El mandatario de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha expresado una postura firme frente a las recientes presiones internacionales. Para el líder ucraniano, cualquier condicionamiento que ligue la entrega del fondo de asistencia europeo de 90.000 millones de euros con la rehabilitación del oleoducto Druzhba constituye un acto de «chantaje» por parte de sus socios.
Esta infraestructura, considerada la principal vía de suministro de petróleo desde Rusia hacia el continente europeo, se encuentra en el centro de una creciente disputa diplomática. El conducto, que atraviesa el territorio occidental de Ucrania para abastecer a naciones como Eslovaquia y Hungría, fue objeto de ofensivas con drones rusos a finales del mes de enero. Ante esta situación, la Comisión Europea ha solicitado formalmente a Kiev que autorice el ingreso de una delegación de expertos de la Unión Europea para evaluar los daños estructurales.
Conflictos de intereses energéticos
En las últimas jornadas, la tensión ha escalado significativamente. El Gobierno de Ucrania sostiene que es imperativo interrumpir el flujo de crudo ruso hacia Europa para asfixiar las finanzas que permiten a Moscú sostener su maquinaria de guerra. Por el contrario, Hungría y Eslovaquia, países que dependen directamente de estas importaciones por su falta de salida al mar, han manifestado su preocupación, alegando que un corte en el suministro pondría en riesgo inminente su seguridad energética.
Las autoridades ucranianas informaron previamente que las instalaciones ubicadas en la región de Leópolis sufrieron daños severos tras un bombardeo ruso en enero. Debido a la magnitud del impacto, se tomó la decisión de suspender el tránsito de petróleo mientras se realizan las evaluaciones técnicas para su posible restauración.
Postura firme de Zelenski ante la comunidad internacional
Durante un encuentro sostenido este sábado en Kiev con representantes de más de veinte medios de comunicación internacionales y locales, Zelenski manifestó su incomodidad. Este malestar se produce en un contexto donde Estados Unidos ha sugerido la posibilidad de flexibilizar ciertas sanciones contra el petróleo ruso, lo que debilitaría una de las herramientas de presión más importantes contra el Kremlin.
«Lo que digo simplemente es que si alguien ha decidido restaurar los suministros de petróleo ruso, quiero que sepa que me declaro en contra de ello. Yo no bloqueo nada, pero si empiezan a imponerme condiciones para que Ucrania no reciba armas, entonces, que me perdonen, yo no puedo hacer nada al respecto: les dije a nuestros amigos en Europa que esto se llama chantaje», sentenció el presidente ucraniano.
Por otro lado, el conglomerado energético estatal Naftogaz Group subrayó la gravedad de la crisis técnica durante una sesión informativa con diplomáticos de la Unión Europea. En dicha reunión estuvieron presentes delegados de todos los estados miembros, incluyendo a los representantes de Hungría y Eslovaquia.
El director ejecutivo de Naftogaz, Sergii Koretski, explicó que ya se ha entregado a los aliados toda la documentación técnica pertinente sobre el ataque. Según el directivo, durante el encuentro se presentaron evidencias visuales y materiales recolectados en el sitio para detallar los retos que enfrentan las brigadas de reparación.
Críticas a la política de sanciones
Zelenski también cuestionó la lógica de las sanciones actuales, señalando que permitir el flujo constante de crudo sancionado a través del Druzhba es una medida comparable a la intención de Estados Unidos de levantar restricciones económicas a Moscú.
El presidente planteó una interrogante directa a la comunidad internacional sobre por qué se presiona a Ucrania para reanudar el tránsito de un recurso que, bajo un costo político elevado, termina financiando estrategias contrarias a los intereses europeos. Se cuestionó si es coherente oponerse al levantamiento de sanciones en un frente mientras se obliga a Kiev a facilitar el comercio ruso en otro.
Pese a las fricciones, las labores de ingeniería en el oleoducto Druzhba ya han sido puestas en marcha. Informes de especialistas indican que el restablecimiento operativo podría demorar aproximadamente un mes. Los trabajos se centran actualmente en la edificación de un tramo alternativo que rodee las áreas de almacenamiento más afectadas, dado que la reconstrucción de los depósitos originales requerirá un periodo de tiempo considerablemente mayor.
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