constante. Al saturar los medios con relatos contradictorios pero alineados con las emociones y creencias previas del receptor, se genera el “efecto de verdad ilusoria”, un fenómeno donde la mentira se percibe como real tras ser escuchada repetidamente.
Esta propaganda “ignora la verdad objetiva y explota diversos sesgos psicológicos”, provocando lo que se conoce como el “efecto durmiente”, donde el individuo retiene el dato falso pero olvida su procedencia dudosa con el paso del tiempo. El militar explica que, incluso cuando existen contradicciones flagrantes, el impacto no disminuye.
“En el caso de la anexión de Crimea, las narrativas inconsistentes del presidente Putin ilustran cómo la inconsistencia no necesariamente daña la influencia cuando señales periféricas —como la autoridad percibida de la fuente— refuerzan la credibilidad”
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Las fases del ciclo industrial de la desinformación
El comandante Lobo Almazán detalla el funcionamiento industrial de esta operación a través de tres etapas conectadas:
- Producción: El Kremlin fabrica relatos con fines estratégicos, utilizando desde calumnias sobre complots en las elecciones francesas de 2017 hasta la exaltación de hechos que refuerzan su identidad nacional. Al emitir múltiples versiones, logran minar la cohesión de las instituciones europeas.
- Distribución: Se emplean canales oficiales como RT y Sputnik, pero también entidades intermediarias (proxies) como la Internet Research Agency o WikiLeaks. Adaptan el mensaje según la región: medios tradicionales en el Este de Europa y plataformas de redes sociales en Occidente para aparentar movimientos auténticos.
- Consumo: Los mensajes se dirigen a audiencias segmentadas. Se explotan temas sensibles como las campañas anti-LGTBQ+ en Europa del Este para fracturar la confianza en los valores democráticos.
“Los bots inundaron las redes con contenido divisivo, ampliando su alcance y logrando involucrar a audiencias inadvertidas”
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Un caso paradigmático de esta injerencia fue el referéndum de 2016 en los Países Bajos, donde Rusia usó vídeos manipulados y noticias falsas para fomentar el euroescepticismo. A pesar de que grupos de verificación como Bellingcat desmintieron las pruebas, la duda sembrada sobre la estabilidad de Ucrania persistió en el debate público.

Respuestas institucionales y debilidades actuales
Frente a este patrón, Lobo Almazán identifica la necesidad de aplicar planes de contingencia y marcos legales robustos. La Unión Europea ha respondido con la Ley de Servicios Digitales (DSA) y el Código de Buenas Prácticas, imponiendo transparencia a las grandes tecnológicas. Por su parte, la OTAN apuesta por la comunicación proactiva (pre-bunking) para invalidar las mentiras antes de que se propaguen. No obstante, el autor advierte que “como la desinformación continúa haciendo daño, esta estrategia es insuficiente”.
Para el experto, frenar esta ofensiva requiere pasar de la reacción a una defensa anticipatoria que integre la alfabetización mediática y el pensamiento crítico en la ciudadanía. La prioridad estratégica es operar mecanismos conjuntos UE–OTAN y protocolos de respuesta rápida que protejan el umbral cognitivo de la sociedad ante las injerencias externas.
‘La Compañía’: Operaciones en América Latina
Un actor central en este tablero es la red conocida como “La Compañía”, fundada por Yevgeny Prigozhin (exlíder del Grupo Wagner y apodado el ‘Mayordomo de Putin’). Con un equipo de aproximadamente 90 agentes especializados, esta organización invirtió 7,3 millones de dólares entre enero y octubre de 2024 para expandir los intereses de Moscú en 30 naciones de América Latina, África y Medio Oriente.
Los documentos filtrados revelan operativos específicos en la región:
- Bolivia: Tras la crisis política denunciada por el gobierno de Luis Arce, este grupo desplegó especialistas liderados por Sergei Vasilievich Mashkevich para controlar el discurso mediático y mitigar el impacto político.
- Argentina: La red ha llegado a pagar hasta USD 2.500 a periodistas locales. En agosto de 2024, se adjudicaron la exhibición de una pancarta contra el apoyo a Kiev en el estadio Libertadores de América, con el fin de posicionar a Ucrania como un supuesto aliado del terrorismo en África.

El análisis concluye que, sin una defensa integral, la coalición democrática seguirá vulnerable ante un adversario que entiende que el control de la percepción es la clave de la victoria en el siglo actual.
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