El Gobierno libanés, al expresar una objeción formal ante Teherán, trasladó su inconformidad al encargado de negocios de Irán por considerar que hechos recientes vulneran la soberanía nacional. El Ministerio de Exteriores de Líbano convocó al diplomático iraní un día después de que Hezbolá y la Guardia Revolucionaria iraní anunciaran haber coordinado un ataque conjunto contra Israel, de acuerdo con información divulgada por fuentes oficiales y difundida por el medio que reportó el incidente.
Según consignó el medio, el ministro de Exteriores libanés, Yusef Ragi, comunicó que se ha condenado cualquier forma de injerencia en los asuntos internos del país. Ragi declaró que instruyó al personal diplomático para que traslade una objeción categórica ante la representación iraní, como respuesta tanto a incidentes como a declaraciones públicas que interpretó como transgresiones a la integridad y autonomías del Estado. Al respecto, el canciller libanés puntualizó que tales incidentes representan un quebrantamiento de las decisiones adoptadas por el Ejecutivo nacional.
Durante la convocatoria realizada en la sede del Ministerio de Exteriores, el titular de la cartera insistió en su postura crítica hacia las acciones de Hezbolá y el respaldo sostenido que, a su juicio, ofrece Teherán al grupo chií libanés. Los pronunciamientos de Yusef Ragi, según difundió el medio, reiteran argumentos previos en los que el canciller manifestó preocupación sobre la intromisión iraní en los asuntos libaneses a través del apoyo a Hezbolá.
El miércoles previo al anuncio diplomático, el partido-milicia Hezbolá había informado, en coordinación con la Guardia Revolucionaria de Irán, que llevó a cabo un ataque sobre zonas en el norte de Israel. El ataque surge en un contexto de violencia regional, relacionado con operaciones militares iniciadas por las fuerzas de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero.
Este jueves, las tensiones aumentaron tras declaraciones del Gobierno israelí, que amenazó con expandir sus operaciones militares dentro de Líbano, alegando la necesidad de responder a lo que considera una amenaza directa de Hezbolá. Dichas advertencias se produjeron en medio de la continuidad de bombardeos e incursiones terrestres sobre territorio libanés, en represalia por los proyectiles lanzados por Hezbolá contra posiciones israelíes tras la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei, en la ofensiva del 28 de febrero de Estados Unidos e Israel, detalló el mismo medio.
El conflicto actual entre estos actores agrega presión a un balance geopolítico ya afectado en la región. El Gobierno libanés busca diferenciar sus posiciones oficiales de las acciones ejecutadas por fuerzas no estatales dentro de su territorio, marcando distancia de los movimientos de Hezbolá, tal como reportó la fuente. Mientras persisten declaraciones cruzadas y advertencias militares, Líbano recalca el incumplimiento de sus propias determinaciones gubernamentales cuando actores armados llevan a cabo acciones sin su consentimiento o fuera de los canales estatales formales.
El medio que cubrió el desarrollo de los acontecimientos constató que las comunicaciones del canciller libanés fueron difundidas a través de plataformas oficiales. Al reiterar el llamado al respeto de la soberanía nacional, el Gobierno libanés señala los riesgos de escalada para la estabilidad interna y regional contenidos en los últimos movimientos y declaraciones de las partes involucradas.
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